Desde 1991 Alex de la Iglesia está regalándonos productos audiovisuales de lo más singulares. Todo el mundo conoce su etapa más comercial, siendo "Los crímenes de Oxford" su máximo exponente, la única producción estadounidense que ha dirigido. Pero este director es mucho más que eso, con sus diferentes situaciones surrealistas y guiones que se distancian de lo normal, nos ha sorprendido año tras año.
Su último estreno, "Las brujas de Zugarramurdi", nos dejaba instantes que hasta el público más básico lograría disfrutar. Mario Casas y Hugo Silva nos demostraron que hacen una gran pareja lejos de "Los hombres de Paco". Esta película sigue la estela de "Balada triste de trompeta", partiendo de lo que podía ser un guión totalmente serio y formal, Alex de la Iglesia rompe todos los esquemas del espectador y nos sorprende como es habitual en él; ya que lo sobrenatural en las brujas, o lo dramático en balada triste, no es el plato principal en el banquete que nos prepara.
Su primer lanzamiento fue un corto titulado "Mirindas asesinas", algo que actualmente se habría llamado "Fantas asesinas", viendo el título se da por entendido que la seriedad no va a estar presente; lo absurdo y lo oscuro se juntan en la mayoría de sus trabajos, y el primero de todos no iba a ser diferente. Dos años después estrenó "Acción mutante", con Antonio Resines, una cinta totalmente bizarra que en ocasiones roza el gore y que, con un humor negro y personajes excéntricos nos sorprende por primera vez en la gran pantalla; porque un grupo de terroristas en el futuro, que están acomplejados por ser feos y extraños, puede dar mucho de sí. Aquí obtuvo su primera nominación como mejor director novel. Otros dos años más tarde, dio el salto a la fama con "El día de la bestia" que contaba con Alex Angulo (también presente en los dos proyectos anteriores) y Santiago Segura. Simplemente la idea de un cura loco, asesinando para evitar el juicio final acompañado de un heavy, ya se puede presuponer la locura que se va dar. En esta ocasión ganó su único Goya como director.
Posteriormente estrenó otros films y cortometrajes como "800 balas", "Muertos de risa" o "Hitler está vivo", hasta que en 2008 lanzó "Plutón BRB Nero", serie de La 2 que duró dos temporadas, basada en Star Trek. Parece ser que el espectador medio no estaba preparado para tanta tontería, así que no cosechó grandes puntos de audiencia. pero esto le sirvió como primera toma de contacto con Carlos Areces, que apareció en el corto de 2009 "La tragedia de Franco", presentado en Buenafuente. Este consistía en Alex de la Iglesia, en clave de documental, caminando por China buscando al caudillo, una situación inverosímil como es digno de él, y que culmina con Areces interpretando a un Franco que se refugiaba en la Gran Muralla china mientras cantaba como si de una puta de cabaret se tratase.
La anteriormente mencionada "Balada triste de tompeta" suponía el regreso de lo extraño al cine español. Lo que comenzaba como un drama más de la posguerra española, se convierte en una comedia negra donde la locura del protagonista nos sorprende por momentos; película que hizo reír a carcajadas al mismo Tarantino (Areces corriendo desnudo por el bosque es algo para recordar). En 2011 estrenó "La chispa de la vida", una crítica brutal a los medios de comunicación donde lo que importa es el morbo por el morbo, las personas son dinero, no seres humanos. Lástima que José Mota solo sirva para José Mota, su interpretación enturbia un poco la obra, viendo cada vez que hablaba al Tío la Vara; pero bueno, no estuvo de más que Eduardo Casanova (más conocido como Fidel en la serie Aída) actuara de hijo gótico, dando un vuelco a la imagen que el espectador medio tiene sobre él. Por último está "Las brujas de Zugarramurdi", pero ¿qué decir que no se haya dicho ya? Siempre quedará ese "-¿Qué es un aquelarre?" "+Un aquelarre es como un botellón pero de la edad media".
No es un director cuyo producto vaya a contentar a todo el mundo, nunca se debe tomar en serio lo que se ve, pero ahí reside la excelencia de sus películas, la capacidad de dirigir con personalidad, tanto estética como argumentalmente, existe el cine de culto en nuestro país. No hay por qué quedarse con "A tres metros sobre el cielo", hay cine español más allá de eso. Las comedias zafias que abusan de sus chistes sobre sexo aburren ya, no queremos pedos gratuitos. Alex de la Iglesia sabe cómo hacernos reír, cómo sacar ese gamberro que todos llevamos dentro. Tenemos nuestro propio Robert Rodríguez, y deberíamos aprovechar esas obras no tan conocidas que nos dejó en un pasado.
Para finalizar os dejamos "Mirindas Asesinas", un icono de su línea cinematográfica:
Borja Tamayo Martínez
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Un botellón de la Edad Media jajaja, muy bueno!
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