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"Yo, él y Raquel": Cuando se ama de verdad el cine

La ganadora de la última edición de Sundance, llegaba este pasado viernes a la cartelera de los cines de toda España tras destrozar su título cambiándolo de Me and Earl and the Dying Girl a Yo, él y Raquel. Como su título original indica, la película trata sobre dos chicos que se hacen amigos de una chica a la que le han diagnosticado un cáncer terminal. Como regalo, los amigos deciden hacerle una película solo para ella.

Si algo destaca por encima del resto de cosas en esta película, es el cariño con el que están tratadas cada una de sus partes, denotando verdadero amor por el mundo al que rinde homenaje en cada uno de sus fotogramas. Con la banda sonora de Los 400 golpes y homenajes directos a films tan icónicos como La naranja mecánica o Al final de la escapada. 

Quizás pueda parecer que todo esto contrasta demasiado sobre el papel con el cinismo imperante en todo su metraje, digno de la mejor Juno, pero todo lo contrario, lo que consigue es reforzar todavía más el vínculo que el espectador  cinéfilo crea con esos personajes que aman el cine tanto o más que él. Cine dentro de cine en su vertiente más indie, comedia negra con alma y un drama que, si bien puede ser excesivo en ciertos momentos, está brillantemente medido y solo baila por la línea de lo forzadamente conmovedor.


Yo, él y Raquel es, sin lugar a dudas, una de los mejores largometrajes en lo que va de año y una de las mejores muestras de cine independiente de los últimos tiempos. Adolescentes reales con problemas propios de su edad viéndose forzados a madurar por una situación que todavía les es ajena. Una película que, aunque pase desapercibida y parezca ajena al mundo, como su joven protagonista, es más consciente y empática con todo lo que le rodea de lo que pueda parecer. Una conclusión arrolladoramente humana, un film simplemente especial.


Manuel Azaña González
"Lost River": Descenso a lo más oscuro del ser humano

Lost River nos sitúa en una Detroit ficticia inundada debido a la ruptura de una presa vista a través de los ojos de la familia de Bones (Ian de Caestecker), un joven problemático que se dedica a robar chatarra para sobrevivir, con una madre (Christina Hendricks) que a duras penas puede pagar la casa en la que viven y un hermano pequeño que apenas es capaz de caminar todavía sin ayuda. Sus problemas económicos llevan a la madre a adentrarse en un sádico mundo de fantasía en forma de salón de variedades gore, en el que solo tienen cabida los deseos más profundos de aquellos que lo frecuentan.

Es difícil encuadrar dentro de un género una película tan personal como esta. Supongo que podría decirse que bebe un poco de todo y a la vez tiene tiempo a lanzar una sutil crítica social mostrando una devastada sociedad víctima de una crisis tanto social como económica, en la que cada vez menos familias son capaces de pagar la hipoteca, capaz de sumir al mundo en una especie de anarquía en la que solo vencen los más hijos de puta, hablando en plata. Un poco como ahora, solo que a mayor escala.

Pero es que Lost River está unos cuantos pasos por delante de esos envenenados dardos que lanza. Está película es un viaje de ida y vuelta a los deseos más primarios del ser humano, al terror más profundo encarnado por el cabronazo de Bully (Matt Smith se marca una bestialidad de papel) y por Face, su perturbador esbirro, a la curiosidad del joven Bones, que descubre un nuevo mundo bajo el agua y a la inocencia interrumpida de Rat (Saoirse Ronan), que se ve obligada desde muy pequeña a cuidar de su abuela, todo ello  desarrollado en un ambiente tan sumamente lynchiano que acojona y maravilla a la vez.


Podéis acusar a Gosling de "copiar" a los mayores, pero por esa misma regla de tres, luego no os bajéis los pantalones viendo cualquier película de Tarantino o de Cristopher Nolan (o, qué coño, de cualquier otro). Lost River está plagada de referencias a David Lynch, Winding Refn, Kubrick... e incluso a Fellini, pero, hablando claro, Gosling ha hecho la película que le ha dado la gana, personal hasta la saciedad, con una fotografía sobresaturada que pone la piel de gallina y una trama tan oscura como los ambientes en los que se desarrolla.

Abucheada en Cannes, vapuleada por la crítica y dirigida por Ryan Gosling, uno de los niños mimados de Hollywood. Puede oler mal, pero aun así, Lost River es, sin lugar a dudas, una de las mejores y más arriesgadas películas que he visto en lo que va de año. 


