10 razones por las que Batman v Superman apesta


1- Es secuela de El hombre de acero

No, no es El hombre de acero 2 pero sin duda es continuación directa del reboot de Superman. Una película con un guion de pacotilla y acción excesiva. ¿En serio el padre de Clark Kent muere por salvar a su perro? Pero no os preocupéis, aprender de los errores no es para la Warner. Así que hacen más de lo mismo pero con actitud épica.

2- Está dirigida por Zack Snyder

¡Oh mira!  ¡Zack Snyder! ¡Seguro que es un peliculón! Bueno sí, Watchmen es de lo mejor de DC, una adaptación impresionante de un gran cómic. Pero dejemos de contar. Porque a pesar de ser perfecta para verla con tus colegas (incómoda incluso) 300 está sobrevalorada. Y es que con kilómetros de pantallas verdes y muchos edificios cayendo no se hace una buena película y Snyder debería empezar a practicar.

3- Batman es un niño de 40 años

Sí, es la tercera vez (cuarta si contamos el cutre flashback de Batman Forever) que se
nos cuenta el origen del Batman. Cargante pero vale, lo llego a entender. Lo que sí que no cuadra es que Bruce Wayne, un justiciero que ha salvado cientos de veces su ciudad, siga traumatizado por la muerte de sus padres. Quiero decir, tiene unos 40 años, ya le toca madurar y darse cuenta de que era un niño cuando pasó y no fue culpa suya. De hecho veo más creíble al Bruce Wayne de la serie Gotham, y eso es mucho decir.

4- Superman tiene menos profundidad que Austin Powers

“Soy un alien, salvo al mundo, Lois te quiero, mamá te quiero”. Fin. Si la profundidad del personaje de Batman es absurda la de Superman es directamente inexistente. Bueno no, de vez en cuando se siente culpable por haberse cargado su ciudad… ¡Qué considerado!

5- Martha Wayne v Martha Kent

Sin ninguna duda el punto de inflexión del largometraje. Justo cuando pensaba que no podría ir a peor aparece el nombre de Martha. Porque por increíble que parezca, los dos mejores superhéores de la historia dejan de pegarse porque sus madres se llaman igual. No, no es una exageración, es tal cual. Pero para rematar la faena, en lugar de que Superman vaya a salvar a la mujer que le ha dado todo, decide dejarla en manos de Batman y así este pueda redimirse por lo explicado en el punto 3. ¡Todo está conectado!

6- No hay mando para poder jugar la partida

Un gran inconveniente. Si como película deja mucho (pero mucho) que desear, como videojuego parece bastante interesante. Porque la infinidad de CGI y la falta de credibilidad en las peleas no hacen otra cosa que darme ganas de echar unas partidas. De hecho si en la puerta del cine nos dieran un mando, las dos horas y media de duración y los 9€ de entrada no se habría ido por el retrete.

7- Delirios de grandeza

Cine de superhéores. Puro entretenimiento. Algo que deberían grabarse a fuego los directivos de la Warner. Esto no es V de Vendetta o la anteriormente mencionada Watchmen, esto son tíos en mallas pegándose. Y es que en lugar de darle un giro realista como Nolan o una actitud más infantil como Marvel, deciden optar por crear un universo oscuro y trascendente que al querer ser enorme se queda en ridículo. Podrían darse una vuelta por Hell’s Kitchen a ver si se les pega algo.

8- Doomsday está enfadado porque echa de menos a las Tortugas Ninja

El villano más brutal hasta la fecha en una cinta de DC está tan mal hecho que da vergüenza ajena. Un bicho enorme, con demasiado parecido a las patéticas Tortugas Ninja de Bay que cuando hace su gran aparición por poco me da un ataque de risa. Solo quería que lo mataran para que ese crimen contra los progresos tecnológicos acabara.

9- Cameos metidos con calzador

“Tío, tío, tío. Que los Vengadores lo están petando. ¿Y si hacemos lo mismo?” Una sabia decisión, así que como hay prisa meten a prácticamente todos los personajes que van a tener un futuro en la franquicia en un minuto más o menos. Está bien si eres un fan entregado y ver a Aquaman en la gran pantalla es uno de los momentos más esperados de tu vida, pero al resto de los humanos nos parece simplemente un engaño. Si lo hubieran pensado antes y con una introducción (que también me parece ligeramente precipitada) como lo hizo Marvel, otro gallo cantaría.

