Hoy estrenamos nuestra nueva sección llamada "no se lo digas a nadie", en ella os presentaremos todos aquellos films que por ser políticamente incorrectos, bizarros e incluso de mal gusto, han sido censurados en la mayoría de países donde estaba previsto su estreno (de ahí que la mayoría sean tan sumamente poco conocidos). 

Para inaugurar este festival de lo grotesco, hemos elegido À l'intérieur, vergonzosamente traducida al castellano como "Instinto siniestro", un título que para nada tiene que ver con el largometraje, no obstante, parece que si los hispanohablantes no ponemos "maldito", "de la muerte" o algun despropósito similar, no presentamos una película de terror.

À l'intérieur nos muestra las últimas horas del embarazo de una joven viuda que se ve acosada por alguien que ronda su casa. Como podéis imaginar la cosa se pondrá bastante fea para nuestra protagonista a partir de entonces. Hasta ahí quizás penséis "Es un slasher típico, he visto mil mierdas de este estilo en las que al final muere hasta el apuntador", PARA NADA. Después de media hora de metraje os daréis cuenta de lo profundamente equivocados que estabais. No es "lo típico", no es previsible (ni de lejos) y a pesar de tener algún que otro cliché inherente al género, es una película frenética con unos últimos 10 minutos que dejarán imágenes en tu cabeza que no podrás borrar fácilmente, porque el cine de terror va más allá de esos sustos tan vacíos que nos venden ahora. Eso es humo (ya analizaremos este tema en próximos posts). À l'intérieur nos demuestra que una simple imagen puede aterrorizarte calando mucho más en el espectador que un simple golpe de música sumado a un giro de cámara.

















A pesar de haberse convertido junto a Alta Tensión y Martyrs en una película de culto francesa dentro del género que tratamos, À l'intérieur no sobrepasará (demasiado) los límites soportables por vuestros estómagos, es cierto que tiene un par de escenas que podríamos considerar de "mal gusto" para el espectador medio, no obstante los que amamos este género hemos de reconocer que, hasta cierto punto y en su proporción exacta (si acaso), agradecemos este morbo sobremanera. À l'intérieur tiene ese punto exacto anteriormente mencionado. Disfruta y deja que esta maravilla vulnere tu sensibilidad del modo más absoluto, pero recuerda: no se lo digas a nadie.
Manuel Azaña González

Related Posts

0 comentarios