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"AHS: Roanoke": Redención del sr. Murphy


Al  igual que me ocurrió con The Walking Dead, American Horror Story me enamoró desde el principio. Un arranque potente al que supo dar una gran secuela en su segunda temporada con Assylum. Pero hasta ahí. El resto fue una pérdida de tiempo irrecuperable que me tragaba con una vaga esperanza de que algún día volverían a ser lo que era. Esperanza que tocó su punto más bajo cuando Hotel llegó a nuestras vidas. No obstante este septiembre presentaron Roanoke, una apuesta arriesgada que captó mi interés de nuevo.

Cuando todo parecía reducido a simples secuencias de sexo y violencia desatada, la sexta temporada llegó proponiendo la brisa de aire fresco que necesitaba. Un falso documental sobre una casa maldita, dando así la vuelta a las trama recurrentes que habíamos visto hasta el momento. Sin embargo, por muy innovador que fuera, era algo que no podía mantener el ritmo durante demasiados episodios, por lo que a mitad temporada volvieron a dar un giro. My Roanoke nightmare se convierte en un reality llamado Return to Roanoke: Three days in hell cambiando por completo tanto la historia como la realización de la misma. Sin ser un devoto del found footage tengo que decir que en este caso funciona bastante bien, no satura y juega muy bien con la narrativa de la historia.



No  obstante no todo son flores. Como serie de terror pierde fuerza por momentos. Cuando se desvelan los misterios ya poco queda de interés más allá de ver como van cayendo los personajes uno a uno. Ciertas tramas como la de los exploradores o los cazafantasmas están metidas con calzador para poder hacer avanzar la historia como sea, no pega y saca al espectador de la tensión que bien habían logrado generar. Por no hablar del final, un último episodio igualmente sorprendente en su estructura que bien habría podido ser una gran conclusión de no ser por esos planos finales que nos devuelven a la ficción "normal" para concluir de manera inverosímil una temporada que merecía mucho más.

No, no supera a sus dos primeras entregas, pero sin duda remonta e ilusiona a los que, como yo, habían perdido la fe en la antología de terror de Ryan Murphy. La carnicera, las hermanas enfermeras, la secuencia del vídeo del antiguo profesor, los caníbales... son solo algunas de las muchas cosas que se recordarán de AHS: Roanoke. La séptima temporada está confirmada y ya se rumorea acerca de la ambientación de su regreso. Tendremos que esperar casi un año para desvelar todas las incógnitas que se puedan generar; pero siempre y cuando consigan seguir el rumbo que habían perdido, todo irá perfectamente. Porque cuando lo mejor de una serie es su intro es que algo va mal.


Borja Tamayo Martínez
"AHS HOTEL": Sr. Murphy, retírese ya


Cuando American Horror Story llegó a nuestras vidas hace ya más de cinco años, lo hizo por todo lo alto. Mediante personajes con más de dos caras y situaciones de lo más siniestras conseguían que la audiencia disfrutara de pasar un buen mal rato a la semana. Es más, cuando se estrenó su segunda temporada devoraba los episodios como si no existiera un mañana. Superaba con creces a su antecesora y proponía un nuevo estilo en la TV. Lástima que ese "mañana" en realidad si que existía. Si con Coven no había más que tramas adolescentes y en Freakshow no pudieron ni rozar el miedo, ahora con Hotel había una nieva oportunidad para enmendar las cosas. La verdad es que no tenía muchas esperanzas, y bien que hacía, porque los días de Assylum siguen estando muy lejos.

Uno de los temas que más dio que hablar en su momento fue la salida de Jessica Lange, primer punto a favor. No me malinterpretéis, me parece una gran actriz y es el toque de calidad de sus dos primeras partes, pero sus papeles se repetían. Otro nombre y trama, pero el mismo personaje. No podía aguantarlo más. 
Así que entró Lady Gaga en nuestras vidas. Un globo de oro muy lejos de ser merecido (no, no me gustó la segunda de True detective, pero McAdams le destroza por todos lados), es decir, no me he querido morir con sus dotes interpretativas, pero no está a la altura del premio ni de lejos. Se pasa la temporada medio desnuda haciendo de femme fatale. Ni miedo ni erótico. El que sí ha conseguido superarse es Evan Petters, de hecho es el único interés que puede tener la temporada.



El número de perversiones ideadas por episodio tiene un límite. Si con Murder house perturbaban con los bebés cosidos o la siniestra asistenta, aquí solo repugnan con sangre y sexo. No hay nada nuevo, es todo un refrito buscando desesperadamente llamar la atención. De hecho solo hay un episodio que merece la pena, donde se hace referencia constante al cine de los años 20 (digna de mención la aparición de Murnau y su inspiración para Nosferatu). No es la esencia de AHS, pero por lo menos está bien construido.
La trama pierde interés por momentos y los giros de guion son más trampa que otra cosa. Ni siquiera la intro que pueden ir dando pistas de por donde va a continuar la historia está conseguida. Por no hablar del último episodio que, sin entrar en detalles, supone un cierre por todo lo bajo.

Si sus dos anteriores entregas te gustaron, esta va a parecerte una obra maestra. Porque cierto es que supera el triste nivel que habían establecido (bajar de Coven es bastante difícil), pero ahí se queda. Hay momentos en los que es buena idea despedirse y hace años que perdieron la oportunidad de retirarse en la cresta de la ola. Ahora solo queda esperar que Ryan Murphy sepa asumir sus errores y cierre el negocio. Si algo deja de funcionar no va a reactivarse a base de tortazos, mejor dejarlo y volver con nuevos productos (siempre y cuando le dejen de producir cosas como Scream queens, claro).

Borja Tamayo Martínez
"Pesadillas": Mucha acción y poca alma


Si hay una saga literaria que haya marcado mi infancia esa es la de Pesadillas. Con una gran cantidad de publicaciones a sus espaldas, R.L. Stine se abría un hueco en las estanterías de millones de niños. Ahora bien, en el mundo del celuloide nunca llegó a triunfar, y es que su serie televisiva no le llegaba ni a la suela de los zapatos. Ahora llegaba una nueva oportunidad a la gran pantalla, lástima que se quede en eso, oportunidad. 

En esta ocasión no estamos ante una adaptación más de las cientos que se podían hacer. Sin duda es el primer y principal punto a favor del largometraje, recoger todas esas historias para crear una nueva aventura independiente. Siguiendo este esquema hay que decir que el clima que envuelve a la saga no se pierde, un riesgo que consiguen esquivar. Pero podría decirse que hasta aquí llega su parte positiva. 
Desde el comienzo ya te han introducido más clichés que cualquier otra cinta actual que recuerde. Los personajes están demasiado estereotipados, así como los problemas sociales que les envuelven. No hay nada nuevo, pero lo que es peor, lo que hay no está ni bien contado.