10- Flashbacks sin argumentación

Otro de los ejes de discusión. Esos flashbacks/sueños/fumadas que nos presentan. No me sirve que sea porque en los cómics o en las hipotéticas secuelas tengan sentido, aquí no. Es una película, no un capítulo de una serie en la que hay que esperar una semana para obtener respuesta. Excesivamente largos e inconexos, estos fragmentos hechos con copy-paste están fuera de lugar en una película que de por sí ya está fuera de lugar.

Bonus: Wonder Woman

Y como con 10 sentía que me quedaba corto, aquí dejo una extra. Uno de esos grandes miembros de La Liga de la Justicia por fin adaptado al cine. Una chica con un uniforme más ridículo que el del Capitán América, pero que si bien a este último consiguen darle cierta verosimilitud, con Wonder Woman logran que parezca haber escapado de un circo de los años 20. De hecho creo que una película basado en eso me interesaría más que la individual que acaban de grabar. Porque con sus dotes interpretativas bien limitadas, Gal Gadot pone su físico para intentar compensar su papel de femme fatale mezclado con superheroína, que bien habría sido mejor reducirlo a uno de esos vídeos en forma de cameo de los que hablaba antes. Aunque siendo sincero no puedo esperar a ver como pilota su avión invisible.
Borja Tamayo Martínez
Capitán America. Civil War: El formato que conquista Marvel


Cuando los hermanos Russo se subieron al gran y lucrativo carro de la franquicia Vengadores, consiguieron dar una vuelta de tuerca a la perspectiva con la que se estaba tomando la saga. Si con El primer vengador me aburrí soberanamente y mi interés por este personaje estaba por los suelos, con El soldado de invierno  lograron llevarme al otro extremo. Ahora con una trama mucho más ambiciosa y por tanto peligrosa, estos hermanos repiten y vuelven a salir victoriosos.

A diferencia de su competencia, Marvel nunca ha querido tener ningún tipo de trascendencia, sus películas son simples y entretenidas sin pie a universos oscuros y ciudades lúgubres. En Capitán América: Civil War estamos ante la cinta más seria hasta el momento, los personajes protagonistas están perfectamente construidos, sus motivaciones convencen y crean una disputa totalmente argumentada. Pero uno de los méritos que tiene es el hecho de no perder el espíritu en ningún momento, esa clave de humor que aligera cuando lo necesita una trama cargada de peso dramático. Lejos claro de lo que fue Batman v Superman, dos ciclados discutiendo no se sabe bien por qué en una odisea de tortazos absurdos, explosiones a lo Michael Bay y un guion más vomitivo que Crepúsculo. Y es que DC debería bajar un poco los humos, darse cuenta de que son superhéroes y observar cómo lo hacen los que lo hacen bien.

Otra gran virtud es la no sobrecarga de personajes. Dos bandos con muchos de los personajes que ya hemos visto anteriormente que se enfrentan para demostrar que aún quedan historias que contar. Los dos personajes nuevos, Black Panther y Spider-Man se comen la pantalla cada uno a su manera. Si bien uno tiene un mayor fondo pero logrando no convertirse en un cliché de lo moral, el joven hombre araña nos demuestra que el personaje, después de todos los enfurruñamientos de los señores con traje y maletín de Sony, había nacido para entrar en este universo. 

Sigue habiendo cine de superhéores para largo, eso es inevitable, pero siempre y cuando sigan apostando por estos formatos iré encantado al cine. Porque sí, es puro entretenimiento, pero el entretenimiento no se basa únicamente en una pantalla verde con mucho fuego y edificios cayendo. Se necesita una buena historia, un guion coherente y la verdad es que nadie lo ha conseguido tan bien en esta franquicia como los hermanos Russo. Estamos ante la mejor película de Marvel hasta el momento y si el resto consigue estar a la altura, ¡bienvenidas sean!


Borja Tamayo MArtínez
"The Walking Dead" Temporada 6: Redención postapocalíptica


Si hay algo que nunca he sabido hacer es abandonar una serie. No importa la calidad de esta o lo mucho que se esté estirando, si la empiezo no puedo dejarla. Con The walking dead esto había llego a límites insospechados, cuatro años de más en el que consumía todos los episodios de cada temporada cuando apenas podía disfrutar un par de ellos, por lo que al llegar a su sexta temporada mis expectativas no podías ser más bajas, pero por una vez mi esfuerzo fue recompensado. 