Manuel Azaña González
"Juegos sucios": no hay nada que el dinero no pueda comprar

Juegos sucios nos pone en la piel de Craig, un padre de familia arruinado al que le acaban de dar el aviso de desahucio. Decide ahogar sus penas en un bar de mala muerte en el que encuentra a un amigo de su infancia. Allí conocen a un desconocido que les propondrá un trato: si van completando las pruebas que él les diga, recibirán una cantidad de dinero. Comenzará como un juego inocente, pero cada vez las pruebas serán más extrañas y peligrosas.

E. L. Katz, a quien descubrí en el hilarante segmento "A is for Amateur" de ABCs of Death 2, dirige esta delirante aventura protagonizada por Pat Healy, al que acompañan un par de secundarios de lujo habituales del mumblecore, Ethan Embry (You're Next) y David Koechner (Piranha 3DD). ¿Que las interpretaciones no son buenas? Ya, ¿pero a quién le importa? Juegos sucios es ese tipo de cine adecuado a cualquier momento y situación: corto (apenas 80 minutos), mala leche, un ritmo trepidante y asquerosamente divertido.

Esta vez creo que no es necesario que me detenga en hablar de aspectos técnicos de la película, simplifiquémoslo en que estamos ante un producto de comida rápida: sabemos que quizás no es lo mejor que podemos comer, pero está bueno y, ¿qué cojones? sSempre apetece. Lo que está claro es que los lunes no son tan malos si podéis ver una película así por primera vez, os lo aseguro. Ya nos contaréis qué tal, por lo pronto, aquí tenéis el trailer de la película por si necesitáis ese último empujón para verla. ¡Que la disfrutéis!


Manuel Azaña González
"Electrick Children": Casi famosos, pero no


En una comunidad mormona fundamentalista de Utah vive Rachel, con su madre y el pastor de la congregación. Un día, Rachel descubre un casete de rock buscando una grabación de su voz. Tres meses después, confiesa que está embarazada. La inmaculada concepción se ha producido en ella gracias a un casete azul. Su familia intenta concertarle un matrimonio a fin de enmascarar ese misterioso embarazo, o lo que es lo mismo, cambiamos el misterio de la inmaculada concepción por un simple "A ver, ¿quién se la ha metido a Rachel?".

Si bien la presentación de la película tiene una originalidad y una fuerza increíble, va perdiendo gancho según avanza el filme. Lo diferente acaba por hacerse pesado y la originalidad se torna inverosímil. Julia Garner (Rachel), aguanta correcta todo el metraje, no obstante, Rory Culkin (hermano pequeño de Macaulay Culkin) tiene el superpoder de molestar a la vista y a la industria cinematográfica a la vez. Irá en la sangre, no sé. Los secundarios simplemente pasan por ahí más pendientes de no llamar la atención que de causar ninguna sensación en el espectador.

Habrá que seguir de cerca a Rebecca Thomas, directora de la película, que si bien su opera prima no es ni de lejos perfecta, deja trazas de lo que podría llegar a ser. Una pena que no baste con buenas intenciones, porque la historia de la virgen tonta está muy bien, pero da para lo que da, en el momento en que intentas estirarla puedes meterte en camisas de once varas y hacer que tu particular maravilla cree aversión. Absoluta y sin matices. En fin, puestos a conformarnos, si me toman el pelo al menos que sea con creatividad. Hasta la próxima, Rebecca.

Manuel Azaña González
"I Origins": Un ojo es como una cámara de fotos


Mike Cahill nos trae Orígenes, cinta que se proclamó ganadora en el Festival de cine fantástico de Sitges y que está cosechando sendos éxitos de crítica y público en salas de todo el país. La película nos cuenta la historia de el Dr. Ian Gray, un biólogo molecular especializado en los ojos que intenta probar la evolución a través de un gen presente en dicho órgano. Su mundo cambia por completo cuando conoce a Sofi, una joven modelo con un precioso iris que presenta heterocromía central. Todo lo que os pueda contar a partir de aquí es un spoiler de proporciones épicas. Sin exagerar. Si queréis disfrutar de la película en su totalidad os recomiendo no leer ninguna de las sinopsis que circulan por ahí, mucho menos ver el trailer, que desvela giros importantes en la trama así como parte del desenlace.

lo que hace diferente a Orígenes de todas las demás producciones de este estilo, es que no busca hacer una producción efectista visualmente hablando o en lo que a enrevesados giros de guión se refiere. Nos ofrece una ciencia ficción "verbal", por denominarla de algún modo, dentro de una realidad alternativa en la que el iris de las personas ha sustituido a la huella digital. Pero I Origins no se queda ahí; busca hacer un retrato del ser humano, quiere hablar de ciencia y religión, asegurándose a la vez de darle una profundidad absoluta a sus personajes haciendo que les conozcamos totalmente aunque ellos solo nos hayan dicho su nombre. Sentimos la soledad de Sofi aunque ella nos relate una vida de aventuras, todos hemos sentido esa inseguridad emocional del Dr. Grey aunque aparente saber siempre lo que hacer o decir y, por supuesto, todos hemos llorado en silencio como Karen a fin de que alguien a quien amamos pueda realizar sus sueños.

