He de confesar que tengo predilección por las series inglesas. Desde el Reino Unido, nos han llegado producciones tan sumamente originales como Black Mirror, Dead Set o Utopía (también renovada por una segunda temporada), por no mencionar las ya míticas series adolescentes Skins y Misfits.



Aquí tenéis a Kieren Walker, "PDS sufferer" protagonista



Cuando llegó a mis oídos que existía una serie de zombis "curados" en la que el tema no era la sangre, sino la homofobia y el odio al diferente en general, supe que no tenía que perdérmela. Y no me equivocaba. Disfrute de una primera temporada brillante con un final abierto que muestra al espectador hasta dónde pueden llevarte los prejuicios.
A pesar de este final abierto, fuimos muchos los que nos asustamos cuando In The Flesh, una producción presentada como miniserie, anunció una segunda temporada. Si bien estos temores no fueron en vano, el resultado no fue tan desastroso como pudimos anticipar.

"Blue Oblivion" es una droga capaz de devolver a los zombis curados a su estado original. Las facciones radicales la usarán para atacar.


La primera temporada fue como ver a un montón de sureños conviviendo con negros por primera vez, como si no les hubiesen visto antes, sumando a ello la situación de unas familias que se niegan a aceptar la muerte de sus hijos, así como su condición sexual (cambiando a los negros homosexuales por zombis, claro está).
La segunda temporada pasa a la siguiente etapa de la discriminación racial, Norfolk encarna a la facción sureña más radical (incluso el Klu Klux Klan tiene su presentación, qué coño). Los zombis (PDS sufferers), por su parte, se dividen entre aquellos negros que observaron de forma pasiva la represión y aquellos que pasaron al combate, como si de Black Panthers se tratasen. Todo ello, como es obvio, observado desde el punto de vista de nuestro protagonista homosexual, no obstante la homofobia no se encuentra entre los problemas a tratar esta temporada.


Si bien este fue un planteamiento que me convenció durante los dos primeros capítulos, va perdiendo fuerza según avanza la temporada, llegando a un punto sin retorno con demasiadas trampas de guion, en el que acabas desconociendo cuál es el leitmotiv de cada personaje o cuál es la trama principal, ¿curación absoluta?, ¿"the second rising"?, ¿la discriminación anteriormente mencionada? Lo que sí se han encargado de dejar claro es que la puerta está abierta para una tercera temporada. Si en esta han estado perdidos, no quiero imaginarme como lo estarán en la siguiente, no obstante yo, como gilipollas que soy, la veré esperanzado para acabar llevándome un batacazo que deje a este en mantillas.

Manuel Azaña González

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