Continuando la trama de la temporada anterior, Rick y compañía intentan asentarse en la recién descubierta sociedad mientras nuevas amenazas como Los lobos se acercan, además del regreso de Morgan, ese personaje que echaba de menos desde el segundo episodio de la serie. Desde la season premiere ya pude ver que algo había cambiado, si bien argumentalmente no era muy diferente a tantos otros, el primer capítulo traía una estructura diferente que daba aire fresco a la serie. 
Uno de los grandes problemas que siempre me ha indignado es la falta real de peligro, todo me parece artificial e inverosímil. Pero hasta la mid-season esto no es así, acción y suspense por todo lo alto, intercalado por episodios que normalmente me aburrían, ahora con personajes y motivaciones reales me parecían, cuanto menos, interesantes. 


Para lo que no estaba listo era para el episodio que tenían preparado tras el parón de Navidad. No veía The Walking Dead tan grande desde el piloto, todo lo necesario concentrado en 45 minutos. De hecho si cada temporada durara la mitad pero a este ritmo estaríamos ante una gran serie, pero no. Aunque, a pesar de reiterarme (y es que estoy realmente impactado), por una vez las historias paralelas a la acción tenían fuerza dramática que me aportaba algo más que sueño. 
Los personajes nuevos prometen. No se han explorado en esta tanda de episodios pero nos los preparan para lo que está por llegar. Jesús tiene ese toque canalla que puede rebajar la tensión y el clima sobrecargado que saturaba tanto. Por otro lado está Negan. Negan, ese villano que han tardado 16 episodios en presentar para enseñarlo en los últimos 5 minutos de la season finale, y ojo, que me parece perfecto. Dicho episodio me ganó desde el minuto 1, la tensión que se va creando va en un constante crescendo hasta finalizar con un silbido y un bate de béisbol. Mucha indignación por parte de los fans, pero la verdad es que me da absolutamente igual a quién haya aplastado el cráneo. La presentación es cojonuda. Aunque supongo que si has estado viendo los trailers y te has leído el cómic, mucha novedad no hay. Suerte que no sea mi caso. 

Si hace un año me hubieran dicho que esta iba a ser la sexta temporada de The Walking Dead habría sido imposible que me lo creyera. Pero bueno, todos los genios nos equivocamos y agradezco que así haya sido. Si bien en ocasiones pecan de lo que tantas otras veces me he quejado, saben contrarrestar y salir airosos. Hacía años que esta serie no brillaba tanto y rezaré para que mantengan el nivel establecido. Aunque ahora mismo lo único que espero es que ese absurdo y aburrido spin-off coja la fuerza necesaria para arrancar y traer algo nuevo al panorama televisivo. Pero lo dudo. 

Borja Tamayo Martínez
"Kiki, el amor se hace": La nueva comedia de Paco León

Estamos acostumbrados a que un cineasta afirme que ha llevado a cabo una exhaustiva labor de investigación a la hora de elaborar su última película bélica o de época, pero, ¿qué pasa cuándo esta investigación va enfocada a filias sexuales bizarras? Paco León se encarga de traernos el resultado; una comedia divertidísima brillantemente filmada. Da igual que sean películas protagonizadas por Carmina, su madre, que encargos en el más estricto sentido de la expresión. Paco León lo ha demostrado, la comedia es su campo, es capaz de llevar cualquier cosa a su terreno y conseguir un resultado brillantísimo.

Kiki nos cuenta la cinco historias protagonizadas por personas atraídas por cosas sumamente particulares: atracos, tejidos, lágrimas... forzadas, tanto ellas como sus parejas, a aceptarlo a fin de que su relación pueda prosperar.

Estas cinco historias se intercalan unas con otras como si de cinco cortometrajes de alrededor de veinte minutos se tratasen. Cinco productos que, quizás no tendrían validez como productos independientes, pero que actúan como engranajes perfectos de esta fresquísima película.


