Big Hero 6 nos cuenta la historia de Hiro Amada, un niño prodigio aficionado a las peleas de robots. Intentando apartarle de ese mundo, su hermano Tadashi le lleva a la facultad de robótica, lugar al que nuestro protagonista querrá unirse desde el primer momento a fin de poder aprovechar toda su capacidad. Todo cambiará por completo cuando, tras un trágico giro de los acontecimientos, Hiro tiene que unir fuerzas con Baymax, un robot achuchable, con el fin de salvar la ciudad de San Fransokyo.

Así da comienzo la última perla que nos deja Disney por navidad, pero esta vez intenta ir mucho más allá. Big Hero 6 es un producto más maduro que el que nos suele ofrecer la productora del ratón orejudo. No se limita a buscar mero entretenimiento, sino que indaga en las inseguridades de la adolescencia y el amor propio, pero sobre todo trata de un modo magnífico algo que podría parecer tabú en el cine de animación enfocado a los niños: la pérdida de un ser querido. Porque no siempre es algo que pueda superarse dejándolo pasar como en Bambi, porque la tristeza no desaparece simplemente cambiando de plano.



Las típicas brujas y príncipes malvados se ven sustituidos por este villano con máscara kabuki y sed de venganza. Así .




Estas son virtudes que hacen de Big Hero 6 algo muy grande en su primera mitad (además el malo tiene un aura siniestra que mola mucho, todo hay que decirlo), pero es en su segunda parte donde lo que podría haber sido el filme de animación del año se desmorona y queda algo por detrás de sus más directos competidores (La Lego Película y Cómo entrenar a tu dragón 2, aunque de esta última estaría más bien pareja). La seriedad se cambia por efectismo barato, fuegos artificiales y acción facilona con giros previsibles. La unión de Disney y Marvel era sumamente interesante sobre el papel, una pena que nos deje lo mejor de los primeros, pero lo más rutinario de los segundos.

A pesar de esto último, Big Hero 6 es una película divertidísima que hará las delicias de los más pequeños y... ¿para qué engañarnos? de los más mayores. Habrá que ver si gracias a su éxito de crítica y público deciden volver a abrirnos las puertas de San Fransokyo, por lo pronto deben estar frotándose las manos con la recaudación en taquilla y la cantidad de juguetes vendidos. Sea como sea, será un auténtico placer reencontrarme con el carismático Baymax tanto si es en una nueva entrega, como si es revisionando esta para reír, llorar e intentar encontrar todavía más guiños (los más observadores podrán ver a Elastigirl de los increíbles,  a Hulk e incluso al malo de Frozen).

Manuel Azaña González

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