Tal vez no llegue a aburrir en ningún momento gracias al dinamismo con el que cuenta el filme. Desde el primer monstruo es un no parar que llevará a los protagonistas por una odisea que concluye como toda historia infantil debe concluir. Pero esto no es ni de cerca suficiente para ganarse a una audiencia cada vez más exigente.
Mientras pasaban los minutos, no podía evitar que se me viniera a la memoria Jumanji, una película infantil que, con lo que esto conlleva, sabe llegar a todo el mundo. Porque volvemos a distinguir entre literatura y cine, si bien la primera goza con la ventaja de poder dirigirse a niños exclusivamente, la segunda es bien sabido que tiene que aspirar a más. No es cuestión de hacer Pesadillas en el cine, es cuestión de contar una buena historia en sí. Ni siquiera mi añorado Slappy consigue rescatar la película.

No, no es lo peor que voy a ver este año, y cualquier niño de 6 años va a pasárselo bien en el cine. Pero cuando el cine infantil está plagado de productoras como Pixar que no solo hacen entretenimiento sino cine de verdad, no me creo que se haya perdido esta oportunidad para rescatar esta saga que tantos nostálgicos puede llevar a las salas. Pero bueno, espero que esto inspire a algún directivo de Hollywood y tire a la basura el remake que se está preparando de Gremlins, porque si esta es la fórmula a seguir, es que el mundo está peor de lo que pensaba.



Borja Tamayo Martínez

"The Strain" (2ª temporada): Más lenguas asesinas


Gillermo del Toro y Chuck Hogan siguen su aventura televisiva adaptando la trilogía literaria que dieron a luz por primera vez en 2009. Sin cosechar unos datos de audiencia desorbitados, la serie se ha asegurado su propia supervivencia otro año más una vez terminada su segunda temporada, y no es para menos. Después de dejarnos con la miel en los labios tras ver como el sol no puede con "el maestro", nuestros héroes se quedaban con la incertidumbre de averiguar como acabar con su enemigo. La nueva tanda prometía y no ha decepcionado.

El director de grandes obras como El laberinto del fauno, comienza regalándonos una secuencia en la que se nos cuenta el origen del villano. Un aperitivo de lo más exquisito para llevarnos al momento en el que nos habían dejado. A diferencia de otros productos en los que nos cuentan como el mundo se va yendo poco a poco al garete como la reciente Fear the walking dead, aquí no hay tiempo para tonterías. El peligro es constante y a pesar de que los personajes ya van mas experimentados, nadie está a salvo. Esto, combinado con una trama de conspiración protagonizada por el viejo rico que quiere vivir para siempre y el segundo del maestro, ese nazi que nos trae la mirada más psicótica de la trama. De este conoceremos más de su pasado, llevándonos a casi empatizar con él, en contraposición a momentos que nos deja sin palabras, angustiándonos a más no poder (esa horrible habitación de hotel se quedará en la memoria de la serie mucho tiempo).

Tal vez no encontremos un objetivo común que desemboca en la season finale como el año pasado, las tramas son más dispersas. Pero aunque nos priven de un final adrenalínico, es cierto que con "el nacido" y las nuevas trayectorias que se han ido tomando (destacar la de Gus), podemos perdonarlo. Tal vez la única pega sea el Occido Lumen, el libro que Setrakian busca sin cesar pero que a base de intentar y fallar acaba siendo ligeramente cargante. Por otro lado hay que decir que sí, la trama en ocasiones roza lo ridículo (¿de verdad nadie se toma realmente en serio lo de unos vampiros sueltos por la ciudad?), pero es algo superficial. No buscamos coherencia constante y que se nos explique el porqué de cada situación. El mundo es así y punto, veamos como se sobrevive a él.
Lo que sin duda me ha repelido desde el minuto 1 es ese cambio de actor de Zach. No solo lo cambian por alguien con capacidades interpretativas, cuanto menos, cuestionables; sino que encima le dan una vuelta de tuerca al personaje. Pasa de ser un niño fuerte y con encanto a un niñato insoportable que está todo el día con cara de querer recibir un buen y merecido guantazo. Si bien la historia de la madre y los niños araña tiene gancho, queda ensombrecida por este odioso personaje.

Una segunda temporada a la altura de las expectativas. Queríamos más strigois y los tenemos. Las cosas no se ponen más fáciles, pero se empieza a ver una luz al final del túnel. Esperemos que sepan mantener el nivel y nos conduzcan bien los próximos años, algo que visto lo visto parece bastante factible. Aguardaremos con ganas el regreso, recordando el momento que sin duda no se borrará con facilidad de mis recuerdos: Santiago Segura luchando contra un cazavampiros vestido de luchador de lucha libre. Simplemente exquisito. 

Borja Tamayo Martínez
"Regresión": Yo he venido aquí a hablar de mi libro

Tras un interminable patrón de seis años desde Ágora, su última producción, Amenábar vuelve a ponerse tras las cámaras para traernos Regresión, una cinta que a diferencia de sus anteriores trabajos, no hace un solo guiño a un espectador que, por suerte o por desgracia, acostumbra a estar mimado por este director.

Regresión narra un caso de histeria colectiva que se desató en los años 80 gracias al florecimiento de sectas satánicas que llevaban a cabo rituales  sin ser descubiertos aparentemente a la vista de todos, todo esto acompañado de un guion cerrado de un modo más o menos solvente, una dirección sumamente sólida, increíblemente pulcra de principio a fin y una interpretación más que sobresaliente por parte de Ethan Hawke.

En cuanto a lo más negativo del film, nos encontramos con una Emma Watson  cuyos estados naturales van de estar llorando a resultar inverosímil, sin pasar por ningún otro punto y una trama que se libra de ser tramposa en su totalidad por un simple recurso introducido con calzador a modo de llamada telefónica completamente fuera de contexto, sí, obviamente cumple con su cometido, pero es una forma bastante pobre que convierte un giro de guion que podría haberse revelado como épico en un simple engaño que sí, nos la ha colado para variar, pero ya está, no pasa de ahí.


Alejandro Amenazar, el director que revolucionase el cine español con largometrajes de la talla de Tesis o Los otros, firma una cinta que probablemente no entre esté dentro de lo mejor que nos ha dado este director, pero que ha pesar de no llegar a las expectativas de este hype que los medios se han encargado de hinchar sobremanera, cumple con una dirección sólida y un guion que se revela como redondo en su desenlace. Sin fuegos de artificio, sin apelar a esa épica que el espectador considera imperativa para empezar a considerar como efectivo un giro de guion, haciendo simplemente lo que tiene que hacer y contando lo que tiene que contar. Ni más, ni menos. Un producto que se limita a llevar a cabo su cometido y terminar, un "aquí te pillo, aquí te mato", sin contentar a nadie más allá de una promoción con grandes nombres y un trailer tremendamente efectista.



Manuel Azaña González
"Fear The Walking Dead": No quiero irme así


Hace seis años comenzaba una revolución en la televisión, los zombis llegaban para comerse el cerebro de cada espectador. Ahora bien, lo que nadie se esperaba es que los propios espectadores se convertirían en muertos vivientes a causa de la decadencia de la serie. Este verano había una nueva oportunidad para volver a los orígenes que trajeron una audiencia millonaria a la AMC con un spin-off: Fear the walking dead.
La propuesta en esencia es atractiva, observar como el mundo se va quebrando con personajes totalmente inexplorados no es un mal plan. Sobre todo sabiendo que eran solo 6 episodios, lo que equivale a la supresión de historias innecesarias en busca de alargar lucrativamente el producto. Ahora bien, eso es en esencia.

