Comedia española en la que Dani Rovira interpreta a Rafa, un señorito sevillano que auna todos los tópicos asociados a su tierra, que emprende un viaje a "Las Vascongadas" en busca de Amaia (Clara Lago), una vasca a la que conoce durante una despedida de soltera en Sevilla y de la que se enamora perdidamente. Una vez allí se ve obligado a hacerse pasar por vasco a fin de "sobrevivir" y conquistar a la fría Amaia.

Como ya nos demostró "Quién mató a Bambi" hace unos meses (a pesar de ser vapuleada hasta la saciedad por la crítica), los españoles tenemos un don para hacer este tipo de comedias desenfadadas cuya pretensión no es otra que agradar al público a pesar de sus sencillos guiones o una pobre producción. 

"Ocho apellidos vascos" cumple con creces su objetivo, llenando día tras día cada sala en la que ha sido estrenada y generando carcajadas entre un público que se olvida de cualquier prejuicio que pudiese tener y se limita a disfrutar, que a fin de cuentas, por mucho que la gran mayoría de los críticos "gafapasta" lo hayan olvidado, es de eso de lo que va este arte. Con una dirección correcta aun sin grandes adornos, Emilio Martínez-Lázaro vuelve a estar en el "punto de mira", algo que no lograba desde que estrenó "El otro lado de la cama" (y su notablemente inferior secuela).

A destacar interpretación de Karra Elejalde, haciendo de padre vasco "de pura cepa", demostrándonos que es totalmente versátil, capaz de hacerte llorar de la risa como ya nos demostró en "Airbag" (1996) o de hacer que te quedes sin uñas en thrillers como "Los Cronocrímenes" (2007), siendo estas solo unas pocas de sus muchas facetas.
"Con uno del sur salió Amaia. 
De Vitoria era."

Digna de mención también la actuación de Dani Rovira, que a pesar de ser su primer papel en la gran pantalla, nos demuestra que se siente como pez en el agua en este tipo de producciones, luciéndose en cada conversación, cada monólogo, como si de simples gags se tratasen. La interpretación de Carmen Machi, en contraste con todo lo anterior, no termina de funcionar. A pesar de no ser totalmente forzada (que lo es), chirría en los pocos momentos en los que necesita hacer gala de sus dotes interpretativas. Con el tiempo te das cuenta de que Carmen Machi solo sabe hacer de Carmen Machi. Eso es un problema. Un buen actor debe convertirse en el personaje que interpreta y no viceversa.

Digna de recalcar la fotografía durante todo el metraje algo no demasiado difícil teniendo en cuenta la belleza de los paisajes presentes en el País Vasco.

En definitiva, nos encontramos ante una película que es pequeña y lo sabe. Lejos de ser una carencia, esta es su mayor virtud. Solo busca hacer reír y disfrutar desde la sencillez (simpleza, si lo preferís). Cierto es que el guión abusa de chistes fáciles o raídos, no obstante la gran mayoría de ellos logran pasar desapercibidos por el modo en que son contados o intercalados en los diálogos. "Ocho apellidos vascos" te hará reír, ya sea por sus interpretaciones, por esos chistes que en ocasiones rozan lo políticamente incorrecto o por esas inverosímiles situaciones que constantemente crean y que de tantos tópicos de identidades patrias hacen befa. Esperemos que al igual que pasó con "3 bodas de más", se le dé a esta comedia el reconocimiento que merece y no pase desapercibida. Eskerrik asko.



Manuel Azaña González

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2 comentarios:

  1. Pues oye, estoy de acuerdo, yo me lo pasé bien. Y el cura, Aitor Mazo, papel corto pero bordao

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    1. Coincido. Y en Airbag haciendo de portugués mucha tela también.

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