Como dijo el dramaturgo alemán Friedrich Hebbel, "Los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo" y al margen del resto de historias, ahí es donde Orígenes quiere llevarnos. Porque Orígenes, entraña más complejidad de la que a simple vista hay. Cahill no se limita a decirnos que busca el principio de ese algo capaz de negar la existencia de un ser superior a través de los ojos, busca mostrar el sentido que tiene la espiritualidad en la vida de las personas, quiere hacer manifiesto el debate entre fe y ciencia, dándole un punto de vista distinto con esperanzadores resultados dentro de su particular prisma pesimista. Porque lo maravilloso de esta historia es su capacidad de hacerte soñar. Quizás pueda haber cierta reticencia al principio, pero seamos claros, al igual que nuestros protagonistas, el filme consigue hacerte creer en él y disfrutar de este maravilloso sueño del que no querrás despertar jamás. Ni si quiera con ese extraordinario desenlace que te dejará boquiabierto.


¿Acaso hay algo que no sea digno de mención en esta película? Desde esa poderosísima banda sonora que nos envuelve desde el momento en que nuestros protagonistas se reencuentran, hasta su sencillo pero compacto guión, pasando por una fotografía milimétrica en la que nunca encontraréis nada fuera de sitio. Muchas cosas se han dicho de Orígenes, tanto positivas como negativas, pero la realidad es que si una película consigue hacerte soñar, ver más allá de lo que tienes delante y desconectar del mundo durante la totalidad de su metraje, es merecedora de todos los halagos recibidos y de todos los que están por venir. Ciencia ficción sin artificiosidad petulante, romance sencillo, sin adornos, pero a su vez complejo hasta la médula y creatividad sin concesiones de principio a fin. Un peliculón con todas las letras que nadie debería perderse.

¿Queréis saber lo que suena en los cascos que Ian le está poniendo a Sofi?



Manuel Azaña González 
"Blue Ruin": De cuando el cine negro se tornó azul

Lo primero de todo, aclarar que no es la que sinopsis que vamos a presentar sea pobre, es que es imposible hablar más de la película sin revelar partes importantes del argumento. Blue Ruin nos habla de Dwight, un vagabundo que sobrevive como puede en su viejo Pontiac azul. Un día aparentemente normal, un policía le recoge para darle una terrible noticia acerca de su familia. Dwight emprenderá su particular viaje de vuelta a casa mientras da comienzo a una de las venganzas más peculiares de la historia con uno de los comienzo más frenéticos y ultraviolentos que podáis recordar, aunque sobre el papel solo muestren diálogos reflejando una degradación. Sin más información que esa, nos vemos sumergidos en una trama extrema como pocas a la par que contenida. Nuestro protagonista de mil caras (brillantemente interpretado por Macon Blair) es una bomba de relojería, su siguiente paso puede llevarle a hospital de una forma ridícula, cuanto menos, así como puede llevarle a empuñar un rifle con resultados tan dramáticos como cómicos. Esto no es malo en absoluto, de hecho que sea tan imprevisible evita que el espectador se duerma en determinadas partes de la película que serán descritas a continuación.

El problema de Blue Ruin es lo sumamente lenta que se hace a pesar de sus escasos 90 minutos. Porque sí, todos estamos de acuerdo en la solvencia de su protagonista, el problema es que todo aquello que tiene que contar lo cuenta de forma atropellada en los momentos que encuentra propicios, lo cual me parece un acierto, dado que el shock del espectador es mayor si cabe. El problema empieza cuando no consigue mantener el nivel en las partes carentes de acción, porque detenerse en los pequeños detalles está bien, pero en este caso hará que el espectador medio se vea sumido en un profundo sopor que se acrecentará con el avance del largometraje y que solo se verá disipado en las citadas escenas de violencia extrema.