El primer golpe que nos llevaremos es el hecho que hizo menguar la calidad de su hermana mayor, los caminantes no tienen el mayor peso de la historia, no son el verdadero riesgo. Si bien es cierto que el concepto requiere calma y paciencia en un principio, no es de recibo que tarde tanto en arrancar (en concreto toda la temporada). Volvemos a lo mismo, relaciones personales en un mundo distópico. Aunque para acción por la acción tenemos Z nation (mala y feliz de serlo), no podemos evitar echar de menos situaciones que nos hagan segregar un mínimo de adrenalina. Porque no estamos viendo una serie dramática de calidad como podría ser Treme, no, estamos viendo el apocalipsis y queremos un poco más de vísceras. Que sí, sin abusar, pero SON ZOMBIS, queremos sangre.

Por otro lado el transcurso de la historia es, cuanto menos, inverosímil. ¿De verdad me estas diciendo que esta es la causa del fin del mundo? Algo que me chirría desde la primera temporada de la original es la poca movilidad de los muertos. Dejarlos así te priva de situaciones de estrés que podemos ver en otros productos como 28 días después o la olvidada Dead Set. Porque no puedo creerme que por muchos infectados que haya, el ejército de EE.UU no pueda combatir a unos tíos andando como si estuvieran volviendo a casa de fiesta. Partiendo de este sinsentido, los guionistas tratan de dar un argumento de peso a los acontecimientos, algo que se queda en una incongruencia aún mayor. Pintan a los militares como malos y punto. Es que es imposible pasar por ahí, no puede ser que el fin del mundo sea por culpa de una familia con miedo y unos militares fascistas. Llamadme loco, pero espero más de nuestra sociedad. Simplemente no lo compro.

Tenía pocas esperanzas en esta nueva apuesta que fue anunciada el año pasado e hice bien. Porque no he querido morirme durante estas seis horas que han compuesto la primera tanda de episodios, pero eso no lo hace una buena serie. No lo es. Personajes insustanciales enfrentándose de manera aún más insustancial a una situación que no debería serlo. El desarrollo de los mismos es tan previsible como deficiente. Y como ya nos han malacostumbrado anteriormente, nada pasa de verdad hasta la season finale. Pero lo peor de todo es que el verano de 2016 llegará y sin aprender de mis errores veré la segunda temporada.

Borja Tamayo Martínez
"Knock, Knock": Déjeme entenderle, señor Roth

La premisa es bien simple: Evan es un padre de familia feliz que se queda solo en casa el fin de semana por motivos de trabajo. Todo parece ir bien hasta que unas tías llamadas Genesis y Bel se presentan en su puerta con el objetivo de jugar a esconder la salchicha y lo que surja. Supongo que hasta aquí todo bien, sin embargo, la promesa de una "Funny Games" hipersexualizada se pierde rápido entre sus forzadas situaciones que no van a ningún sitio, sus personajes absolutamente carentes de fondo y su total falta de ritmo narrativo.

Es sumamente fácil vender una película de estas características, teniendo en cuenta que el nombre de Eli Roth atrae a los espectadores que buscan "emociones fuertes" por sí solo y que el cine de terror comercial cuanto peor es, mejor se vende, medio trabajo está ya hecho de antemano. Para la desgracia del primer grupo, olvidaos de todo lo que habéis visto de él, "Knock, Knock" ni si quiera ofrece eso. Si eres de los que se ven atraídos por la segunda característica mencionada, esto básicamente va de dos tías corriendo y armando follón en una casa, así que supongo que estás de enhorabuena.

Respecto a las interpretaciones... en fin, como podréis suponer, poco sentido tiene hablar sobre las ellas teniendo en cuenta que los papeles femeninos podrían haber sido llevados a cabo por prácticamente cualquier actriz medianamente de buen ver y que Keanu Reeves no sale repartiendo galletas, que es en lo que en realidad destaca este hombre. Tampoco es que esté especialmente mal, simplemente está, que no es poco teniendo en cuenta como está el panorama. Dejando esto aparte, representan bien su función principal; ejercer de reclamo para que la gente vaya a ver la peli y poco más, no hay que buscarle más pies al gato.


Llegados a este punto, sobra decir que una película basada en jugar al gato y al ratón dentro de una casa es, como poco, previsible, lo cual puede ser hasta bueno teniendo en cuenta que la única cosa que no te ves venir es su desenlace. Un giro inesperado sería positivo de no ser por el hecho de que su única sorpresa viene en forma de anticlímax tamaño XXL, con una resolución que podría haberle servido para redimirse en parte, pero que básicamente despeja las pocas dudas que pudieran quedarte acerca del filme.

Tras las exitosas, a su manera, "Cabin Fever" y "Hostel", Eli Roth se convertía en un referente dentro del cine de terror más gore y macarra que se puede encontrar en una sala convencional. Todo perfecto hasta aquí, al margen de que puedan gustarme más o menos sus películas, he de admitir que tengo una especial debilidad por los directores "de género". Al margen de esto, es un director que destaca por el mimo que pone en cada uno de sus largometrajes, no dejando que vean la luz hasta que son totalmente de su agrado. Este fue el caso de "The Green Inferno", por ejemplo, que llega a los cines este próximo mes de septiembre más de dos años después de su paso por festivales. Es obvio que todo eso no garantiza una buena película, no obstante, son cualidades que hacen que sea inentendible que un director como él dé a luz un producto como este, totalmente mediocre y carente de alma. No me malinterpretéis, no es que "Knock, Knock" sea un bodrio con todas las letras, el problema es que se vende a sí misma como una película de Eli Roth cuando en realidad podría firmarla cualquier otro director y nos lo tragaríamos igual. Tan entretenida como inocua, tan inocua como olvidable.


Manuel Azaña González
"We Are What We Are": A la familia no la eliges

We Are What We Are nos sitúa en medio de la vida de una familia que acaba de perder a la madre debido a una misteriosa enfermedad. Este suceso es investigado por  el doctor Barrow (Michael Parks), que comienza a relacionar ese suceso con la desaparición de numerosas jóvenes por la zona. A pesar de todo, el padre intentará mantener las tradiciones familiares a pesar de la adversidad, con o sin la ayuda de sus dos hijas y su hijo pequeño.

Remake de la mexicana Somos lo que hay dirigido por Jim Mickle, un joven director americano cuyo nombre está empezando a sonar con fuerza tras el éxito de crítica y público de sus anteriores Cold in July y Stake Land. Y es que este chaval no tiene película mala, con una carrera en constante crescendo cualitativamente hablando, hay que seguir de cerca los pasos de este monstruo que está cambiando las beses del género fantástico (Frío en julio es posterior a Somos lo que somos a pesar de que en España nos hayan llegado prácticamente a la vez).

Es curioso cómo, tras sernos presentada la situación, somos incapaces de situar en el espacio y en el tiempo los hechos que nos muestra la película. Limitándonos a la familia, cualquiera pensaría que nos encontramos en el seno de una familia conservadora de hace 40-50 años. De hecho, de no ser por el último tramo de la película en el que Michael Parks nos enseña un teléfono móvil, en base a las situaciones, la ambientación y la vestimenta de nuestros personajes principales, la primera situación podría ser cierta, es la vida de los personajes secundarios la que nos conecta con la actualidad.

