Parte de la magia del cine de animación reside en la capacidad de hacer reír tanto a los niños como a sus acompañantes más adultos que rejuvenecen unos añitos su interior. Tenemos decenas de ejemplos gracias a productoras como Pixar o Dreamworks pero sí, hay vida más allá de ellas. Un ejemplo es Fantástico sr. Fox, que juega a la perfección con esto, enfocándose incluso directamente al público menos joven.

Mediante stop motion se nos presenta a un zorro (doblado por George Clooney) que detrás de la vida familiar que lleva, tiene la afición de robar gallinas a los humanos. Seguiremos pues las aventuras y desventuras de este característico personaje que nos conquista desde el primer momento con esa sonrisa canalla y una labia que le abrirá las puertas en cualquier encrucijada. En su medida cualquier padre empatizará más con nuestro protagonista que su hijo; no obstante ambos serán capaces de apreciar los ingeniosos gags que se van sucediendo. 

Wes Anderson no se cansa de hacernos reír a auténticas carcajadas mediante sus comedias desenfadadas y a menudo surrealistas capaces de quitarnos cualquier preocupación que tengamos. Este mismo año hemos podido gozar de El gran hotel Budapest, claro exponente de los rasgos tanto estéticos como argumentales de este director. Siempre es un buen momento para relajarse y dejarse llevar por situaciones y diálogos perfectamente trabajados y Anderson es un auténtico maestro en este aspecto.

Cada uno de los personajes que protagonizan la cinta tienen un encanto que nos sacará una sonrisa constante en la hora y media de duración. Esa típica familia americana que estamos cansados de ver en el incontable número de películas adolescentes cobra una nueva forma. El hijo gótico, la madre responsable, los amigos alocados y los vecinos cansinos, entre otras cosas, nos representan la realidad del típico barrio residencial, solo que esta vez la casa es una madriguera; todos tienen mucho que aportar. Mediante unos personajes emblemáticos, una trama adictiva y las carcajadas que soltamos, se nos forma un cóctel mucho más que satisfactorio el cual degustaremos con gran placer. 

Os la sugerimos para esos momentos en los que toda la familia está reunida en el salón y Disney ha sido revisionado demasiadas veces o simplemente cuando no tienes ganas de estrujarte los sesos sino más bien de tumbarte en el sofá y que venga lo que sea, solo que esta vez ese "lo que sea" será mucho más que disfrutable.

Borja Tamayo Martínez 

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