Todo esto da rabia, ¿para qué engañarnos? Solucionar las escenas con esa violencia desatada en este género era algo que, al menos un servidor, echaba menos. No obstante al abandonar el camino comercial que el cine negro cada vez acecha con más asiduidad, nos asalta la duda de si Jeremy Saulnier (director y guionista) ha terminado haciendo un producto para él o para el público. Está bien realizarse, ser un autor con todas las de la ley, pero hay que tener en cuenta hasta qué punto vas a lograr tu objetivo después. A fin de cuentas, hasta el mismísimo Park Chan-Wook, un autor de los pies a la cabeza, se ha visto en la tesitura de que su obra no sea aceptada tan bien como a él le hubiese gustado.

Blue Ruin sigue siendo un producto que nadie debería dejar pasar. Las pegas que se le puedan sacar son nimiedades en comparación con la originalidad del producto, tanto en lo que a trama se refiere como al ritmo con el que avanza, controvertido hasta la saciedad. Estoy seguro de que ganará enteros con un segundo visionado, habrá que esperar, lo mejor será no despegar los ojos de este director, que nos llegaba casi "tapado" con apenas trabajo a sus espaldas, así como de Macon Blair, el protagonista, sin apenas trabajo en pantalla antes de Blue Ruin. Ambos parecen tener claro que quieren hacer las cosas distintas y, francamente, tengo ganas de ver cómo. Habrá que esperar al año que viene para ver Green Room, su próximo trabajo junto a la guapísima Imogen Poots. A ver qué tal se desenvuelve con un presupuesto mayor y algún que otro límite creativo derivado del mismo.


Manuel Azaña González 
"Cold in July": sexo, mentiras y cintas de vídeo

Cold in July comienza mostrándonos a un padre de familia interpretado por Michael C. Hall que descubre a un joven dentro de su casa. El miedo y el nerviosismo le llevan a dispararle esparciendo sus sesos a lo largo y ancho del salón. Todo se complica cuando el imponente padre de la víctima va a visitar a nuestro protagonista buscando venganza. Interesante punto de partida para un thriller que nos sitúa en el sur de Estados Unidos a mediados de los años 80. Sam Shepard interpreta al a priori antagonista del filme, un secundario habitual en producciones de esta índole al que ya pudimos ver en Mud o Out of the Furnace. Don Johnson cierra lo que podríamos llamar el trío protagonista, probablemente el grupo independiente de justicieros más imprevisible que podáis recordar.

Lo que hace que Cold in July sea una película tan sumamente divertida es su alocado planteamiento. Crees conocer una situación y por tanto especulas con diversos desarrollos posibles, pero el director (Jim Mickle) se encarga de recordarnos que Cold in July bebe de referencias como el antiguo cine de John Carpenter para lo bueno y para lo malo, así que mejor evita las elucubraciones si no quieres recibir un bofetón tras otro. Lo que creías importante ya no lo es y por tanto se olvida, si un personaje está vivo o muerto no te será revelado de ser secundario para la trama, la verdad sobre las decisiones de un personaje u otro solo ellos la saben, así que si esperas que el filme se detenga en dotar de unas características determinadas a alguno de los protagonistas, quizás esta película no sea para ti. Cold in July es simple y llanamente entretenimiento, lo que se agradece es, que por una vez, una película que solo busca hacer pasar un buen rato al espectador sea realmente buena.


Su calidad no pasó desapercibida en Sundance y Sitges, festivales en los que agradó a crítica y público por igual con su carácter desenfadado, sus giros constantes en la trama y su carácter ochentero, el cual encuentra su punto álgido en una banda sonora que deja atrás la repetición inherente en este campo en producciones de este estilo. Esperemos que en España obtenga el reconocimiento que se merece y que ya ha tenido allá por donde pasa. 12 de diciembre en los mejores cines (o en aquellos que estén cansados de ofertar solo mierda porque se vende mejor, que serán un par a lo sumo en las ciudades grandes y alguno, con mucha suerte, en las demás).



Manuel Azaña González
"Dos días, una noche": Diseccionando a la clase obrera

Dos días, una noche nos cuenta la historia de Sandra, una joven trabajadora que acaba de salir de una grave enfermedad. Cuando se encuentra en condiciones de volver al trabajo, se encuentra con que su jefe ha hecho que sus antiguos compañeros tengan que decidir entre recibir una prima de 1.000 euros o que Sandra se quede, una cosa o la otra. La crisis y la competencia asiática le impiden poder tener ambas. Tiene un fin de semana para lograr convencer a sus compañeros, con la ayuda de su marido Manu, de que renuncien a su prima para que ella conserve su trabajo.