El ritmo en la película parece lento en un principio, pero nada más lejos de la realidad. El ritmo en su primera mitad se limita a preparar al espectador para todos los giros que van a llegar después, para su frenético desenlace y la tremenda patada al buen gusto que nos va a ser presentada. Esto puede no ser del todo positivo, ya que el completo éxito de la película depende en parte de lo que el espectador quiera implicarse en la misma, en su narrativa pausada y su agobiante atmósfera. Quizás esta seña de autor no sea para todos los paladares, personalmente lo veo un acierto.

En resumidas cuentas, We Are What We Are es una película que ningún fan del cine fantástico debería perderse, brutal, sólida y llevada a cabo por una de las cabezas más importantes del género que nos ocupa. Tiene sus carencias, desde luego, pero solo por ver a Michael Parks, que solo elige proyectos totalmente originales (Red State, Tusk) ya merece la pena. Y es que quizás esa sea su virtud que más destaca: original y diferente a pesar de ser un remake (que de remake tiene la idea, mejor trabajada, y poco más). Una maravilla que te deja como moraleja el "a la familia no la eliges" que tanto hemos escuchado, pero en su interpretación más primaria, animal. No se la pierdan.

Manuel Azaña González
"Musarañas": Macarena Gómez presenta candidatura

Cuando escuché que había alguien que podía plantarle cara a Bárbara Lennie (Magical Girl) en los premios Goya de este año tuve que comprobar si era cierto. No sé si lo habrá conseguido o no, pero está claro que lo de Macarena Gómez es una barbaridad. En Musarañas encarna a Montse, hija mayor de una familia religiosa a ultranza, huérfana de madre y con un padre que las abandonó a ella y a su hermana (Nadia de Santiago) siendo ellas muy pequeñas. Todo cambia cuando un misterioso vecino llama a su puerta pidiendo ayuda.

Pero es que Macarena no está sola, esta actriz que ya me dejó pasmado en Para entrar a vivir va acompañada por un elenco de secundarios que hace un trabajo más que notable: Luis Tosar cumple con creces, como siempre, Hugo Silva se muestra cada vez más maduro delante de una cámara, hasta Carolina Bang, por poco que aparezca y lo poco que cuadre sobre el papel en un largometraje de estas características, pasando, por supuesto, por la ya mencionada Nadia de Santiago. Por norma general, es una actriz que me echa para atrás, no obstante, no desentona en absoluto. Quizás sean simples prejuicios por sus anteriores trabajos, habrá que seguir viendo por dónde va. 


La nueva producción de Álex de la Iglesia es divertida e inteligente. Si bien en ocasiones peca de efectista, la dirección de Juanfer Andrés y Estaban Roel sabe llevar bien los giros, hacerlos necesarios y no meros caprichos, convirtiendo, por tanto, lo que podrían haber sido enormes salidas de tono, en simples pasos en falso no demasiado a tener en cuenta. Es cierto que el cierre del filme podría haberse llevado a cabo de otra manera. Y no me quejo del contenido, ojo. Me gusta el qué, pero no el cómo. El querer sorprender, como todo, tiene un límite que si sobrepasas puede hacer que el castillo de naipes que tanto trabajo ha costado construir, se convierta en un simple espejismo tramposo, humo de más fácil digestión para el espectador bajo (que no medio), pero totalmente intolerable para aquel que mire con ojo crítico.

En resumidas cuentas, Musarañas es una verdadera locura, una unión de géneros que llega incluso a acariciar la comedia negra gore, una maravilla, de estas que si encuentras en un cine tienes que disfrutar porque no puedes saber a ciencia cierta cuando te toparás con algo similar (y menos aún en una sala comercial). Da algunos pasos en falso como ya he dicho, sí, pero es algo nimio, sin importancia, más aún teniendo en cuenta la dirección casi novel de este par de madrileños. No se la pierdan.



Manuel Azaña González
Review Mid-Season "The Walking Dead": Basura argumental

Parece ser que la fiebre que se dio hace unos años con el tema de los zombis (probablemente tras el triunfo de 28 días después) no tiene pensado parar. Con un spin-off en marcha y nuevos proyectos del género como Z nation, este aclamado fenómeno se coronó hace ya 5 años como el rey en el mundo televisivo. Tuvo un gran inicio, pero la calidad se fue perdiendo poco a poco durante su primera temporada dando a lugar a una segunda realmente insoportable. Pero el castigo estuvo proporcionalmente muy lejos de este desastre, la audiencia no se ha visto afectada en ningún momento y a día de hoy, en plena mitad de la temporada quinta, ya tienen confirmada fechas de rodaje para una sexta. 

Tras el final al que se nos expuso el año pasado y ese gran "No saben con quien se han metido" de Rick -que me dieron ganas de echarme a reír- se empieza donde se dejó. Un primer episodio apto para las exigencias de una serie de tal envergadura, pero que simplemente viendo como acabó ya podríamos deducir que iban a volver a la rutina de siempre: Andar, hablar sobre mierdas que no importan a nadie, acuchillar un par de cabezas, volver a hablar y dejar en vilo cualquier tontería para que el espectador no deje de verla la semana siguiente. Ya que los zombis dejaron de suponer un peligro muchos episodios atrás, hace dos años nos trajeron al Gobernador, un villano que en principio podía aportar algo de dureza a este mundo post-apocalíptico, sin embargo se explotó demasiado y pasó a ser molesta su presencia. Bueno, pues en esta ocasión han pecado de pobreza, los caníbales eran lo único que me llegaron realmente a interesar, pero decidieron cargárselos a los tres capítulos. Cero desarrollo de los nuevos enemigos que antes de ser aprovechados como se merecían, pasaron al olvido como si meros "caminantes" se tratasen, gracias guionistas.

Sin duda era necesario algo que sacara de la rutina a la serie, un objetivo para sus personajes (como lo fue La Terminal el año pasado), así que conocimos al genio que aparentaba saber todos los secretos para acabar con el virus. Pero tampoco es que haya durado mucho esta ilusión, y lo peor es que deciden cargársela diciendo que todo era una mentira. Otra muestra de genialidad de los guionistas, nos dan un caramelo para decirnos que es de sabor a brécol.

Por último y para rematar la catástrofe argumental de esta mid-season, tras tirarnos desde el año pasado sin saber de Beth, nos exponen su situación en una comunidad en la que -¡oh, que sorpresa!- el líder es un hombre despiadado y cruel. Nos hacen empatizar con el personaje, con Daryl y su búsqueda y cuando por fin la encuentran y están a punto de rescatarla, disparo en la boca. Simplemente genial. Un personaje por evolucionar que hicieron que el público quisiera saber más de ella a la mierda. Porque parece ser que sin sorpresa final no saben acabar una tanda de episodios. ¡Bravo!

