Después de amenazas terroristas, hackeos a grandes empresas y episodios de lo más surrealistas, la última película James Franco y Seth Rogen ha conseguido ver la luz en los cines de USA y en las principales plataformas de VOD (Video on demand), como Youtube o iTunes teniendo un éxito rotundo, llevando recaudados más de 15 millones en su primera semana. Parece ser que Kim Jong-Un no quería conformarse con morir en la película, sino que además quería llevar a cabo la campaña publicitaria más efectiva en lo que llevamos de siglo. En fin, demos todos un cálido aplauso al gordito feliz del macetero en la cabeza y pasemos al tema que nos ocupa.

En The Interview, James Franco y Seth Rogen son presentador y productor respectivamente de uno de los programas de entrevistas a famosos con más éxito del panorama. Cuando Seth Rogen decide que quiere hacer algo serio con su vida y no pasar el resto de su vida sacando a la luz los trapos sucios de la farándula, conciertan una entrevista con el mismísimo Kim Jong-Un, la primera de la historia en tierras norcoreanas y una de las más importantes en lo que llevamos de siglo. Todo cambia cuando la CIA les pide que asesinen al líder supremo de Corea del Norte.


 
"They hate us cause they ain't us"




Así da comienzo la última gamberrada de los tíos que ya nos regalasen Superfumados (2008) y Juerga hasta el fin (2013) y citando a mi compañero (y becario) Borja Tamayo "La 3ª Guerra Mundial está más cerca después de esto". Dejando aparte los sketches típicos al estilo SNL que presenta la cinta, literalmente vomitan sobre Corea del Norte. Y no es que esté mal, ojo, todo lo contrario, no obstante, Franco y Rogen parodian incluso la manera de cagar del "amado" líder. Sátira, crítica, parodia... no hay "palo" que este par de gigantes no toquen con tal de molestar.

En conjunto y poniéndonos algo más serios, el filme, cualitativamente hablando, no es tan bueno como sus otras producciones. La idea es quizás la más atrevida que han llevado a cabo, pero el intentar hacer gags más o menos buenos durante absolutamente todo el metraje les hace ser irregulares en ocasiones. Hablando claro, es muy fácil hacer reír siendo políticamente incorrecto con el gordete de ojos rasgados, pero no puedes pedirle al espectador que deje pasar cada chiste de "tetas y pedos" como si de verdad fuesen graciosos. Una vez vale, pero veinticinco no.

A pesar de lo anterior, ¿para qué engañarnos? me lo he pasado de puta madre viendo The Interview y estoy seguro de que ganará enteros con un par de amigos y unas cuantas cervezas.


Manuel Azaña González

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