Lo que hace grande a Dos días, una noche es su manera de retratar el ahogo de una mujer que ve cómo, tras superar lo que hasta la fecha habían sido los momentos más duros de su vida, pierde su trabajo y es rechazada por los que habían sido sus compañeros durante muchos años. Por si todo esto fuera poco, el sueldo de su marido no es suficiente para mantener a flote a su familia. Tener que transmitir todo esto es lo que hace que interpretar a Sandra sea lo más grande que Marion Cotillard ha hecho hasta la fecha (con mucha diferencia). Porque sientes su dolor, llevando al límite su inestabilidad y sus inseguridades, haciendo que el espectador sienta la misma vergüenza que ella siente al pedir a sus antiguos compañeros que rechacen esos mil euros a fin de que ella pueda conseguir mantener su trabajo y a su familia por consiguiente, porque ella es la película, simple y llanamente, llevándote a que no solo seas capaz de ponerte en su situación para sufrirla con ella, sino que puedas incluso verte en la de su marido, su impotencia al intentar sacar a flote a una mujer cuyas fuerzas flaquean, pero a la que no ha dejado de querer.


Dos días, una noche nos muestra que la simple sombra del dinero puede convertir a una persona en un animal. Que hay quién puede llegar a considerar más importante un pequeño muro de ladrillos meramente estético para su patio, que el que otra persona tenga dinero suficiente para alimentar a sus hijos, por poner un ejemplo. Realismo absoluto sin adornos, sin detenerse en hacer más estético un diálogo o hacer más digerible para el espectador una determinada secuencia, se limita a mostrar lo cruda que es la vida o las bajezas en las que puede caer el ser humano cuando se ve amenazado. Que todo es distinto según el prisma en que se mira, pero determinados prismas pueden llevar al espectador a convertirse en una bestia sin corazón. 

Los hermano Dardenne, ese par de belgas que parecen incapaces de reconocer su alopecia, nos brindan Dos días, una noche, un retrato de la clase obrera que nos presenta una situación que día a día quita el sueño a muchas familias de todo el mundo. Podría decirse que al fin nos llega un retrato naturalista en condiciones de los problemas a los que se enfrenta la clase obrera actual, una representación que, sumado al hecho de que los hermanos Dardenne no hacen cine del todo convencional (por denominarlo de algún modo), puede echar para atrás a muchos espectadores a pesar de las excelentes críticas recibidas. ¿Rara? Puede ser, pero es este planteamiento lo que la hace distinta, lo que hace que sus 95 minutos pasen como un suspiro para el espectador, un suspiro inolvidable que se esfuerza en dejar marcada su huella.


Manuel Azaña González
Crítica "Obra 67": Maravila de #littlesecretfilm


"Obra 67" nació del proyecto #LittleSecretFilm de Calle 13. Para los que no hayáis oído hablar de él, se basa en una serie de películas llevadas a cabo en secreto, de estreno gratuito en el anteriormente mencionado canal, rodadas en su totalidad en menos de 24 horas. La posterior distribución de las películas es puramente online.
David Sainz, a quién ya conoceréis por hacer las veces de actor y director en "Malviviendo", decidió ir más lejos, saltarse algunas normas y acabó distribuyendo su particular opera prima, llegando incluso a ser estrenada en algunos cines.

La película da comienzo mostrándonos la salida de Juan "El Candela" de la cárcel (Antonio Dechent), después de 20 años de condena por robo de chalets. Su hijo "El Chispa" y su amigo Cristo, intentarán conseguir dinero siguiendo los pasos de su padre mientras este intenta adaptarse a una sociedad desconocida.

