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Películas románticas que todo el mundo debería ver

Aquí tenéis una recopilación de mis películas románticas favoritas, evitando en la medida de lo posible las típicas producciones sentimentaloides que tanto daño han hecho al cine de este género (El diario de Noah, Un paseo para recordar, Posdata: te quiero...), sin filtros, ni criterios más allá de lo subjetivo. El objetivo es que recordéis todos aquellos clasicazos que ya habéis visto y si podéis descubrir alguna nueva... bienvenida sea. Pero... ¿Cuáles son vuestras películas románticas favoritas? ¡Comentad aportando recomendaciones!

Al final de la escapada (1960)


Narra la frenética historia de amor entre Michael Poiccard (Jean-Paul Belmondo), un ladrón de coches que admira a Bogart y Patricia (Jean Seberg), una joven americana que sueña con ser escritora. Opera prima de Jean-Luc Godard, padre de la nouvelle vague y, junto a Truffaut, director francés por excelencia.

El apartamento (1960)


C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un trabajador de una exitosa compañía de seguros de Manhattan. Vive solo en un pequeño apartamento que deja usar a sus jefes cuando quedan con sus amantes a fin de ascender en la empresa. Todo cambia cuando se enamora de una inocente ascensorista (Shirley MacLaine). Romántica, soñadora y tremendamente divertida. Probablemente la mejor de su género. Una de las obras maestras de Billy Wilder.

Charada (1963)



Comedia romántica dirigida por Stanley Donen protagonizada por Reggie (Audrey Hepburn), una joven que conoce a Peter (Cary Grant) en un viaje de esquí. Cuando vuelve a París para divorciarse de su marido, descubre que este ha sido asesinado en su apartamento. En la embajada americana le informan de que su marido había robado un cuarto de millón de dólares. Probablemente la mejor película de Hepburn junto a Dos en la carretera, también de Donen.

Manhattan (1979)



Isaac Davis (Woody Allen) tiene una ex esposa lesbiana a la que no soporta, una novia de 17 años de la que no está enamorado y un trabajo que odia. Su vida cambia cuando conoce a Mary (Diane Keaton), la amante de su mejor amigo, de la que se enamora perdidamente. Sin lugar a dudas, uno de los trabajos más redondos del cineasta neoyorquino.

La mujer de al lado (1981)

Mathilde y Bernard, antiguos amantes, vuelven a cruzar sus caminos. A pesar de que ambos están casados, no pueden evitar volver a vivir un romance. Uno de los últimos filmes de Truffaut y, a su vez, de los más personales.

Amor a quemarropa (1993)



El mejor amigo de Clarence contrata a una prostituta para que le haga compañía el día de su cumpleaños. Lo que no sospecha es que esa "inocente" noche de pasión terminará en boda. Clarence intentará sacarla de la prostitución a toda costa. Una hilarante historia de amor distinta entre dos sociópatas que nadie debería perderse.

Los amantes del círculo polar (1998)



Narra la relación de amor secreta entre Anna y Otto, desde su niñez hasta los 25 años. Una relación que comenzará a la salida de un colegio y que terminará en Finlandia, al borde del Círculo Polar. La mejor película, sin lugar a dudas, De Julio Medem. La última antes de que comenzara su etapa de tetillas, felpudos y poco más.

Deseando amar (2000)




Drama romántico dirigido por Won Kar-Wai ambientado en el Hong-Kong de 1962 que nos cuenta la historia de Chow, un escritor que se muda a un nuevo edificio junto a su mujer. Allí conoce a Li-Zhen, también casada, con la que conecta enseguida. Todo cambia cuando ambos descubren que sus respectivas parejas les engañan.


Quiéreme si te atreves (2003)



Sophie y Julien viven una relación amor-odio desde niños basada en el juego "capaz o incapaz". Lo que comienza como un juego de infancia se convierte en un estilo de vida del que no podrán deshacerse. Original historia de romance sumamente oscura. Sin lugar a dudas, la película de la lista de la que guardo mejor recuerdo.

