Redirected llegaba el pasado 23 de enero bajo la plataforma Video On Demand, sin pasar previamente por las salas cinematográficas. Sin detenerme en este nuevo mundo de estrenos, hay que decir que se trata de una manera arriesgada (y veremos si productiva) de presentar una película y que creo que muchos iremos agradeciendo con el paso del tiempo y su consecuente mejora.

Nadie discute que el estilo de Guy Ritchie es excepcional, temáticas de gángsters, acompañadas de un ritmo adrenalítico y unos personajes caracterísiticos que nos enamorarán desde el principio. Esta obra bebe directamente de dicho estilo, pero como era de esperar se queda en un simple hermano pequeño.

Tres amigos inmiscuyen a un cuarto en el robo de una partida ilegal de póker, fugándose así a Lituania y entrando en un desenfreno en el que se encuentra la mafia, pueblerinos trastornados, putas y alcohol entre otras muchas cosas. El principal error del filme es querer abarcar mucho, exagerando demasiado las situaciones hasta el punto de perderse en sí mismo. Las interpretaciones son suficientes por lo general, consiguen sus objetivos. Tal vez si el director hubiera seguido sus propios instintos y no intentar ser directamente como Ritchie, estaríamos ante una buena comparativa de sus tres grandes largometrajes, pero no, insiste e insiste en ser como ellas. Le falta esa espontaneidad, ese sello propio que le otorgue una diferenciación. Lo quiere todo y se queda en poco, mostrando demasiado el plumero. Como el típico tío que se olvida de ser él mismo buscando la aceptación de aquellos a los que idolatra.

Una comedia negra dividida en cinco episodios que se conectan en un hilarante final. Dejando de lado las deficiencias previamente mencionadas, hay que decir que el buen rato está asegurado. Una cinta de poco más de hora y media que se deja ver perfectamente y con la cual no te sentirás timado por los 3€ que cuesta su alquiler. Si Lock & Stock o Resacón en Las Vegas no te gustaron, aquí ni lo intentes. Una mezcla de películas que tenía muchos papeles para llegar a ser como sus influencias (Vinnie Jones me hizo reír desde el minuto uno). Un poco más propia y lo consigue. 


Borja Tamayo Martínez


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