Lo que empieza como una comedia negra con una mala leche a la que no estamos acostumbrados con Antonio Dechent en su salsa, desemboca en un thriller en el que los frenéticos diálogos de nuestro dúo protagonista, así como la interpretación de un Dani Mantero colosal dejarán sin aliento a más de un espectador. Si bien las interpretaciones de Jacinto Bobo y Álvaro Pérez dejan bastante que desear, nos regalan diálogos a golpe de ingenio dignos de recordar. Mención aparte para el plano secuencia de nueve minutos del coche al chalet. Si no te hace llorar de la risa, probablemente estés muerto.
Los que hayan seguidos las webseries de este genio (Malviviendo, Los viajes de Peter McDowell y Flaman), se habrán dado cuenta de que con dos duros y unos amiguetes con ganas, pueden salir cosas sumamente interesantes. "Obra 67" conserva esta línea, haciendo referencias a la famosa escena de Madsen en "Reservoir Dogs" y bebiendo del mejor "Funny Games" de Haneke, pero eso sí, a la andaluza.
Cabe destacar el hecho de que gran parte de los diálogos son improvisados (no en vano aparecen los nombres de los intérpretes junto al de Sainz en el guion), pero lejos de ser un hándicap, esto solo acentúa la calidad de las interpretaciones de un Dechent que se come la pantalla y Mantero, que para la sorpresa de todos, nos regala un papel que retrata la locura al más puro estilo del "cirujano" de "The Human Centipede".
No puedo terminar esta review sin hacer mención especial a su desenlace, sumamente alternativo, pero una jodida genialidad. He de admitir que las cervezas en la mano de Dechent aún me ponen los pelos de punta con tan solo recordarlo.
"Obra 67" es, en definitiva, un canto al cine de autor. Una demostración de que no hace falta dinero para construir tu "Tesis" como lo hizo Amenábar. A veces basta con talento y buenos compañeros.
Manuel Azaña González
"La escalera de Jacob": complejidad y calidad.

La recomendación que hacemos desde Cenital y Nadir para este fin de semana es una película relativamente independiente titulada "La escalera de Jacob", estrenada en 1990 y que narra las secuelas de la guerra de Vietnam que experimenta un veterano de la misma. 
Antes de estrenar "Cadena perpetua", Tim Robbins nos regala esta cinta en la que ya deja ver las buenas actuaciones que puede llegar a desempeñar. Centrándose en el actor durante el transcurso de la historia, este debe realizar un gran papel, ya que la película perdería su calidad si la interpretación no fuera la adecuada; pero consigue estar a la altura de las circunstancias.
Se trata de un thriller psicológico, donde el espectador se encontrará en la situación de preguntarse qué es real y qué no lo es, al igual que el protagonista, por lo que uno de los objetivos de la cinta es satisfecho a la perfección: empatizar con el personaje. Mediante matices de terror, el público sufrirá los mismos trastornos a los que Jacob está expuesto, así como el sufrimiento que el mismo experimenta.


Cuenta con una buena dirección, de la mano de Adrian Lyne ("Infiel"), además de un guión embaucador que Bruce Joel Rubin ("Ghost", "Deep Impact") lleva a cabo. Ambos se juntan para realizar unos muy buenos trabajos que de sufrir deficiencia en alguno de los dos, se habría venido abajo en algún momento, ya que la complejidad del film no es poca y mantener el nivel sin incoherencias o escenas que rocen lo ridículo es algo difícil; sin embargo esto se consigue en todo momento.

Podría decirse que es una película de culto, a la que no todos los públicos van a querer enfrentarse, pero sin ser cargante, consigue mostrar el surrealismo a la perfección como si de "Donnie Darko" se tratase. Son muchas las hipótesis las que se planteará el espectador sobre lo que está ocurriendo, teniendo una sola solución posible con un final más que apto a las preguntas planteadas (aunque siempre quedarán los que especulen una vez terminada).
La buena estética ayuda a perfeccionar la película, oscureciendo las situaciones y creando un ambiente de nerviosismo en los diferentes escenarios. Cada secuencia parece ser mejor que la anterior, en ocasiones totalmente diferentes que causan confusión pero con un propósito que al final demuestra los motivos de las mismas. Son tres los caminos que podría haber seguido el film y con los que va jugando en el desarrollo de la historia, pero con una sola conclusión que justificará el camino andado.


No se trata pues de una película para domingo por la tarde con sofá y mantita, requiere de atención y disposición previa a pasar por un quebradero mental; pero si lo que se busca es la calidad, "La escalera de Jacob" satisfará esta necesidad. No se debe dejar de verla, aunque no todos estén preparados a esta forma no tan poco común de hacer cine.
                    
                                                                                                                                Borja Tamayo Martínez

Películas que pasaron desapercibidas

No es oro todo lo que reluce y viceversa. Hoy hablaremos sobre esas películas que por un motivo u otro pasaron desapercibidas en su momento, ya sea por su estética, trama o incluso por ser ensombrecidas por otros estrenos más potentes con los que compartieron cartelera. 


KISS KISS, BANG BANG (2005)

Antes de ser Sherlock y Tony Stark, Robert Downey Jr. comparte reparto con Val Kilmer en esta cinta, a las órdenes de Shane Black ("Iron Man 3").