Lo peor de todo es que tienen pensado que la serie dure un total de 13 temporadas, cuando en realidad la única forma que tiene de ser buena es si durasen dos episodios cada una. Los personajes son a cada cual más aburrido (tal vez Daryl sea el único que se salva) y sus conversaciones dejan realmente mucho que desear. "No todo tienen que ser zombis" o "La gente se queja de la falta de acción pero la psicología de los protagonistas es mucho más importante" son ejemplos de cómo los fans defienden esta bazofia. Tramas flojas apoyadas en capítulos aburridos. Me da igual quién muera, porque a pesar de no interesarme por ellos, sé que si lo hiciera en algún momento se los cargarían gratuítamente (excepto a Rick, casualmente el que más tengo ganas de ver morir). Hace tiempo que perdí la esperanza en que retomara su mejor momento y es que cuatro años son muchos ya. 

Borja Tamayo Martínez
Crítica de "Ouija": totalmente recomendable

...Y digo recomendable porque hay que comer mierda de vez en cuando para poder apreciar la miel. Ouija nos cuenta la historia de terror típica: muerte de un personaje para presentar el tema, gente que investiga el suceso, misteriosa muerte de los antiguos amigos de la fallecida uno a uno (de menor a mayor importancia), para terminar con un susto final en plan "esto aún no ha acabado". Denominador común en buenas películas del género como It Follows, en alguna más medianita como Destino final, así como en piezas de dudoso buen gusto como Stay Alive. Sí, en su mayoría suelen ser truños de proporciones catedralicias y por cada trufa que degustas te toca comerte doce mierdas de conejo, pero es un género por el que tengo debilidad y no puedo evitar que me entretengan. Ouija es la excepción que confirma la regla.

Y es que estas bromas de mal gusto me indignan. No digo que todas las películas que se estrenen tengan que ser obras maestras, pero es que el cine de terror en general (sobre todo el slasher) lleva incontables años de capa caída, ha perdido la capacidad de sorprender, de asustar, de mantener la tensión... a pesar de todo esto, cada año surgen un par de películas que nos hacen ver que aún hay esperanzas de retomar un género que hace ya que se dio por perdido. Este año, por ejemplo, hemos tenido a la maravillosa The Babadook y a la previamente mencionada It Follows, un slasher acojonante merecedora de mención especial. A pesar de todo, este año la cartelera española nos ha regalado Annabelle, Líbranos del mal y Ouija. Sois unos genios, chicos. Todos meros ejercicios rutinarios sin leitmotiv definido. Piezas que se nutren de una promoción desproporcionada para hacer una caja que no se merecen, haciendo más profunda en el espectador la sensación de desesperanza ante un género que no es que ya no funcione, es que está mal llevado.


Dejando ya todo esto aparte, tenemos ante nosotros el último ejercicio de marketing recién llegado de Estados Unidos. Director novel elegido a dedo para llevar a cabo la caja navideña de la industria hollywoodiense. Da igual que no tenga ni puta idea de dirigir, ponemos a la vieja de Insidious, un trailer que atraiga público sin criterio y hacemos promoción hasta por las universidades. Listo, receta perfecta para un producto atractivo, fácil y, sobre todo, rentable. Por lo menos las películas de este estilo suelen estar movidas por una situación lógica dentro de las licencias inherentes al género, pero es que Ouija se mueve por el mero hecho de avanzar. 50 minutos y sigues sin saber de qué va, sucesión de sustos baratos que se dan los personajes entre ellos y poco más. La terminamos rápido en 15 minutos, nos cargamos a todos los personajes y dejamos a un par vivos para meter un segundo final tramposo, barato y típico porque a lo mejor el público se siente mal si paga solo por 60 minutos de mierda, que tenemos que recordar que estamos en salas españolas y aquí las siestas son más largas y nos lucen más de hora y media. Destacar también la participación de Michael Bay, el superpoder de este hombre para cagar en serie blockbusters asquerosos es encomiable.


Manuel Azaña González
"What We Do In The Shadows": Mockumentary a lo bestia


Falso documental que muestra la vida de un grupo de vampiros que viven en Australia. Viago, de algo más de 400 años de edad, es el que comienza a contarnos cómo vive su día a día esta peculiar "familia" de sádicos chupasangre. Vladislav, Deacon y el ancianísimo Peter de más de 1.000 años de edad son los otros tres no muertos que conviven en la casa. Vampiros a la antigua, de los que se queman con la luz y la plata, temen a los crucifijos y beben sangre humana aunque luego discutan por quién es el encargado de lavar los platos.

Ganadora del festival de Toronto y premio del público en Sitges, What We Do In The Shadows es una delicia de mockumentary (falso documental) que ha cautivado a crítica y público por igual. Teniendo alguno de los mejores sketches en lo que llevamos de año, demuestra que el humor negro puede revestirse sin problemas de buen rollo sin convertirse en algo descafeinado. Porque nunca una artería rota había sido tan divertida. Esperad tópicos, porque los hay, pero esperadlos parodiados hasta la saciedad porque es lo que tendréis. Sátira al género en cada escena, sin adornos, ser sutil no encaja con esta filosofía. Y la caracterización a pesar de su sencillez y el poco curro que conlleva mola mucho, para qué engañarnos.

El largometraje tiene sus carencias, como es obvio. Algunos giros están forzados y algunos personajes o sobran o no acaban de encajar, aún así, en conjunto es de las mejores cosas que podremos ver este año en pantalla. Solo queda esperar a que llegue a la cartelera española, lo cual aún no está programado (aunque en un par de meses ya estará en Estados Unidos). Aún así si no podéis esperar, ya podéis verlo en multitud de plataformas online neozelandesas por un precio más que asequible para cualquier bolsillo. Y no os arrepentiréis, tenedlo por seguro.



Manuel Azaña González
"Están vivos": Proletariado vs. Aliens

John Carpenter (La niebla) tomó las riendas de la historia Eight o’clock in the
morning de Ray Nelson para traernos un largometraje que oscila entre el terror y la comedia, aunque se decante más por esta. Están vivos vio la luz en 1988 con Roddy Piper (estrella de la lucha libre) encarnando a un joven trabajador que descubre unas gafas capaces de hacerle ver la realidad que estaba ignorando.

Los alienígenas existen y se encuentran en las esferas más poderosas de nuestro mundo, esta es la premisa con la que se juega. Se crea pues una lucha entre los obreros y las fuerzas gobernantes, las cuales sin duda nos han controlado para que seamos como ellos deseaban; pero el mensaje no es mucho más profundo que todo esto, así que no tendremos que aguantar demagogias descontroladas sobre revoluciones en una película de ciencia ficción, todo está tratado en clave de comedia.

Las actuaciones distan de la palabra calidad y el guión es lo que es y no aporta demasiada tensión al filme; no obstante consigue con creces su objetivo, que no es otro que el de entretener. Una sátira bien conseguida que a pesar de haber envejecido realmente mal (puede que naciera siendo ya vieja), nos hará reír mediante la parodia de la sociedad en la que vivimos. 

Realmente no gustará a todo el mundo, tal vez sea por ese espíritu serie B que tiene o esas escenas que te dejan en la mente un "¿qué coño?" (una larga pelea absurda como si de Peter Griffin contra el Pollo se tratase). Pero si sabes a lo que vas encontrarás lo que andabas buscando, no todas tienen que ser grandes películas y el punto a favor de esta es que sabe que no lo es.

