Como ya dije al hablar de Gotham, cuando veo series de este estilo lo hago sabiendo a lo que voy, entretenimiento barato que no tiene más ánimo que ese, el de entretener. Porque la calidad visual y cinematográfica que se da en productos como True Detective no es algo que pase siempre, y es de agradecer esta diversidad.
Con el éxito que tuvo Arrow en el canal adolescente CW, tras su segunda temporada se anunció la expansión del universo traído por DC con The Flash, un spin-off que nos contaría las aventuras del superhéroe más rápido de la historia. Pero lo que poca gente sospechaba es que esta acabaría superando a su antecesora.
Tras dos años viendo la evolución de Oliver Queen nos llevaron a un final de temporada por todo lo alto (todo lo alto que puede llegar a ser, claro), cerrando el ciclo argumental. Todas las tramas estaban concluidas y los guionistas se enfrentaban a la dura tarea de comenzar de nuevo, lástima que olvidaran quiénes eran y qué producto estaban escribiendo. Porque si hay algo peligroso en esta clase de series eso son los delirios de grandeza. Se olvidaron de lo que habían conseguido con poco y les dio por hacer a los personajes más profundos, algo absurdo que si bien conforme avanzan los episodios resulta cargante, hay que decir que en ocasiones se volvía patético. Pero todo esto es fácil de olvidar si al menos te hace pasar un buen rato, porque para eso están estas producciones, para desconectar y dejarte llevar durante los 40 minutos que duran sus episodios. Pero no, la trama principal a pesar de dar mucho juego se queda en la superficie y no llega a impactar como hiciera el año pasado. Así es, uno de los mayores villanos del universo DC no impacta en ningún momento, quitando toda la tensión posible que había que trasmitirse. Por no hablar de las completas idas de olla fantasiosas que desentonan totalmente con el clima creado hasta el momento. Si algo que está hecho para entretener no lo hace, solo es cuestión de tiempo que acabe desapareciendo.
El último episodio ya es para matarse. Porque si en la mid-season fue un "¿y qué más?", aquí directamente saben que lo han hecho mal y ni se esfuerzan por arreglarlo. Protagonistas en un peligro que sabes que se va a arreglar en un abrir y cerrar de ojos y el villano con un plan que te mete menos tensión que Arguiñando cociendo patatas. Un final acorde con la temporada, sí, pero ir acorde con la basura no es algo bueno.
Por otro lado tenemos la reciente The Flash, con un tono mucho más desenfadado que te sacará (si estás abierto a ello) una sonrisa en cada episodio. Sencilla y efectiva, nada más. Porque si bien hay personajes como el de Cisco o Iris que odié desde el minuto 1, a medida que van avanzando los episodios se hacen más soportables llegando incluso a obviarse por completo su molesta presencia. Porque los guionistas tienen consciencia de lo que están escribiendo y lo hacen bien. Puede que nunca me llegue a gustar tanto como las dos primeras de Arrow, pero sin lugar a dudas ha superado con creces a su tercera temporada. Lástima que el final no estuviera a la altura, porque es costumbre en esta clase de series dejar un final abierto con el objetivo de llamar la atención de la audiencia de cara a septiembre, pero no así. Durante todo un año te desarrollan una historia para acabarla en el último episodio justo antes de abrir otra que nos deje con ganas de más, pero aquí esto no pasa, simplemente la dejan a medio cerrar quitando su merecido premio a todos los seguidores que no hemos faltado a ninguna cita.
Un reto al que se enfrentaba era su desvinculación con la serie original, algo que ha hecho a medias. Porque vale, el crossover moló, pero más allá de eso ¿realmente era necesario meter a Felicity? El personaje ya empieza a resultar cargante en Arrow como para que encima me lo metan aquí dándoselas de madura y experimentada. Aunque ciertamente se agradece ver a los héroes unidos repartiendo a los malos, pero en el momento en el que se pasen (y no andan demasiado lejos) pasará a ser un "¡venga ya!".
La fiebre de superhéroes no va a parar y eso lo sabemos, de hecho ya hay confirmado otro spin-off que juntará a viejos y nuevos personajes para combatir el crimen, y hay que decir que tiene buena pinta. Esperemos que el decaimiento de Arrow haya sido solo un bache para olvidar y que retome el ritmo al que estábamos acostumbrados, así como The Flash se mantenga igual. Porque evidente es que no son "buenas", de hecho el público objetivo es adolescente (sí, muchos de los que suelen flipar con El barco o Física o química), pero eso no quiere decir que no sean capaces ofrecer un material semanal que enganche y se disfrute.
Borja Tamayo Martínez
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