La película trata sobre Harry, un ladrón de poca monta que accidentalmente es contratado como actor en una superproducción detectivesca de Hollywood. Con el fin de mejorar, le adjudican un detective privado para enseñarle el oficio y pronto se verán inmiscuidos en un caso de asesinato. 
Es una comedia negra, que mantiene la intriga durante el desarrollo de la misma, haciéndote reír a carcajadas en determinados puntos. Por lo que aunque no triunfara entre el público, no debería perderse en el tiempo.


OUT OF THE FURNACE (2013)


Todo el mundo conoce "La gran estafa americana", pero no es lo único que ha hecho el polifacético Batman últimamente. Este film cuenta con un muy buen reparto (Woody Harrelson, Willem Dafoe, Casey Affleck y Chrisitan Bale), además de unas excepcionales interpretaciones de cada uno. No ha llegado a la cartelera española, por lo que no se puede encontrar doblada, no obstante, es una de esas películas que hay que ver en versión original ya que la trama es menos importante en cuanto a las actuaciones que presenta.
La historia cuenta la vida de dos hermanos. Cuando el mayor, Russell Baze, sale de prisión tras haber sido condenado por un accidente de tráfico, descubre que su hermano ha entrado en el mundo de las peleas ilegales, jugándose la piel al tratar con peligrosos criminales. Es un drama sobre los problemas familiares y un thriller de bandas y crimen organizado. 


50/50 (2011)


Joseph Gordon-Levitt es uno de esos actores que está llamado a ser un grande del cine. Se dio a conocer en "500 días juntos" y desde entonces ha ido aumentando la calidad de sus interpretaciones. Esta es una de esas cintas que pasó desapercibida, pero nadie debería dejar de ver.
A Adam, con 27 años, le diagnostican un cáncer de columna vertebral, enfermedad que irá combatiendo gracias a la gente que le rodea, como su madre, su mejor amigo o su terapeuta, aprendiendo qué es lo importante en esta vida a cada paso que da.
Viendo el argumento, se podría pensar que es un drama; pero no os engañéis, el anteriormente mencionado mejor amigo es interpretado por Seth Rogen ("Supersalidos", "Lío embarazoso") convirtiéndola en una comedia con la que todos pueden disfrutar, sin olvidar la seriedad de la enfermedad en los momentos claves de la cinta.


VERY BAD THINGS (1998)


Christian Slater lidera un grupo de amigos que se van a Las Vegas a celebrar la despedida de soltero de Fisher, que va a casarse con Laura (Cameon Díaz). Lo que en un principio iba a ser una fiesta en toda regla (sexo, drogas  y rock'n roll) acaba siendo una serie de muertes, vísceras y decisiones macabras.
"Resacón en Las Vegas" no es la película más bestia sobre las consecuencias de la noche previa a una boda, las locuras que se presentan no tienen comparación con la trilogía "The Hangover", por lo que a aquellos que  les guste este tipo de humor desenfrenado (y negro en esta ocasión) no deberían perderse este film.


CÓDIGO FUENTE (2011)


Esta es otra película del 2011 que pasó desapercibida, protagonizada por Jake Gyllenhaal ("Brokeback Mountain", "Prisioneros") y dirigida por Duncan Jones ("Moon"). Es un thriller de acción basada en la ciencia ficción que suponen los saltos en el tiempo.
Tras un atentado en un tren, el capitán Colter Stevens mediante un programa del ejército debe revivir una y otra vez el momento de la explosión bajo la piel de uno de los pasajeros, en aras de descubrir al culpable. A su vez compartirá la experiencia con una viajera (Michelle Monaghan), por lo que se encontrarán rasgos del género romántico en el desarrollo de la historia. 




LARS Y UN CHICA DE VERDAD (2007)

Ryan Gosling encarna a Lars, un joven dulce pero introspectivo que se enamora de una chica de PVC (sí, habéis leído bien, no es una errata) que su cuñada lleva a casa de su hermano, con el que el protagonista convive. Debido a la recomendación de una doctora, la familia decide continuar con su fantasía.
 Curiosa película que pasó sin pena ni gloria por salas de todo el mundo. En parte porque Gosling aún no se había convertido en ese "actor de moda" que es ahora, en parte porque su punto fuerte es el guión y en esa edición de los Oscar coincidía , con "Juno", escrita por la elocuente (y en ocasiones sobrevalorado), Diablo Cody.
Mediante la alternancia entre comedia y drama, se consigue empatizar con un personaje con el que en principio sería muy difícil de conseguir.


