...Y digo recomendable porque hay que comer mierda de vez en cuando para poder apreciar la miel. Ouija nos cuenta la historia de terror típica: muerte de un personaje para presentar el tema, gente que investiga el suceso, misteriosa muerte de los antiguos amigos de la fallecida uno a uno (de menor a mayor importancia), para terminar con un susto final en plan "esto aún no ha acabado". Denominador común en buenas películas del género como It Follows, en alguna más medianita como Destino final, así como en piezas de dudoso buen gusto como Stay Alive. Sí, en su mayoría suelen ser truños de proporciones catedralicias y por cada trufa que degustas te toca comerte doce mierdas de conejo, pero es un género por el que tengo debilidad y no puedo evitar que me entretengan. Ouija es la excepción que confirma la regla.

Y es que estas bromas de mal gusto me indignan. No digo que todas las películas que se estrenen tengan que ser obras maestras, pero es que el cine de terror en general (sobre todo el slasher) lleva incontables años de capa caída, ha perdido la capacidad de sorprender, de asustar, de mantener la tensión... a pesar de todo esto, cada año surgen un par de películas que nos hacen ver que aún hay esperanzas de retomar un género que hace ya que se dio por perdido. Este año, por ejemplo, hemos tenido a la maravillosa The Babadook y a la previamente mencionada It Follows, un slasher acojonante merecedora de mención especial. A pesar de todo, este año la cartelera española nos ha regalado Annabelle, Líbranos del mal y Ouija. Sois unos genios, chicos. Todos meros ejercicios rutinarios sin leitmotiv definido. Piezas que se nutren de una promoción desproporcionada para hacer una caja que no se merecen, haciendo más profunda en el espectador la sensación de desesperanza ante un género que no es que ya no funcione, es que está mal llevado.


Dejando ya todo esto aparte, tenemos ante nosotros el último ejercicio de marketing recién llegado de Estados Unidos. Director novel elegido a dedo para llevar a cabo la caja navideña de la industria hollywoodiense. Da igual que no tenga ni puta idea de dirigir, ponemos a la vieja de Insidious, un trailer que atraiga público sin criterio y hacemos promoción hasta por las universidades. Listo, receta perfecta para un producto atractivo, fácil y, sobre todo, rentable. Por lo menos las películas de este estilo suelen estar movidas por una situación lógica dentro de las licencias inherentes al género, pero es que Ouija se mueve por el mero hecho de avanzar. 50 minutos y sigues sin saber de qué va, sucesión de sustos baratos que se dan los personajes entre ellos y poco más. La terminamos rápido en 15 minutos, nos cargamos a todos los personajes y dejamos a un par vivos para meter un segundo final tramposo, barato y típico porque a lo mejor el público se siente mal si paga solo por 60 minutos de mierda, que tenemos que recordar que estamos en salas españolas y aquí las siestas son más largas y nos lucen más de hora y media. Destacar también la participación de Michael Bay, el superpoder de este hombre para cagar en serie blockbusters asquerosos es encomiable.


Manuel Azaña González

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