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"Fear The Walking Dead": No quiero irme así


Hace seis años comenzaba una revolución en la televisión, los zombis llegaban para comerse el cerebro de cada espectador. Ahora bien, lo que nadie se esperaba es que los propios espectadores se convertirían en muertos vivientes a causa de la decadencia de la serie. Este verano había una nueva oportunidad para volver a los orígenes que trajeron una audiencia millonaria a la AMC con un spin-off: Fear the walking dead.
La propuesta en esencia es atractiva, observar como el mundo se va quebrando con personajes totalmente inexplorados no es un mal plan. Sobre todo sabiendo que eran solo 6 episodios, lo que equivale a la supresión de historias innecesarias en busca de alargar lucrativamente el producto. Ahora bien, eso es en esencia.

El primer golpe que nos llevaremos es el hecho que hizo menguar la calidad de su hermana mayor, los caminantes no tienen el mayor peso de la historia, no son el verdadero riesgo. Si bien es cierto que el concepto requiere calma y paciencia en un principio, no es de recibo que tarde tanto en arrancar (en concreto toda la temporada). Volvemos a lo mismo, relaciones personales en un mundo distópico. Aunque para acción por la acción tenemos Z nation (mala y feliz de serlo), no podemos evitar echar de menos situaciones que nos hagan segregar un mínimo de adrenalina. Porque no estamos viendo una serie dramática de calidad como podría ser Treme, no, estamos viendo el apocalipsis y queremos un poco más de vísceras. Que sí, sin abusar, pero SON ZOMBIS, queremos sangre.

Por otro lado el transcurso de la historia es, cuanto menos, inverosímil. ¿De verdad me estas diciendo que esta es la causa del fin del mundo? Algo que me chirría desde la primera temporada de la original es la poca movilidad de los muertos. Dejarlos así te priva de situaciones de estrés que podemos ver en otros productos como 28 días después o la olvidada Dead Set. Porque no puedo creerme que por muchos infectados que haya, el ejército de EE.UU no pueda combatir a unos tíos andando como si estuvieran volviendo a casa de fiesta. Partiendo de este sinsentido, los guionistas tratan de dar un argumento de peso a los acontecimientos, algo que se queda en una incongruencia aún mayor. Pintan a los militares como malos y punto. Es que es imposible pasar por ahí, no puede ser que el fin del mundo sea por culpa de una familia con miedo y unos militares fascistas. Llamadme loco, pero espero más de nuestra sociedad. Simplemente no lo compro.

Tenía pocas esperanzas en esta nueva apuesta que fue anunciada el año pasado e hice bien. Porque no he querido morirme durante estas seis horas que han compuesto la primera tanda de episodios, pero eso no lo hace una buena serie. No lo es. Personajes insustanciales enfrentándose de manera aún más insustancial a una situación que no debería serlo. El desarrollo de los mismos es tan previsible como deficiente. Y como ya nos han malacostumbrado anteriormente, nada pasa de verdad hasta la season finale. Pero lo peor de todo es que el verano de 2016 llegará y sin aprender de mis errores veré la segunda temporada.

Borja Tamayo Martínez
"The Flash" y "Arrow": El nacimiento y la decadencia

Como ya dije al hablar de Gotham, cuando veo series de este estilo lo hago sabiendo a lo que voy, entretenimiento barato que no tiene más ánimo que ese, el de entretener. Porque la calidad visual y cinematográfica que se da en productos como True Detective no es algo que pase siempre, y es de agradecer esta diversidad. 
Con el éxito que tuvo Arrow en el canal adolescente CW, tras su segunda temporada se anunció la expansión del universo traído por DC con The Flash, un spin-off que nos contaría las aventuras del superhéroe más rápido de la historia. Pero lo que poca gente sospechaba es que esta acabaría superando a su antecesora. 

Tras dos años viendo la evolución de Oliver Queen nos llevaron a un final de temporada por todo lo alto (todo lo alto que puede llegar a ser, claro), cerrando el ciclo argumental. Todas las tramas estaban concluidas y los guionistas se enfrentaban a la dura tarea de comenzar de nuevo, lástima que olvidaran quiénes eran y qué producto estaban escribiendo. Porque si hay algo peligroso en esta clase de series eso son los delirios de grandeza. Se olvidaron de lo que habían conseguido con poco y les dio por hacer a los personajes más profundos, algo absurdo que si bien conforme avanzan los episodios resulta cargante, hay que decir que en ocasiones se volvía patético. Pero todo esto es fácil de olvidar si al menos te hace pasar un buen rato, porque para eso están estas producciones, para desconectar y dejarte llevar durante los 40 minutos que duran sus episodios. Pero no, la trama principal a pesar de dar mucho juego se queda en la superficie y no llega a impactar como hiciera el año pasado. Así es, uno de los mayores villanos del universo DC no impacta en ningún momento, quitando toda la tensión posible que había que trasmitirse. Por no hablar de las completas idas de olla fantasiosas que desentonan totalmente con el clima creado hasta el momento. Si algo que está hecho para entretener no lo hace, solo es cuestión de tiempo que acabe desapareciendo.
El último episodio ya es para matarse. Porque si en la mid-season fue un "¿y qué más?", aquí directamente saben que lo han hecho mal y ni se esfuerzan por arreglarlo. Protagonistas en un peligro que sabes que se va a arreglar en un abrir y cerrar de ojos y el villano con un plan que te mete menos tensión que Arguiñando cociendo patatas. Un final acorde con la temporada, sí, pero ir acorde con la basura no es algo bueno.