Soñadores (2003)



Matthew (Michael Pitt), es un joven estudiante americano que vive en París. Isabelle (Eva Green) y Theo (Louis Garrel), dos hermanos, le invitan a vivir en su apartamento tras conocerle en un cine. Da comienzo así un triángulo amoroso único, una oda a la cultura, al erotismo, al desarrollo personal. Una de las últimas y más personales películas de Bernardo Bertolucci, de mis favoritas, sin lugar a dudas junto a Novecento (1900) y El último tango en París.

Olvídate de mí (2004)



A pesar de estar catalogada como comedia, Olvídate de mí es quizás una de las películas más serias y complejas de Jim Carrey. Narra la historia de amor/desamor en tiempo fragmentado entre Joel y Clementine en una sociedad en la que borrar los recuerdos es una posibilidad al alcance de cualquiera.

Hierro 3 (2004)



Tae-Suk es un peculiar joven que ocupa casas ajenas cuando sus habitantes están ausentes. Duerme en sus camas, come su comida y paga su "hospitalidad" haciendo pequeñas labores como la colada y demás. Su destino se cruza con el de Sun-Hwa, una modelo en horas bajas maltratada por su marido cuando entra en su casa. De inmediato saben que son almas gemelas. Una de las películas más aclamadas de Kim Ki-duk.
Juno (2007)



Esta película narra la historia de Juno, una adolescente que se queda embarazada, así como sus relaciones con su familia y amigos tras conocer la noticia y las decisiones que toma. Nunca un embarazo adolescente fue tan divertido.

Lars y una chica de verdad (2007)



Ryan Gosling da vida a Lars, un controvertido joven que se enamora de una muñeca hiperrealista que recibe por correo, con la que enmascara todas sus inseguridades. Una desenfadada película en tonos pastel adecuada para cualquier momento.

Two Lovers (2008)



Primera aparición de Joaquin Phoenix en la lista. Esta vez encarna a un joven con tendencias suicidas que vuelve a casa de sus padres para rehacer su vida. Una vez de vuelta en el seno familiar, sus padres le presentarán a Sandra, hija del nuevo socio de su padre, pero él también conocerá a Michelle, su misteriosa vecina.

(500) días juntos (2009)



Joseph Gordon-Levitt interpreta a Tom, un joven aspirante a arquitecto metido a escritor de tarjetas sensibloides de felicitación. En el trabajo conoce a Summer, la nueva secretaria de su jefe con la que parece tener muchas cosas en común, pero él aún cree en el amor eterno y con sentido, ella es todo lo contrario. Brillante representación de la montaña rusa que es una relación.
Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009)



¿Alguna vez te has planteado cómo sería tu vida de haber tomado decisiones distintas? Esta película explora los diferentes caminos que podría haber tomado la vida de Mr. Nobody, último mortal de la tierra que, en su lecho de muerte, narrará los distintos sucesos que ocurrieron (o podrían haber ocurrido) a lo largo de su vida.

Blue Valentine (2010)



Otra genialidad hiperrealista interpretada brillantemente por Ryan Gosling y Michelle Williams. Narra la historia de Dean y Cindy, padres de una preciosa niña cuya relación se encuentra en horas bajas. Se enfrentan, por tanto, al reto de reavivar esa chispa a fin de poder volver a vivir esos momentos que vivieron al principio.
Otra Tierra (2011)



Rhoda Williams es una joven que acaba de ser aceptada en un importante programa de astrofísica. Volviendo a casa en coche tras la celebración, sufre un terrible accidente de tráfico por el que es encarcelada. Al cumplir su pena, comienza a ir a ayudar en su casa al conductor del coche contra el que chocó, que perdió a toda su familia en el trágico suceso. Todos estos hechos suceden en paralelo a la aparición de otro planeta Tierra, en apariencia, idéntico al nuestro. Primera película de Mike Cahill.

Perfect Sense (2011)



Michael (Ewan McGregor) y Susan (Eva Green) se conocen y se enamoran al tiempo que la sociedad sufre una terrible epidemia que priva a la gente de sus percepciones sensoriales. Realista historia de amor imposible rodada en clave sci-fi.