Borja Tamayo Martínez
"Aux Yeux Des Vivants": Ronald McDonald vs Los Goonies

Es indudable que a Bustillo y Maury les gusta hacer las cosas diferentes. Gracias a À L'intérieur nos demostraron cómo hacer un slasher sin caer en la monotonía inherente a este subgénero. Con Livide nos enseñaron que las casas encantadas aún no han pasado de moda y que, si bien es cierto que ya no dan tanto miedo como daban antaño, una ambientación acertada puede imponer más que cualquier susto basado en subir el volumen, girar la cámara y meter un "monstruo" de atrezzo en el plano. En X is for Xylophone pudimos ver cuál es el límite del gore al que puede llegarse en menos de cinco minutos sin tocar el efectismo habitual. En esta ocasión, nos llevan de nuevo al cine de aventuras juvenil de los 80, al más puro estilo Cuenta conmigo o Los Goonies, con su "Sloth" particular, pero con peores ideas que este entrañable amigo deforme. Y sí, como habréis supuesto, pasándose los convencionalismos de este género por los distintos pliegues del escroto. Repetidas veces. Y no, esto no es algo necesariamente malo, no obstante en ocasiones puede llevarle a perder la noción de lo que es, desaprovechando determinadas situaciones que se le plantean.

Aux Yeux Des Vivants, titulada Among the Living en los países de habla inglesa y pendiente de título en castellano (se aceptan apuestas para ver la aberración con la que la denominan), da comienzo contándonos cómo una mujer se quita la vida con tal de no seguir cuidando a su monstruoso hijo. Pocos años después, tres amigos irrumpen en unos estudios abandonados de cine para ocultarse tras quemar un granero. Lo que no saben es que una "bestia" con careta de payaso a la que no le gustan demasiado las visitas habita allí. Al igual que le pasase a Los Goonies hace ya casi 30 años, el hecho de remover el pasado lleva a nuestro grupo de protagonistas a verse perseguidos por "los malos", pero todas las similitudes y paralelismos que puedas encontrar hasta la mitad de la película se desvaneceran entre cortes en la piel y huesos rotos. ¿Aventuras? Sí, pero no olvidéis quiénes son este par de franceses y cómo han demostrado hasta la fecha que conciben todo de un modo distinto a los demás, así que por mucho que puedan hacer guiños a producciones anteriores... bueno, dejémoslo en que les basta con un pequeño homenaje de vez en cuando.


El problema de Aux Yeux Des Vivants es, como ya he mencionado antes, que puede perder la concepción de lo que es en realidad, llevándole a mezclar cosas que poco o nada tienen que ver entre sí, viéndose obligada a darnos dos desenlaces totalmente distintos, uno para nuestros protagonistas y otro totalmente distinto para nuestros antagonistas y, contra todo pronóstico, siendo mucho mejor el de nuestros chicos por mucho que parezca quedarse a medio camino, mucho más estable, desde luego, que el de estos malos que parece metido con calzador y que dudo que tenga sentido hasta para quién lo concibió. De todos modos, he de admitir que en conjunto me gustó. Y mucho. Sus 90 minutos pasan en un suspiro y a pesar de sus marcadas lagunas tanto técnicas como narrativas, es un producto más que disfrutable, con unos tramos más entretenidos que otros, eso no puede discutirse, pero cumpliendo, aunque justita, con las altas expectativas depositadas en ella (efectivamente, era imposible estar a la altura de esa maravilla de carteles estilo cómic y de su frenético comienzo). Podríamos resumirlo en que Aux Yeux Des Vivants es un producto que, contra todo pronóstico, podría ser pasable para la mayoría de públicos, pero sus continuos cambios de registro no casan bien entre sí. Una propuesta más simple en la que nuestros directores puedan dar rienda suelta a su imaginación y su violencia extrema siempre será más efectiva. Esperemos no tener que esperar otros 3-4 años para ver otro filme de estos sádicos franceses.


Manuel Azaña González
"The Babadook": sobredosis de traumas infantiles

No hay nada que joda más al terminar un festival al que asistes que haberte perdido alguna de las proyecciones más fuertes. Una de estas fue The Babadook, ganadora del premio del jurado en Sitges y del de mejor actriz para su protagonista Essie Davis (aunque también hubiera sido lícito premiar al niño pequeño, si se me permite apostillarlo). El filme nos cuenta la historia de Amelia, una madre que se ve obligada a criar sola a su hijo de 6 años tras la violenta muerte de su marido mientras iba a visitarla al hospital en el que estaba de parto. Una noche, Amelia le lee a su hijo el cuento de The Babadook, un terrible monstruo que vive bajo la cama y que aterroriza a todo aquel que convive con él. Pronto se darán cuenta de que todo aquello que describía el cuento comienza a hacerse realidad.

Para empezar, la trama es un combinado de traumas infantiles por excelencia. Una vez creces, tu imaginación te dejará pasar más o menos miedo en función de lo que te dejes llevar por la película, la situación en la que te encuentres (es complicado pasar miedo de verdad viendo una película con 6 colegas de cervezas a las cinco de la tarde en tu casa) y muchas otras variables, pero enfrentarte a The Babadook siendo todavía un niño... eso sí que debe ser una aventura. Es complicado ver la película y no imaginarte lo que podría hacer este monstruo del saco combinado con Freddy Krueger con la mente de un niño de 10 años. Es la representación de todas las pesadillas que un niño pueda tener de una forma suficientemente retorcida como para agradar a un público de cualquier edad. La tensión está suficientemente bien llevada como para no necesitar esos sustos efectistas que arrebatan la emoción a casi cualquier filme de terror de este siglo. Crescendo continuo. Buena introducción, desarrollo tenso y explosión final. Una especie de El Resplandor con un Jack Torrance femenino y un niño repelente de cojones tanto en lo referente a trama como a interpretaciones (sin una complejidad tan densa, como supondréis).



Técnicamente hablando, la película es mejor todavía. La dirección de Jennifer Kent es más que notable (sobresaliente teniendo en cuenta que es su primer largometraje), el guión es bastante potable y las actuaciones de nuestro duo protagonista deberían ponerse de ejemplo en cualquier escuela de interpretación. El niño es perfecto en todo momento de la película, pero es que Essie Davis... pasa por todas las fases de cordura posible así como de la locura más profunda, al igual que en su momento ya lo hiciese Nicholson a lo largo y ancho del "Hotel Overlook". En todas no solo es creíble, sino que es simplemente perfecta. A su vez, me gustaría recalcar el trabajo de fotografía realizado. Los planos son una delicia y el dominio de la luz en todos ellos es más que evidente. Un ejemplo de ello es la imagen que viene a continuación, en la que podemos observar cómo está dosificada la luz para iluminar solo aquello estrictamente necesario, conservando la atmósfera oscura en todo lo demás y usando fuentes de luz aparentemente reales.