Por otro lado tenemos la reciente The Flash, con un tono mucho más desenfadado que te sacará (si estás abierto a ello) una sonrisa en cada episodio. Sencilla y efectiva, nada más. Porque si bien hay personajes como el de Cisco o Iris que odié desde el minuto 1, a medida que van avanzando los episodios se hacen más soportables llegando incluso a obviarse por completo su molesta presencia. Porque los guionistas tienen consciencia de lo que están escribiendo y lo hacen bien. Puede que nunca me llegue a gustar tanto como las dos primeras de Arrow, pero sin lugar a dudas ha superado con creces a su tercera temporada. Lástima que el final no estuviera a la altura, porque es costumbre en esta clase de series dejar un final abierto con el objetivo de llamar la atención de la audiencia de cara a septiembre, pero no así. Durante todo un año te desarrollan una historia para acabarla en el último episodio justo antes de abrir otra que nos deje con ganas de más, pero aquí esto no pasa, simplemente la dejan a medio cerrar quitando su merecido premio a todos los seguidores que no hemos faltado a ninguna cita. 
Un reto al que se enfrentaba era su desvinculación con la serie original, algo que ha hecho a medias. Porque vale, el crossover moló, pero más allá de eso ¿realmente era necesario meter a Felicity? El personaje ya empieza a resultar cargante en Arrow como para que encima me lo metan aquí dándoselas de madura y experimentada. Aunque ciertamente se agradece ver a los héroes unidos repartiendo a los malos, pero en el momento en el que se pasen (y no andan demasiado lejos) pasará a ser un "¡venga ya!".

La fiebre de superhéroes no va a parar y eso lo sabemos, de hecho ya hay confirmado otro spin-off que juntará a viejos y nuevos personajes para combatir el crimen, y hay que decir que tiene buena pinta. Esperemos que el decaimiento de Arrow haya sido solo un bache para olvidar y que retome el ritmo al que estábamos acostumbrados, así como The Flash se mantenga igual. Porque evidente es que no son "buenas", de hecho el público objetivo es adolescente (sí, muchos de los que suelen flipar con El barco o Física o química), pero eso no quiere decir que no sean capaces ofrecer un material semanal que enganche y se disfrute.  

Borja Tamayo Martínez
"Better Call Saul": Un Spin-off que promete

Más de un año después, por fin ha llegado el spin-off que todos estábamos esperando. Breaking Bad culminaba con un final digno de perdurar en nuestra memoria y la AMC confirmó el regreso de uno de sus personajes, Saul Goodman. Ese abogado con una total falta de escrúpulos sin duda capaz de llenar una hora semanal contando sus aventuras previas al encuentro con el Sr. White. 

El primer episodio de la temporada nos sitúa en los primeros pasos de, por el momento, Jimmy McGill. Un pobre abogado que no consigue más casos que aquellos que se le asignan por oficio, cobrando así una miseria y dañando su autoestima. Este es el transcurso de tres cuartos del episodio, algo que se hace tal vez demasiado largo y un poco tedioso. No es hasta el final del mismo cuando de verdad quería ver más de este característico personaje.

Algo que sí que es digno de mencionar es la fotografía. Desde que su predecesora se retiró de la parrilla, ha habido un hueco visual marcado por el nivel que alcanzó esta. Sin embargo aquí podemos ver que esto si que no ha cambiado. Planos perfectamente medidos con una composición milimétrica. Se agradece que esto sea posible en el mundo televisivo.
También lo es la campaña publicitaria con la que ha contado. Desde hace meses podíamos entrar en su web para "contactar" con él en caso de extrema necesidad legal. Una forma de conectar con el público que ya lo han hecho otras series como "la cuenta atrás para la bofetada" en How I met your mother o la falsa recaudación de fondos para salvar la vida de Walter White. 

Puede que no esté a la altura de la serie original que nos enamoró a todos casi hace seis años, pero la verdad es que promete. Con un tono más desenfado (casi seguro que todos recordaremos dentro de un tiempo el primer caso con el que se nos ha presentado a Saul),  este spin-off nos deja un sabor agridulce. Por un lado tarda en arrancar; pero la verdad es que cuando lo hace, lo hace bien, porque la última escena consiguió sacarme una sonrisa final acompañada de un "qué hijos de puta". Suerte que la segunda emisión es tan solo 24 horas después, pero la necesidad de seguir viendo la serie es un claro punto a favor para Vince Gilligan. 

Borja Tamayo Martínez