Amor (2012)


Georges y Anne son dos profesores de música jubilados que viven en París. El amor que ha mantenido unida a la pareja de ancianos durante tantos años, se tambalea cuando ella sufre un infarto que le paraliza medio cuerpo. Sin duda, una de las películas más sentimentales de Michael Haneke que retrata el amor como nunca se había hecho.

Las ventajas de ser un marginado (2012)



Charlie es un adolescente con problemas afectivos, que lucha por ser aceptado en el instituto. Gracias a Patrick y Sam que le acogen en su grupo, su vida comienza a tener un rumbo fijo, pero hay problemas de los que no podrá deshacerse con tanta facilidad.

La vida de Adèle (2013)



Narra la vida de Adèle, una chica de 15 años con dudas sobre su sexualidad. Una noche conoce a Emma, una joven con el pelo azul de la que se enamora perdidamente. Naturalismo llevado al extremo. Una de las películas más controvertidas de la década.

Her (2013)



Theodore (Joaquin Phoenix), es un joven solitario que compra un sistema operativo basado en inteligencia artificial. Para su sorpresa, se enamora perdidamente de Samantha, la voz femenina que da vida al sistema. Una de las películas más arriesgadas de Spike Jonze que cautivó a crítica y público por igual.

Orígenes (2014)



Segunda película de Mike Cahill, experto en producir películas románticas en ambientes de ciencia ficción sumamente realistas a los que solo aporta un elemento distinto que cambia sustancialmente la vida de las personas. En esta, nos narra la historia de amor entre Ian Gray, un científico que estudia los ojos y una misteriosa mujer cuyo iris es multicolor.

Manuel Azaña González
"Pierrot le fou": Destrozando los esquemas del cine convencional

Hace tan solo un par de meses, Jean-Luc Godard estrenaba la que presumiblemente será su última película:  Adiós al lenguaje, cine experimental en 3D en el que incluso variaba lo que veías en pantalla según el ojo con el que mirases. Una conclusión final perfecta para su obra, pionera en esa nouvelle vague que redefinió el lenguaje cinematográfico y en base a la cual ha fundamentado su trabajo durante los más de 50 años que ha estado en activo. Dentro de la amplia obra de Godard hay muchos títulos destacables; Banda aparte, Al final de la escapada, Lemmy contra Alphaville... pero es Pierrot, el loco (Pierrot le fou) la celebérrima obra de culto que vamos a recomendar hoy.

En Pierrot, el loco, se nos presenta a un padre de familia cansado de su asfixiante estilo de vida (Jean-Paul Belmondo). Tras reencontrarse con Marianne (Anna Karina), a la que su mujer ha contratado como niñera, decide fugarse al sur de Francia a comenzar una nueva vida con ella. Su corto idilio se complica cuando un grupo de gángsters con los que Marianne está implicada se cruza en su camino.


Antes de enfrentarnos a una película de Godard, hemos de tener en cuenta ciertos conceptos: prácticamente la totalidad de su obra se encuentra dentro del marco de la nouvelle vague o bebe directamente de la misma, es decir, cámara en mano, salir a la calle, experimentación, alto contenido cultural... Para Godard, el lenguaje solo existe para ser destrozado, el eje, para ser saltado y la continuidad para no ser seguida. Teniendo esto claro, podemos suponer que quizás su cine no sea para todos los paladares ni para todos los momentos, pero no hay duda de que es necesario verlo y entenderlo si de verdad te gusta el séptimo arte, su historia y todo lo que le concierne.

Pierrot, el loco da comienzo mostrándonos el título, al autor y los actores, pero no directamente. Al principio solo aparecen las letras "A" en la pantalla, el resto de letras van apareciendo paulatinamente sin seguir un orden lógico hasta completar el nombre de Belmondo, el de Karina, el título y el del director. Después de eso, desaparecen los nombres para dejar solo el título en el centro de la pantalla, del que irán desapareciendo letras hasta quedar tan solo la "O" de Pierrot. Si bien esto puede parecer algo meramente estético, sin importancia, nos indica cómo va a desarrollarse el resto de la película. Sin explicaciones más allá de lo que el espectador pueda deducir de su abstracto montaje.

