Después de una más que satisfactoria segunda parte, Stallone reúne a sus hormonados compañeros para liarse a tiros una tercera vez. Además de la llegada de Patrick Hughes a detrás de las cámaras, se incorporan al reparto estrellas como Harrison Ford, Antonio Banderas, Wesley Snipes o Mel Gibson.

La fórmula de las dos anteriores es tan evidente como efectiva: Frases ingeniosas, innumerables explosiones y una cantidad perjudicial para la salud de bótox. Con un comienzo prometedor, rescatando a nuestro querido Blade de la cárcel y mostrándonos su faceta más maníaca (con guiño incluido a su estancia en la misma por evasión de impuestos); pronto se convierte en algo completamente distinto a lo que esperábamos ver. Se incorporan, o más bien sustituyen, al equipo cuatro jóvenes promesas que deciden dejar de disparar y empezar a hackear servidores; vamos, un Misión Imposible más. No consigue ser eficaz ni siquiera Ronda Rousey, profesional en artes marciales. Durante la primera parte del film tengo que decir que tenía ganas de levantarme e irme de la sala, esto no era por lo que había pagado. Menos mal que son dos horas de largometraje y había tiempo para enmendar las cosas.

En cuanto a los nuevos fichajes (los de verdad), podemos ver a un Harrison Ford que cierto es que lo de correr lo tiene un poco obsoleto pero que ha sabido sustituir bien el sitio que Bruce Willis dejó. Sin duda alguna, lo mejor del largometraje lo traen tanto Antonio Banderas como Mel Gibson, cada uno a su manera. Si bien nuestro compatriota nos va a conseguir sacar unas carcajadas con su encanto español y unas habladurías interminables, el segundo va a encajar a la perfección en el papel de villano. Al igual que hizo Van Damme dos años atrás, aquí Gibson consigue sorprendernos y permitirnos sacar algo bueno de esta decepcionante tricuela.

Aún teniendo una conclusión "explosiva", es inevitable echar de menos toda la testosterona y gags de las anteriores, por no hablar de Chuck Norris. Que no eran buenas películas ya lo sabíamos, pero cierto es que una vez al año es divertido sentarte y no esperar nada más que buenas dosis de acción. Es por eso que cuando te incorporan chicos-crepúsculo a una las sagas más "viagra" de la historia, es inevitable preguntarse si "los prescindibles" son estos cuatro imberbes. Porque para evitar ser repetitiva, intentan innovar con una fórmula alterada, y fallan, ya que lo mejor del largometraje es lo que es idéntico a sus dos predecesoras. A pesar de todo, y olvidando los primeros 60 minutos, no es complicado disfrutar de todas las balas, bombas y puñetazos que se van sucediendo sin parar.

Si en algún momento llegase Los Mercenarios 4, algo que no sería para nada necesario, esperemos que los bíceps venados y las arrugas estiradas sean lo principal en este plato que empieza a dejar de satisfacer a su público, y teniendo en cuenta que está destinado casi exclusivamente al género masculino, es un peligro.



Borja Tamayo Martínez

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