Negociador, de Cobeaga, es una narración libre de los hechos acontecidos en 2005 en Francia que acabaron desembocando en el alto el fuego de ETA. Ramón Barea, actor fetiche de Cobeaga, interpreta a Manu, enviado para representar al gobierno español en el diálogo con el grupo nacionalista vasco.

El eterno olvidado Borja Cobeaga, director de Pagafantas y guionista de Ocho apellidos vascos, se pone tras las cámaras para traernos esta comedia ácida con una temática que ya podríamos denominar como recurrente en su trabajo: la política en su vertiente más polémica. Ya demostró con Democracia y Aupa Josu sus facultades para trabajar estos temas y Negociador es, sin lugar a dudas, la guinda del pastel.

Ramón Barea, ayudado por el que probablemente sea el guion más redondo de este director, hace lo que sin lugar a dudas es el papel de su vida. Josean Bengoetxea es un acompañante sólido durante la primera mitad del filme, pero lo que hace Carlos Areces en la segunda mitad interpretando al cabecilla etarra es un tema aparte. Comedia e ira absoluta a partes iguales. Da más miedo aquí que en Balada triste de trompeta y no, no es exagerar. No es de extrañar que año a año se esté posicionando como una de las cabezas más importantes dentro del cine español. Por otra parte, en lo referente a los cameos, destacar las desternillantes intervenciones de Secun de la Rosa y Raúl Arévalo, otro par de genios que, al igual que pasa con Areces, eclipsan la pantalla cada vez que salen a escena.



En resumidas cuentas, estamos ante uno de los autores más capacitados del panorama actual y sus posibilidades aún no han empezado ni a explotarse. Si todavía no lo conocéis, solo os puedo decir que os recomiendo que comencéis por sus geniales cortometrajes Éramos pocos, con Mariví Bilbao, Novio de mierda, con Ernesto Sevilla y el ya mencionado Democracia, con Oscar Ladoire y Luis Bermejo (Magical Girl). No os arrepentiréis.


Manuel Azaña González

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