Todo esto puede sonar exagerado y en el caso de ser tomado al pie de la letra alguien podría pensar que su complejidad hace de ella un producto denso,  aburrido, imposible de seguir, pero no. Si por algo destaca Pierrot le fou, es por su sencillez y humildad. Su grueso es simple y fácil de seguir a pesar de sus limitadas explicaciones, la continuidad (o la falta de ella) y su controvertido montaje compuesto por cortes bruscos y planos tanto largos, como extremadamente cortos. Lo que hace de Pierrot le fou una de mis películas favoritas es todo aquello que no muestra, porque lejos del road movie al uso que parece ser, es un homenaje a la cultura, como podemos observar al comienzo de la cinta cuando Belmondo manda a su hija al cine a ver Johnny Guitar para fomentar su cultura y sus virtudes como mujer, en lugar de darle dinero para hacer otras cosas más acordes a su edad, pero que no le aportarían nada aparte de un entretenimiento vacío. Por otro lado, tenemos una crítica a la guerra y a Estados Unidos, en la parte en la que vemos a Belmondo y Karina representar su peculiar teatro para entretener a los marinos y ganar algo de dinero. Mención especial a una conclusión que más que contar, sugiere, representada mediante el rojo, el azul y el amarillo, los primeros colores que aprende a distinguir un niño, en sintonía con el resto de la película en la que estas tonalidades tienen un especial protagonismo.

Concluyendo, dado que cada película de este hombre da para escribir varios libros, decir que el cine de Godard es algo que jamás dejas de descubrir. Metalenguaje, falsos raccords, montajes abstractos hasta la saciedad... Puede ser más o menos del gusto del espectador medio, pero lo que es seguro es que sus productos siempre son distintos, ya sea en su forma o en su fondo. Capaz de redefinir el cine de detectives a la vez que el de ciencia ficción como en Alphaville, bebiendo directamente de Truffaut  y dando el pistoletazo de salido a la nouvelle vague con El final de la escapada u homenajeando al mismísimo Cocteau en su época más surrealista. Un autor con mayúsculas. Te echaremos de menos, Jean-Luc.

Manuel Azaña González
Sugerencia: "He took his skin off for me"

El mundo de los cortometrajes es tan extenso como bueno. Una idea original que consiga transmitir todo su contenido en un breve período de tiempo. Algo realmente complicado que depende más de la cabeza de sus creadores que de su capacidades económicas.

He took his skin off for me nos sitúa en el extraño caso en el que un marido decide quitarse la piel con tal de contentar a su mujer. Narrado desde la experiencia de esta, durante los 10 minutos de duración nos irá contando la evolución de la situación.

Tal vez no sea la premisa adecuada para los estómagos más sensibles, no obstante el gore no esta presente en este trabajo (no más allá de una persona sin piel), no se basa en la violencia ni en imágenes desagradables. No hay un tono oscuro o de terror, la psicología es el plato principal. Y ahí es donde resida la calidad del corto. El director, Ben Aston, sabe como guiarnos hacia el declive emocional de los personajes, llevándonos hacia un pozo donde se olvida el amor y comienza la obsesión. 

Puede que no sea perfecto, pero merece la pena emplear la duración del mismo en dejarse llevar por esta grotesca situación en la que el final no hizo más que sacarme una sonrisa por la malicia con la que cargaba a sus espaldas.

Borja Tamayo Martínez

Aquí tenéis el enlace:
Crítica "Magia a la luz de la luna": Una más de Woody Allen

Que Woody Allen sea un genio poca gente se atreve a cuestionarlo hoy en día. Desde los 60 nos ha estado presentando prácticamente una película por año, algunas mejores y otras peores, pero siempre con esa chispa en los diálogos que tanto le caracteriza. Magia a la luz de la luna ha sido su estreno del 2014 en la que vuelve a privarnos de su aparición delante de las cámaras, siendo esta vez Colin Firth el elegido para tomar su relevo.

Como en casi todos sus filmes, la historia se centra en un personaje que tiene mucho que ofrecer en pantalla, una chica y una serie de secundarios que van girando a su alrededor. Las capacidades interpretativas de Firth son innegables y bajo las órdenes de Allen esto no iba a cambiar. Tenemos una hora y media para enamorarnos de su protagonista, pero nos sobran 80 minutos para hacerlo. Tal vez no tan excéntrico como estamos acostumbrados, pero sí cuenta con el mismo espíritu que tienen el resto de las creaciones del director.