Es posible que la vigencia de esta película tenga fecha de caducidad, ya no por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta. Es hipster/kitsch a rabiar tanto en estética como en el tratamiento de la imagen o la dirección. Esto no es un pero en absoluto, simplemente el apunte de que ha sabido llegar en el momento justo, algo que se reflejará tanto en crítica, como en público. Tomemos ejemplo, rompamos tabúes y disfrutemos de la vida.


Manuel Azaña González
Los 10 mejores episodios piloto de la TV

Muchos son los episodios que componen una serie (demasiados en más de una ocasión) pero es el primero el que tiene la ardua tarea de conquistarnos. Hoy en Cenital y Nadir recopilamos los 10 mejores pilotos de la TV, sin tener en cuenta como es evidente el resto de temporadas. ¿Estáis de acuerdo? ¿Creéis que Gym Tony merecía un puesto en la lista? Todos los comentarios serán leídos y evaluados.


10- Flashforward
Catalogada como la heredera directa del fanatismo de Perdidos, esta serie comenzó dándolo todo. Cientos de misterios abiertos, una trama de lo más coral y un punto de partida grandiosamente adrenalítico. Pocos fuimos los que pensamos que iban a conseguir ser cancelados tras la primera temporada, pero así fue. Y es que se lo ganaron a la fuerza.



9- Futurama

Matt Groening se sienta a dibujar para adentrarnos en la odisea espacial de Fry, un joven pizzero que después de congelarse mil años despierta en Nueva York, perdón, Nueva Nueva York donde conocerá a los miembros de la tripulación a la cual acompañaremos durante siete temporadas. Sin duda superior a Los SimpsonFuturama consigue colarse en esta lista gracias a su piloto. ¡MATAR A LOS HUMANOS!



8- Alias
Alias, esa serie de espías que no sabía donde estaba el límite de la ficción. A pesar de que a los guionistas se les fuese de las manos en la temprana segunda temporada, cierto es que bajo la dirección de J.J. consiguieron traernos un piloto que tanto me recuerda a Misión Imposible III (creo que el hombre tras las cámaras tiene algo que ver).



7- Cómo conocí a vuestra madre
Sucesora de la hacía entonces poco acabada Friends, HIMYM llegó para ser la última buena sitcom con este tipo de planteamiento. Desde el primer momento te enamoras de los protagonistas, y es que en el primer capítulo te hacen una presentación por todo lo alto en el que ya te indican la trayectoria a seguir. Un gran giro de guion en el último momento que no hace otra cosa que engancharte directamente a la serie.



6- The Walking Dead
Frank Darabont tras las cámaras nos demostró como crear un mundo post-apocalíptico en televisión. Un gran comienzo para una gran temporada (temporada, que no serie). Pero la granja llegó y los zombis daban menos miedo que los centros de Arbeloa.




5- Fringe
Prácticamente durante una década Expediente X gobernó en la TV. Años más tarde y con un primer capítulo de hora y media, Fringe nos puso nostálgicos. Un misterioso avión aterriza y con ello la ciencia ficción que tanto echábamos de menos. Lástima que durara cinco temporadas.



4- Los soprano
Creo que lo he dicho muchas veces ya (que no demasiadas) pero Los Soprano es la mejor serie de la historia. Consolidando la calidad de la HBO, el primer día de terapia de este capo de la mafia roza la perfección. Nos enamoramos de un villano sin ninguna clase de principio moral gracias a la contraposición de la vida familiar y la extorsión. Una persecución en coche difícil de olvidar.



3- Boardwalk Empire
Dirigido por Martin Scorsese, este primer capítulo nos hace una presentación perfecta tanto de los personajes como del clima de la serie en conjunto. Difícil era concebir un producto televisivo sobre la ley seca y el auge de las mafias en EEUU de tal calidad. Pero gracias a la HBO vimos que fue posible. 



2- Perdidos
El que fue entonces el piloto más caro de la historia, nos llevó directos al accidente de avión del vuelo 815 de Oceanic. Una ola de misterios que nos arrastró durante seis temporadas (el doble de lo debido) aumentando por momentos el fanatismo de sus seguidores. El rey de los pilotos, JJ Abrams, supo como ganarse el pan y fuimos millones de personas los que nos rendimos a sus pies allá por 2004.