En definitiva, The Babadook es otra de las pruebas que nos están llegando este año de que el cine de terror aún está en plena forma. Sí, es cierto que la gran mayoría de fórmulas parecen agotadas, pero quizás no es el género el que agoniza, sino un público que no demanda nada fresco y unos directores que no se mojarían ni en medio de un bukkake. Atentos todos a la sangre fresca del cine de terror, porque llega con ganas de ponerse tras las cámaras y llevar cosas diferentes a las pantallas de vuestras casas, porque el cine de terror no se limita a James Wan por muy efectivas que sean sus producciones a veces, así como no todas las ideas originales nacen de la ya no tan turbia cabeza de Stephen King, por muchas obras maestras que tenga. No despeguéis los ojos de encima de Jennifer Kent, Alexandre Bustillo, Julien Maury, Jonas Govaerts, Till Kleinert, David Robert Mitchell... porque a pesar de que haya contadas excepciones como el eterno gamberro Joe Dante, nuestro querido Vigalondo o los controvertido Alexandre Aja o Ti West, todos estos chavales tienen más huevos sin apenas experiencia que el 99% de los que llevan toda la vida rodando lo que ellos llaman terror.


Manuel Azaña González
10 películas de terror que todo amante del género debería ver

Es difícil elaborar una lista sobre las que consideras las 10 mejores películas de terror. Para empezar, ¿dónde están los límites? ¿debería considerar aquello que dé más miedo o aquello que sea mejor cualitativamente hablando? Para esta lista he decidido dejar fuera filmes de culto como El resplandor, La matanza de Texas, No profanar el sueño de los muertos, Videodrome, Truco o trato, Creepshow, Scanners, La semilla del diablo, La profecía, La noche de los muertos vivientes , Al final de la escalera, Entrevista con el vampiro, Psicosis, El exorcista, El gabinete del doctor caligari, Posesión infernal, Tiburón, Los otros, El sexto sentido y El doctor Frankenstein, ya que todos vosotros (o la gran mayoría) las tendréis vistas y más que vistas, y los que no... aquí tenéis una pequeña lista, ¡Ya no tenéis excusa!. A su vez, otras producciones más o menos conocidas, desde polémicas hasta la saciedad hasta meramente comerciales pero divertidas, tampoco han tenido cabida aquí (The human centipede, [•REC], Martyrs, Three... Extremes, Audition, Holocausto caníbal, Amanecer de los muertos, A Serbian Film, Cube...). Aquí tenéis mis diez películas de terror favoritas, todas ellas de este siglo, no demasiado comerciales (aunque alguna más que otra) y juzgadas por su calidad, siendo el terror infundido en el espectador algo secundario (aunque muchas de ellas os darán más de una pesadilla, mucho ojito con las españolas, que el que avisa no es traidor).

28 días después (2002)


Duración: 113 minutos
País: Reino Unido
Director: Danny Boyle
Guión: Alex Garland
Reparto: Cillian Murphy, Naomie Harris, Megan Burns, Brendan Gleeson, Christopher Eccleston
Sinopsis: Las calles de Londres están vacías tras la expansión de un virus que acabó con la mayoría de la población de Gran Bretaña. El virus, cuyo paciente cero fue un defensor animalista que irrumpió en un laboratorio, convierte a los infectados en seres extremadamente violentos. El filme nos sitúa 28 días después del nacimiento de la epidemia, tiempo más que suficiente para hacerse con prácticamente todo el Reino Unido.
¿Por qué?: Es la mejor pieza en cuanto al cine de infectados (y casi de zombis) hasta la fecha. Cillian Murphy ya dejaba entrever de lo que sería capaz. Entretenida, elegante y con una secuela más que notable.


Dans ma peau (2002)


Duración: 93 minutos
País: Francia
Director: Marina de Van
Guión: Marina de Van
Reparto: Marina de Van, Laurent Lucas, Léa Ducker, Thibault de Montalembert, Dominique Reymond, Bernard Alane, Marc Rioufol, François Lamotte, Adrien de Van
Sinopsis: Una publicista treintañera, entregada a su trabajo y sin traumas aparentes, comienza a obsesionarse de forma peligrosa con su cuerpo tras un accidente que la desfigura totalmente.
¿Por qué?: Porque muestra que el cine de terror francés no se limita a intentar aterrorizar a un espectador que ya está de vuelta de casi todo. Porque es una de las representaciones más profundas, junto a Martyrs, de las bajezas del ser humano. Porque a veces el terror psicológico supera lo insuperable.




Alta tensión (2003)



Duración: 90 minutos
País: Francia
Director: Alexandre Aja
Guión: Alexandre Aja y Grégory Levasseur
Reparto: Cécile De France, Maïwenn Le Besco, Philippe Nahon, Franck Khalfoun, Andrei Finti, Oana Pellea, Marco Claudiu Pascu, Jean-Claude de Goros, Bogdan Uritescu,Gabriel Spahiu
Sinopsis: Marie es invitada a pasar unos días a casa de los padres de su mejor amiga. Una vez llegan a la casa, un psicópata irrumpe en ella con el objetivo de matar a nuestra protagonista y a todo aquel que se interponga en su camino.
¿Por qué?: Alta tensión es uno de los slashers más brutales llevados a la gran pantalla. Los directores franceses tienen claro que a veces una imagen aterroriza más que toda una película y saben cómo explotarlo (véase el final de esta película o el de À L'intérieur). Esta cinta fue el billete definitivo de Aja al olimpo de directores de terror.



The Descent (2005)





Duración: 100 minutos
País: Reino Unido
Director: Neil Marshall
Guión: Neil Marshall
Reparto: Shauna Macdonald, Natalie Jackson Mendoza, Alex Reid, Saskia Mulder, Nora-Jane Noone, MyAnna Buring, Oliver Milburn, Molly Kayll, Craig Conway
Sinopsis: Seis amigas se reúnen para realizar una expedición a través de unas cuevas remotas. Una de ellas se está recuperando de un terrible shock causado por la muerte de su marido y su hijo. Todo se complica cuando acceden a una red de túneles que no aparece en los mapas y se ven atacadas por unas violentas criaturas que viven bajo tierra.
¿Por qué?: The Descent nos sumerge de lleno en lo más profundo de una cueva. Si ya de por sí el ambiente claustrofóbico se plantea como terrorífico, imagina ser perseguido por esta suerte de hombres topo con malas pulgas. Slasher de la nueva escuela muy recomendable.



Las colinas tienen ojos (2006)



Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Director: Alexandre Aja
Guión: Alexandre Aja, Grégory Levasseur (Remake: Wes Craven)
Reparto: Aaron Stanford, Ted Levine, Kathleen Quinlan, Vinessa Shaw, Emilie de Ravin, Dan Byrd, Robert Joy
Sinopsis: Una familia toma lo que ellos creen que es un atajo camino a sus vacaciones. Esa ruta alternativa les llevará a una zona en la que el gobierno hizo experimentos nucleares. Los antiguos habitantes del pueblo siguen en la zona dispuestos a hacer la vida imposible a todo aquel que pase por allí.
¿Por qué?: Primera película de Alexandre Aja en Estados Unidos y causante de una ingente cantidad de pesadillas en mi yo de 12 años que salió de la sala con una sonrisa y un par de traumas más sobre sus hombros. El director que ya hemos visto en Alta tensión dio el salto a las grandes producciones con esta película. Si ya de por sí Las colinas tienen ojos de Wes Craven (1977) no eran un plato fácil de digerir, este remake tiene suficiente mala leche como para superar con creces a su predecesora. Recientemente ha colaborado en Maniac junto a Elijah Wood y en Horns, dirigiendo a Daniel Radcliffe.