"¿Qué tiene de malo la ciencia? Mira, yo entre el aire acondicionado y el Papa, prefiero el aire acondicionado." Frases así nos conquistaron desde el primer largometraje que presentó -esta en concreto de Desmontando a Harry- y que junto a las situaciones más pintorescas, forman un conjunto que obtiene las carcajadas que se merece. No obstante, hacer una gran película al año es realmente complicado y esta pertenece a esas de menor nivel. Los diálogos no tienen la carga de crítica social con la que siempre cuentan y la historia no es tan, por así decirlo, suya. La neurosis que vemos ya sea en él o en sus sucesores no está presente en esta ocasión, o al menos no tan exagerada como siempre.

No será pues su gran obra, ni siquiera está al nivel de productos más modernos como Midnight in Paris. No quedará en nuestras memorias demasiado tiempo, pero se pasa un buen rato en el que nadie se sentirá timado. Comedia desenfada que sigue las creencias de su director y que tan bien sabe plasmarnos.


Borja Tamayo Martínez
"I Origins": Un ojo es como una cámara de fotos


Mike Cahill nos trae Orígenes, cinta que se proclamó ganadora en el Festival de cine fantástico de Sitges y que está cosechando sendos éxitos de crítica y público en salas de todo el país. La película nos cuenta la historia de el Dr. Ian Gray, un biólogo molecular especializado en los ojos que intenta probar la evolución a través de un gen presente en dicho órgano. Su mundo cambia por completo cuando conoce a Sofi, una joven modelo con un precioso iris que presenta heterocromía central. Todo lo que os pueda contar a partir de aquí es un spoiler de proporciones épicas. Sin exagerar. Si queréis disfrutar de la película en su totalidad os recomiendo no leer ninguna de las sinopsis que circulan por ahí, mucho menos ver el trailer, que desvela giros importantes en la trama así como parte del desenlace.

lo que hace diferente a Orígenes de todas las demás producciones de este estilo, es que no busca hacer una producción efectista visualmente hablando o en lo que a enrevesados giros de guión se refiere. Nos ofrece una ciencia ficción "verbal", por denominarla de algún modo, dentro de una realidad alternativa en la que el iris de las personas ha sustituido a la huella digital. Pero I Origins no se queda ahí; busca hacer un retrato del ser humano, quiere hablar de ciencia y religión, asegurándose a la vez de darle una profundidad absoluta a sus personajes haciendo que les conozcamos totalmente aunque ellos solo nos hayan dicho su nombre. Sentimos la soledad de Sofi aunque ella nos relate una vida de aventuras, todos hemos sentido esa inseguridad emocional del Dr. Grey aunque aparente saber siempre lo que hacer o decir y, por supuesto, todos hemos llorado en silencio como Karen a fin de que alguien a quien amamos pueda realizar sus sueños.

Como dijo el dramaturgo alemán Friedrich Hebbel, "Los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo" y al margen del resto de historias, ahí es donde Orígenes quiere llevarnos. Porque Orígenes, entraña más complejidad de la que a simple vista hay. Cahill no se limita a decirnos que busca el principio de ese algo capaz de negar la existencia de un ser superior a través de los ojos, busca mostrar el sentido que tiene la espiritualidad en la vida de las personas, quiere hacer manifiesto el debate entre fe y ciencia, dándole un punto de vista distinto con esperanzadores resultados dentro de su particular prisma pesimista. Porque lo maravilloso de esta historia es su capacidad de hacerte soñar. Quizás pueda haber cierta reticencia al principio, pero seamos claros, al igual que nuestros protagonistas, el filme consigue hacerte creer en él y disfrutar de este maravilloso sueño del que no querrás despertar jamás. Ni si quiera con ese extraordinario desenlace que te dejará boquiabierto.