1- Twin Peaks
David Lynch se pone detrás de las cámaras para dirigir la excelencia de todos los episodios pilotos. Tras la muerte de Laura Palmer todo es drama y misterio en Twin Peaks, abriéndose así un caso que tendrá su conclusión en 2017 (25 años después ¿casualidad?). Con apariencia de largometraje, minuto a minuto nos conquista, y es que con el hombre que lo dirige no podía ser de otra forma. Así es como empezamos a "caminar con el fuego".



Borja Tamayo Martínez
"Heroes Reborn": El regreso que nadie necesitaba


Hace poco más de diez años fuimos testigos de una ola de adrenalina y adicción a las series de televisión con productos como Lost, Prison Break o Heroes. Un capítulo semanal que nos dejaba con los ojos abiertos y un tambaleo incontrolable cuando llegaba a su fin. Eso sí, es indiscutible que todas pasaron a sobrecargarse y perderse en sí mismas. Un estirar por estirar que se reflejó en los datos de audiencia. En el caso concreto de Heroes se produjo un insulto para todos los fans que seguían fieles, ya que el señor Tim Kring, sabiendo de su cancelación, decidió dejar todas las tramas abiertas y despedirse por todo lo bajo. Así pues, cuando en la Super Bowl de 2014 anunciaron el regreso en formato de mini-serie mis esperanzas volvieron a surgir, por no hablar del primer tráiler. Algo que duró hasta el estreno del primer episodio.

Personajes nuevos con cameos de los antiguos. Hasta ahí todo bien. El problema llega cuando ninguna de las incorporaciones tiene nada interesante que contar. La verdad es que la historia de la japonesa dentro del videojuego es bastante original, pero a parte de esta no hay nada más. Dos niños sin dotes interpretativas, un villano lejos (muy lejos) del nivel marcado por Sylar, una mujer amargada, un pringado dándoselas de malote y un Noah Bennet que nada tiene que ver con los misterios de sus inicios. De hecho ni siquiera los cameos están a la altura. Es decir, cuando recurren a la añoranza del tiempo pasado, en lugar de usarlo como un caramelo para los fans deciden destrozarlos por todos lados. Lo de Matt Parkman no tiene nombre.

Por otro lado la trama principal resulta realmente floja en cuanto a sus anteriores entregas, algo que desde la primera era complicado. No obstante con unos efectos especiales de pacotilla y un guion de patio de colegio se consigue a la perfección. No hay ningún punto de interés y en el momento en el que parece que va a coger fuerza queda en un triste gatillazo que no sirve para otra cosa que para engañar. Porque los giros de guion son tan efectivos como peligrosos y aquí pasan con creces la línea que hay entre genialidad y timo magnificado. 

Era una nueva oportunidad para traer una brisa de aire fresco a una serie que había terminado cargando, así como cerrar la historia que nos habían dejado en los labios. Pero ni una cosa ni la otra. Es un producto más que la NBC ha usado para rellenar parrilla. No había necesidad de contar este epílogo que no han tenido ni la decencia de concluir. El lado positivo es que es prácticamente imposible que nos vuelvan a engañar de nuevo. Aunque bueno, quién sabe qué se les pasa por la cabeza a los "genios" que dirigen la televisión generalista.


Borja Tamayo Martínez 
Spotligth: brillante puesta en escena para mostrar la verdad


 Spotligth narra la verídica historia de un grupo de periodistas que en 2002 destaparon una serie de abusos a menores por parte de la Iglesia católica en Estados Unidos. 

La cinta tiene un reparto de lujo (Mark Ruffalo, Michael Keaton, Stanley Tucci, Liev Schreiber y Rachel McAdams...) que trabaja por y para su objetivo. Tienen matices sí, modos de comportamiento que sorprenden como el incansable Ruffalo o el titánico Keaton, pero con una carencia de objetivos individuales impropios de su impecable escenografía. La base es más que solida, pero faltan las guirnaldas. Quizás tiene que ser así y nos encontramos ante un brillante ejercicio periodístico con una potente puesta en escena que huye de artificios, carentes de sentido. Pero, por otro lado ¿es la búsqueda de la verdad suficiente motivo para mover a los personajes por la trama?