EQUILIBRIUM (2002)

Además de ser el millonario Bruce Wayne, Christian Bale lleva a cabo films que son especialistas en pasar
desapercibidos. En esta ocasión se trata de una película de culto, por lo que no es de extrañar que la gente no le prestara demasiada atención, pero es que ni si quiera fue doblada al castellano, y no debería haberse pasado tanto por alto.

La trama se presenta en una sociedad totalitaria en el futuro, donde a causa de las guerras está prohibido tener sentimientos. John Preston es un clérigo, encargado de exterminar a todos aquellos que incumplen la ley, pero todo cambia cuando él mismo empieza a sentir. La cinta está cargada de acción y artes marciales, no obstante también aporta un mensaje sobre la condición humana; además, por supuesto, de la más que digna de ver interpretación del protagonista.


UN PROFETA (2009)

Malik El Djebena es un joven francés de origen árabe que es condenado a seis años de prisión. Una vez allí comienza a trabajar para los corsos para poder sobrevivir durante el tiempo que dure su pena. A pesar de la repercusión que tuvo en otros países, "Un Profeta" es un largometraje desconocido sobre todo para el público español. Esto es debido en parte a que coincidió en año (casi en mes y día, además), con el estreno de "Celda 211", revolucionaria en España por su calidad general y por el carismático personaje de "Malamadre", interpretado por Lluis Tosar, en concreto. A pesar de tratar un mismo tema, "Un Profeta" supera a esta en casi todos los ámbitos, siendo el más destacado la profundidad de su argumento, mostrándonos un "from zero to hero" digno del mismísimo Scarface.
"Elephant": Buena historia, perfecta estética

Hoy abrimos la sección de sugerencias, el objetivo es que no os olvidéis tan fácilmente de nosotros y podáis tener siempre algo que ver. Nuestra primera propuesta es “Elephant”, una película independiente de Gus Van Sant en la que se recrea, en clave de ficción, la matanza perpetrada por dos jóvenes en el instituto Columbine y cómo viven este día los diferentes alumnos. El director ya nos trajo en su momento “El indomable Will Hunting”, basada también en la vida de un adolescente y como en este caso, no lo hizo de la forma convencional a la que estamos acostumbrados. El filme se estrenó en el año 2003 de la mano de la productora HBO Films.

Contemplando el argumento, podría haber sido una película más en la que se narran los problemas cotidianos a los que se enfrenta un alumno normal de instituto, pero aquí no se trata de si el quarterback engaña a la animadora o de quién va con quién al baile de fin de curso. Tampoco existen héroes y villanos con los que profundizar o sentirse identificado. El contenido pierde importancia con respecto al montaje que se presenta. Se muestra por separado el día de cada uno de los protagonistas, con prácticamente un plano secuencia para cada uno, y a pesar de no contar con grandes actuaciones, visualmente no tiene desperdicio. Esta forma de rodar puede ser arriesgada, ya que corre el peligro de adormecer al espectador; no obstante, conforme el film va avanzando se va haciendo más interesante, como un puzzle en el que finalmente todas las piezas encajan y forman un cuadro. Por lo tanto, solo por el hecho de ver cómo se muestran los acontecimientos, cómo se intercala cada plano, ya puede descartarse la posibilidad de que vaya a hacerse un “Crepúsculo” de este trágico suceso.















Además de esto, “Elephant” presenta una gran crítica al sistema educativo estadounidense, dónde el marginar a un adolescente debería acarrear unas terribles consecuencias; porque lo bueno (y horrible a la vez) de esta película es que está basada en hechos reales. La educación es el proceso más decisivo en la etapa de una persona, y el maltrato social debe ser algo inaceptable, porque, como se comprobó, los resultados pueden ser nefastos. Así pues, aquí reside uno de los puntos fuertes de la historia, el espectador llega a preguntarse quién es en realidad el culpable de estos acontecimientos.

Pese a ser independiente y provocar por ello diversidad de críticas y opiniones (sí, hay vida más allá de las superproducciones), la estética protagonizada por la luz que baña cada lugar del plano en la medida exacta y el mensaje aportado son más que dignos de admirar. Queremos ver más allá de lo que es políticamente correcto mostrar. Queremos realidad pura, sin cortar, sin filtros, sin dramatismo y todo eso Elephant puede dárnoslo limitándose a mostrar la vida rutinaria de aquellos afectados por la catástrofe que tuvo lugar ese día. Sabemos lo que va a ocurrir desde el principio, pero su virtud radica en hacer que ni si quiera así podamos verlo venir.


Borja Tamayo Martínez