¿Acaso hay algo que no sea digno de mención en esta película? Desde esa poderosísima banda sonora que nos envuelve desde el momento en que nuestros protagonistas se reencuentran, hasta su sencillo pero compacto guión, pasando por una fotografía milimétrica en la que nunca encontraréis nada fuera de sitio. Muchas cosas se han dicho de Orígenes, tanto positivas como negativas, pero la realidad es que si una película consigue hacerte soñar, ver más allá de lo que tienes delante y desconectar del mundo durante la totalidad de su metraje, es merecedora de todos los halagos recibidos y de todos los que están por venir. Ciencia ficción sin artificiosidad petulante, romance sencillo, sin adornos, pero a su vez complejo hasta la médula y creatividad sin concesiones de principio a fin. Un peliculón con todas las letras que nadie debería perderse.

¿Queréis saber lo que suena en los cascos que Ian le está poniendo a Sofi?



Manuel Azaña González 
Crítica "Begin Again": Can a Song Save Your Life?



Tras numerosos pastiches autodenominados "musical", nos llega esta reinvención del género de la mano de John Carney, director irlandés que ya nos trajo la galardona "Once" y exbajista del grupo "The Frames". Pero, ¿qué es lo que hace que "Begin Again" sea diferente? Para empezar, estamos ante un producto que no se limita a contarte cantando qué está pasando en pantalla, todos tenemos ojos para darnos cuenta de eso y estamos viendo cine, no una obra de teatro, algo que tiende a olvidarse en este tipo de producciones. "Begin Again" Usa la música para definir las emociones, para hablarte de un estado de ánimo, para destripar los entresijos de cualquier personaje solo por la letra de lo que canta, cómo lo canta o cómo parece sentirse mientras lo hace. Si todo esto lo sumas a una historia original por tópica que parezca en su conjunto, a una pareja protagonista con una química casi inverosímil (Mark Ruffalo está en estado de gracia) y a unas canciones elegidas con buen gusto y colocadas con inteligencia, nos queda un producto sumamente disfrutable.

Al igual que ya quedaba patente en "Once", John Carney es un director que ama la música por encima de todas las cosas, lo cual es algo que se agradece en el resultado final (la escena en la que Ruffalo, borracho, visualiza los arreglos en la canción de Knightley deja buena cuenta de ello). Podríamos decir que en cada una de sus producciones plasma una pequeña parte de su vida. El problema es que esto puede llegar a dotar el largometraje de un optimismo extremo en algunos casos. ¿"Canta, sonríe y todo irá bien" como dogma? Sí, pero en su justa medida, como todo y puestos a poner "peros", hay que reconocer que la película abusa de este canon. Siguiendo con el apartado de pegas, quizás deberíamos reconocer que Adam Levine sigue siendo mucho mejor cantando que actuando, no obstante, va haciéndose cada vez con papeles de más peso. Ya queda muy atrás el Levine de la segunda temporada de "American Horror Story". Pocas cosas negativas más pueden decirse sobre "Begin Again". Habrá a quién le haya molestado más este buen rollo generalizado, de todos modos, seas más o menos permisivo, esto una nimiedad que sigue dejando un conjunto realmente mágico.


Manuel Azaña González
2º temporada de "In the flesh": Welcome to the zombie apartheid



He de confesar que tengo predilección por las series inglesas. Desde el Reino Unido, nos han llegado producciones tan sumamente originales como Black Mirror, Dead Set o Utopía (también renovada por una segunda temporada), por no mencionar las ya míticas series adolescentes Skins y Misfits.



Aquí tenéis a Kieren Walker, "PDS sufferer" protagonista



Cuando llegó a mis oídos que existía una serie de zombis "curados" en la que el tema no era la sangre, sino la homofobia y el odio al diferente en general, supe que no tenía que perdérmela. Y no me equivocaba. Disfrute de una primera temporada brillante con un final abierto que muestra al espectador hasta dónde pueden llevarte los prejuicios.
A pesar de este final abierto, fuimos muchos los que nos asustamos cuando In The Flesh, una producción presentada como miniserie, anunció una segunda temporada. Si bien estos temores no fueron en vano, el resultado no fue tan desastroso como pudimos anticipar.

"Blue Oblivion" es una droga capaz de devolver a los zombis curados a su estado original. Las facciones radicales la usarán para atacar.


