La recomendación de Cenital y nadir para este fin de semana es "Hard Boiled"(1992). Hay un interesante rechazo en la relación de calidad y entretenimiento en lo que a películas de acción se refiere. Hard Boiled es entretenimiento puro y duro, una cinta frenética en la que se suceden disparos, explosiones y persecuciones. Pero no es solo eso. La película de John Woo esconde un thriller de agentes encubiertos, y enmascara detrás de cada disparo unos personajes y una simbología desapercibida en el cine de acción actual. Los pájaros de origami, la música y unos tiroteos rodados de manera vertiginosa y a poca distancia nos meten directos en medio de la acción. Todo parece orquestado por una coreografía perfecta en la que todos los personajes, héroes y villanos se mueven en escenarios recargados que saltan por los aires.
Y es que Hard boiled es un referente en el cine de acción actual, no es que la película este cargada de tópicos, es que ella es la creadora de estos. Entretenimiento aparte, su punto fuerte reside en la encrucijada a la que se ven sometidos sus personajes, uno de ellos ha perdido a un compañero, es un músico frustrado y no es correspondido por la mujer a la que ama. El otro vive entre el mundo del crimen y la justicia, y no deja de ser paradójico que para alcanzar una misión, en principio justa y honesta, tenga que matar renunciando así a sus ideales.
Pero, ¿por qué hay que ver “Hard boiled”?
Por sus grandes personajes, por sus coreografías escénicas perfectas y por sus creíbles interpretaciones, pero sobre todo por ser la mezcla entre acción y entretenimiento más sólida de los 90 y marcar el camino a cientos de producciones posteriores.
Francisco Carrasco Orrico
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