1 - Porque es un remake, pero no uno cualquiera, es un remake mejor que la serie original.

Actualmente cuando vemos la palabra remake en cualquier nueva producción audiovisual pensamos dos cosas: lo primero que se nos viene a la cabeza es la falta de creatividad en la industria y lo segundo, que no va a ser mejor que la primera versión. Y no, no es el caso.


La Shamless original esta ambientada en Inglaterra y el remake en América. No solo no ha perdido parte del humor transgresor e irreverente sino que lo ha potenciado, porque en contraste, la versión yankee es mucho más limpia (en todos los sentidos) y eso hace que se genere una sensación de desasosiego mayor. Parece que de ella no te puedas esperar nada, hasta que de repente surge alguna genialidad en forma de la malicia más pícara. Es una serie en la que uno de los protagonistas puede meterse con la gestión de Obama de la manera más impopular y seguir cayéndonos bien.

2 - Por su cuidado casting.

Da igual dónde hayas visto antes a Emmy Rossum o a William H. Macy ya que a partir del primer capítulo ya serán para ti Fiona y Frank, y los amarás y odiarás pues Shamless es así, una serie de personajes muy diferentes que a veces quieres arropar o estrangular siendo todo esto culpa de su elaborado casting. Parece como si cada uno de los actores llevase un sello de calidad marca "Shameless" para interpretar sus roles. 


Su vestuario, la forma de hablar y su gestualidad son únicos e inimitables y forma una de las grandes bazas que sostienen a la serie como una de las mejores de la tv actual.

3 - Por su mezcla heterogénea de comedia y drama.

No todo van a ser risas y es muy difícil en una serie de estás características incorporar momentos dramáticos que emocionen de verdad. La familia Gallagher conmueve y divierte por igual sin caer en la lágrima fácil, sin ser gratuita(a pesar de sus locuras).

En un mismo capítulo puedes reír a 
carcajadas e instantes después sentir la más angustiosa pena por uno de sus personajes, rompiendo la frontera a menudo tan delicada de comedia y drama.

4 - Por su caos natural.

Ninguna serie en la tv se debe tanto al caos. No hay un capítulo tranquilo en el que todo suceda según lo previsto. Ese universo caótico dota a la serie de un ritmo magnífico que hace que los capítulos de 50 minutos se desvanezcan en un instante. En shameless los personajes tienen normalmente reacciones impulsivas que provocan este maravilloso desorden.

5 - Frank Gallagher

Jamás llegaremos a entender por qué narices queremos al padre más politoxicómano de la pequeña pantalla. A veces podemos pensar que es la pena, pero luego podemos comprobar, a lo largo de la serie, que Frank se puede superar en su bajeza moral. Al final lo acabamos aceptando como es, él tampoco quiere cambiar. El personaje más Nietzscheano de Shameless es el padre/dios del caos antedicho y motor provocador del odio que le tenemos a los personajes que limiten su salvajismo. Y nos encanta, nos conmueve y le odiamos por ello.


Francisco Carrasco Orrico

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