La habitación del niño (2006)



Duración: 76 minutos

País: España
Director: Álex de la Iglesia
Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
Reparto: Javier Gutiérrez, Leonor Watling, Sancho Gracia, María Asquerino, Antonio Dechent, Manuel Tallafé, Terele Pávez, Asunción Balaguer
Sinopsis: Un matrimonio joven con un hijo compra una gran casa que encuentran a un precio bajísimo. Los problemas empiezan cuando a través de la pantalla de última tecnología instalada en la habitación del bebé descubren que alguien se sienta cada noche junto a la cuna de su hijo. Aportación de Álex de la Iglesia para "Películas para no dormir".
¿Por qué?: Porque Álex de la Iglesia nos demuestra que es un genio del suspense y que aún se puede hacer cine de terror en condiciones sin recurrir a sustos. Porque Javier Gutiérrez es sublime. Porque de una historia aparentemente trilladísima sale una genialidad que junto a Para entrar a vivir (analizada abajo), supone un homenaje más que digno a la celebérrima serie de Narciso Ibáñez Serrador.



Para entrar a vivir (2006)



Duración: 65 minutos
País: España
Director: Jaume Balagueró
Guión: Jaume Balagueró, Alberto Marini
Reparto: Macarena Gómez, Adrià Collado, Núria González, Ruth Díaz, David Saldaña, Roberto Romero
Sinopsis: Una joven pareja va a las afueras a ver un piso a precio muy bajo que encontraron en un anuncio. Al entrar al edificio y conocer a la propietaria se dan cuenta de que las cosas no van como deberían. Aportación de Jaume Balagueró para "Películas para no dormir".
¿Por qué?: Para entrar a vivir es uno de los mejores ejemplos de que se puede hacer un slasher a la española con ganas y buenas ideas. Balagueró da un golpe de casta demostrándonos la solvencia que tiene para crear situaciones realmente agobiantes dentro de un edificio, algo de lo que posteriormente haría gala en [•REC], ganándose el reconocimiento en más países de los que pueda contar.



À L'intérieur (2007)



Duración: 83 minutos
País: Francia
Director: Alexandre Bustillo y Julien Maury
Guión: Alexandre Bustillo
Reparto: Béatrice Dalle, Alysson Paradis, Nathalie Roussel, François-Régis Marchasson, Jean-Baptiste Tabourin, Dominique Frot, Claude Lulé
Sinopsis: Previamente analizada en la sección "No se lo digas a nadie". À L'intérieur nos cuenta la historia de una joven que, estando embarazada, perdió a su marido en un accidente de tráfico. La noche antes del parto verá que una extraña silueta empieza a rondar su casa.
¿Por qué?: Pues para empezar, porque es mi película de terror favorita. Sí, soy consciente de que no es la mejor y tiene una cantidad de defectos innumerable, no obstante su capacidad de contar una historia tan bizarra con una mala leche tan profunda, me enamora. Bustillo y Maury siguen demostrando que su cine se basa en la trama en sí y el cómo tengan que contarla poco o nada les importa. No esperéis guiños ni concesiones, no se evitará una escena por su dureza explícita o implícita ni mucho menos se tendrá piedad con el espectador o los personajes. Las cosas pasarán como tengan que pasar y lo que al resto le parezca carece de importancia. Terror y gore a partes iguales. Imprescindible, a secas.



Déjame entrar (2008)



Duración: 110 minutos
País: Suecia
Director: Tomas Alfredson
guión: John Ajvide Lindqvist
Reparto: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl, Karin Bergquist, Peter Carlberg, Ika Nord
Sinopsis: Oskar es un niño al que acosan en el colegio. Su vida cambia por completo cuando se hace amigo de Eli, su nueva vecina, cuya llegada coincide con una serie de muertes inexplicables.
¿Por qué?: Partiendo de una de mis novelas de terror moderno preferidas, Déjame entrar reinventa el cine de vampiros. No lo suaviza, ni mucho menos, en todo caso podríamos decir que lo endurece. Añade en la ecuación algo que podríamos pensar que no tiene cabida en este cine, pero que en este caso se convierte en el leitmotiv de la historia: la amistad. Carente del moralismo inherente en las producciones cuyo tema central es este (menos mal), podríamos decir que Déjame entrar es cualitativamente hablando la mejor película de terror de este siglo y quedarnos cortos. El remake americano no le hace justicia, ni de lejos. Gloria merecida.



V/H/S (2012)



Duración: 116 minutos
País: Estados Unidos
Director: Adam Wingard, Glenn McQuaid, Radio Silence, David Bruckner, Joe Swanberg, Ti West
Guión: Simon Barrett, Glenn McQuaid, Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett, Justin Martinez, Chad Villella, David Bruckner, Nicholas Tecosky, Ti West
Reparto: Joe Swanberg, Adam Wingard, Sophia Takal, Kate Lyn Sheil, Calvin Reeder, Lane Hughes
Sinopsis: Película perteneciente al subgénero "found footage", en la que un grupo de amigos tiene la misión de encontrar una cinta específica dentro de una casa aparentemente abandonada. Cada cinta de V/H/S que metan en el vídeo será más enfermiza que la anterior.
¿Por qué?: Mi primer contacto con un subgénero del que actualmente me encuentro prendado, el ya mencionado "found footage", que si bien suele poner de manifiesto desequilibrios notables entre directores, en V/H/S pasan desapercibidos obviando algunas excepciones. Si os gusta, no dejéis pasar su secuela de 2013, más alocada aún si cabe.


Si bien aún no se ha estrenado en casi ningún sitio, ya ha sido aclamada por crítica y público tras su paso por Cannes y Sitges. ¿Creíais que íbamos a quedarnos en 10? Era la idea, no obstante, en vista de la fama que se está ganando no sería justo dejar It Follows fuera de la lista; buenísima en todos los sentidos, bien rodada, tensión sostenida y sustos que buscan (y encuentran) al espectador. Aquí tenéis la propina.

It Follows (2014)


Duración: 94 minutos
País: Estados Unidos:
Director: David Robert Mitchell
Guión: David Robert Mitchell
Reparto: Maika Monroe, Keir Gilchrist, Daniel Zovatto, Jake Weary, Olivia Luccardi, Lili Sepe
Sinopsis: Ya fue analizada aquí tras su paso por el festival de Sitges. It Follows nos cuenta la historia de Jay, una chica de 19 años que tras acostarse con el chico equivocado comenzará a sentir que algo la persigue.
¿Por qué?: Fue mi despedida de Sitges y menuda despedida. Rememorando los Slashers clásicos como Halloween y Pesadilla en Elm Street, demostrando su superioridad ante los modernos como Tú eres el siguiente (y mira que ese concretamente no está nada mal) y creando esa tensión que tanto echábamos de menos en el panorama actual. Cruzad los dedos por su temprano estreno en España y una vez que ocurra no tardéis en ir a verla.

Manuel Azaña González