La primera temporada fue como ver a un montón de sureños conviviendo con negros por primera vez, como si no les hubiesen visto antes, sumando a ello la situación de unas familias que se niegan a aceptar la muerte de sus hijos, así como su condición sexual (cambiando a los negros homosexuales por zombis, claro está).
La segunda temporada pasa a la siguiente etapa de la discriminación racial, Norfolk encarna a la facción sureña más radical (incluso el Klu Klux Klan tiene su presentación, qué coño). Los zombis (PDS sufferers), por su parte, se dividen entre aquellos negros que observaron de forma pasiva la represión y aquellos que pasaron al combate, como si de Black Panthers se tratasen. Todo ello, como es obvio, observado desde el punto de vista de nuestro protagonista homosexual, no obstante la homofobia no se encuentra entre los problemas a tratar esta temporada.


Si bien este fue un planteamiento que me convenció durante los dos primeros capítulos, va perdiendo fuerza según avanza la temporada, llegando a un punto sin retorno con demasiadas trampas de guion, en el que acabas desconociendo cuál es el leitmotiv de cada personaje o cuál es la trama principal, ¿curación absoluta?, ¿"the second rising"?, ¿la discriminación anteriormente mencionada? Lo que sí se han encargado de dejar claro es que la puerta está abierta para una tercera temporada. Si en esta han estado perdidos, no quiero imaginarme como lo estarán en la siguiente, no obstante yo, como gilipollas que soy, la veré esperanzado para acabar llevándome un batacazo que deje a este en mantillas.

Manuel Azaña González
"La vida de Adèle": Naturalismo llevado al extremo

"La vie d'Adèle" muestra la adolescencia de un modo que nunca se había conseguido hasta ahora, logrando que empaticemos con nuestra protagonista desde su primera sonrisa, sin poder evitar sentir todo lo que ella siente. Miedos y dudas magnificadas que solo pueden resolverse dejándose llevar y siendo lo que de verdad eres. Rechazo de aquellos que alguna vez dijeron quererte. Distintas formas de ver una misma realidad. Sexualidad febril, descontrolada, una pasión que no puede ser atenuada. Solo un amor así puede completar a una persona, un amor diferente a cualquier otro, sin tapujos, sin matices. Conjunto de características que pueden llegar a hacerte dudar de si lo que tienes delante es tan solo ficción. Tan fuerte, tan cercana, tan real.  

Se agradece encontrar una obra de arte de este calibre. Estamos cansados de ese amor idílico, de ese conjunto de frases vacías entre dos pseudo-amantes que comparten una relación que toda niña de quince años anhela y que cualquier adulto con dos dedos de frente rechaza, ya sea por su pedantería o por lo alejada que se encuentra del mundo real. Si alguna vez quisiéramos algo que rozara lo utópico, querríamos algo como lo que comparten nuestras protagonistas. El poder conservar esa ilusión del principio de una relación a través de todas las fases de la misma. Hacer el amor en cualquier sitio, en cualquier postura, en cualquier momento. Dar relevancia a cualquier cosa por el mero hecho de hacerla junto a esa persona. Tener ese algo a lo que no renunciaríamos a pesar de saber que en la vida real poco o nada dura para siempre. Esta es la mayor cualidad de la "La vie d'Adèle", su realidad, su humanidad, su sencillez dentro de su complejidad.


Habrá quién la rechace por su explícita sexualidad, habrá quién piense que los compañeros de Adèle están metidos de un modo demasiado forzado o quién diga que deberían haber sacado más partido al conflicto dentro del marco familiar e incluso a la controversia que pueda generar el que una persona homosexual dé clase a niños. No es mi caso. Prefiero limitarme a disfrutar de un película que no tiene miedo a mostrar el amor tal y como es en todas sus facetas, ya sea fuera de la cama o dentro de ella. Prefiero admirar una obra capaz de retratar por completo a dos familias con unos planos sencillamente perfectos durante dos cenas, mostrando maneras de ver y vivir la vida completamente distintas. Prefiero disfrutar de dos de las mejores interpretaciones que nos ha dado el cine este año. Prefiero vivir el arte sin dejarme llevar por prejuicios.


Manuel Azaña González