Todo ello coincide en una época en la que falta periodismo de investigación es evidente y en la que el número de lectores va bajando considerablemente año tras año. Al fin y al cabo, el trabajo de un periodista es informar, contar la verdad. Por tanto, Spotligth en ese aspecto muestra, de manera realista, el trabajo periodístico brillantemente. Cuenta la verdad, pero del mismo modo que tendría que ser el hacer periodístico, el trabajo de Thomas McCarthy quiere mostrarse imparcial y plantearse otra serie de preguntas, todas ellas amputando aparentemente el dedo acusador. No sólo el quién es importante, sino también el cómo. Estas dudas se ven reflejadas en el propio McCarthy a la hora de encuadrar la historia. La presencia de la Iglesia en la comunidad es abismal, tanto, que la propia sombra e imagen de la catedral de Boston inunda en gran medida una considerable cantidad de planos. Detrás de parques, al fondo de los edificios, al final de la calle, cualquier parte se ve empequeñecida en comparación con el "gran edificio". Por ello, el aparente ejercicio de honestidad periodística no lo es tanto cuando el énfasis recae en la cantidad de casos, dejando de lado el planteamiento tan interesante ( y que hubiera dotado de una mayor trascendencia a la historia) de la nula actitud de la sociedad para la condena del horror.


Spotlight es un brillante ejercicio periodístico con una puesta en escena que evoca al mejor Sidney Lumet pero que dinamita su excelencia bajo la nula capacidad de unos personajes opacos, que hábilmente y durante dos horas sólo te contarán la verdad.


Francisco Eme
"AHS HOTEL": Sr. Murphy, retírese ya


Cuando American Horror Story llegó a nuestras vidas hace ya más de cinco años, lo hizo por todo lo alto. Mediante personajes con más de dos caras y situaciones de lo más siniestras conseguían que la audiencia disfrutara de pasar un buen mal rato a la semana. Es más, cuando se estrenó su segunda temporada devoraba los episodios como si no existiera un mañana. Superaba con creces a su antecesora y proponía un nuevo estilo en la TV. Lástima que ese "mañana" en realidad si que existía. Si con Coven no había más que tramas adolescentes y en Freakshow no pudieron ni rozar el miedo, ahora con Hotel había una nieva oportunidad para enmendar las cosas. La verdad es que no tenía muchas esperanzas, y bien que hacía, porque los días de Assylum siguen estando muy lejos.

Uno de los temas que más dio que hablar en su momento fue la salida de Jessica Lange, primer punto a favor. No me malinterpretéis, me parece una gran actriz y es el toque de calidad de sus dos primeras partes, pero sus papeles se repetían. Otro nombre y trama, pero el mismo personaje. No podía aguantarlo más. 
Así que entró Lady Gaga en nuestras vidas. Un globo de oro muy lejos de ser merecido (no, no me gustó la segunda de True detective, pero McAdams le destroza por todos lados), es decir, no me he querido morir con sus dotes interpretativas, pero no está a la altura del premio ni de lejos. Se pasa la temporada medio desnuda haciendo de femme fatale. Ni miedo ni erótico. El que sí ha conseguido superarse es Evan Petters, de hecho es el único interés que puede tener la temporada.



El número de perversiones ideadas por episodio tiene un límite. Si con Murder house perturbaban con los bebés cosidos o la siniestra asistenta, aquí solo repugnan con sangre y sexo. No hay nada nuevo, es todo un refrito buscando desesperadamente llamar la atención. De hecho solo hay un episodio que merece la pena, donde se hace referencia constante al cine de los años 20 (digna de mención la aparición de Murnau y su inspiración para Nosferatu). No es la esencia de AHS, pero por lo menos está bien construido.
La trama pierde interés por momentos y los giros de guion son más trampa que otra cosa. Ni siquiera la intro que pueden ir dando pistas de por donde va a continuar la historia está conseguida. Por no hablar del último episodio que, sin entrar en detalles, supone un cierre por todo lo bajo.

Si sus dos anteriores entregas te gustaron, esta va a parecerte una obra maestra. Porque cierto es que supera el triste nivel que habían establecido (bajar de Coven es bastante difícil), pero ahí se queda. Hay momentos en los que es buena idea despedirse y hace años que perdieron la oportunidad de retirarse en la cresta de la ola. Ahora solo queda esperar que Ryan Murphy sepa asumir sus errores y cierre el negocio. Si algo deja de funcionar no va a reactivarse a base de tortazos, mejor dejarlo y volver con nuevos productos (siempre y cuando le dejen de producir cosas como Scream queens, claro).

Borja Tamayo Martínez