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"Legion": Cuando la TV planta cara al cine


Hace ya tiempo que se anunció la expansión del universo X-Men a la televisión, más o menos a la vez que se confirmaba la primera temporada de Supergirl. Mis expectativas no podían estar más bajas, pero bueno, Hannibal y Fargo ya me habían demostrado antes que mi ojo no estaba muy bien puesto (luego Supergirl me lo recolocaba un poco). 

Vista la primera temporada, Legion ha demostrado no estar solo por encima de la media de las series de superhéores, sino por encima de la media de las series en general. Al igual que Bryan Fuller ha marcado un estilo en la TV y hay que estar pendiente de cada nuevo movimiento -ya queda menos para American Gods-, Noah Hawley se ha abierto un hueco en la plantilla de los grandes creadores de ficción televisiva. Tal como hizo en las dos entregas de Fargo, la construcción de los personajes cuenta con una gran inteligencia. Y es que la grandeza de Legion reside ahí, en lo estrafalario de su protagonista con un guion que nos lleva por la misma locura que él sufre. El ritmo es pausado cuando debe serlo e intenso cuando la trama lo requiere. El episodio piloto ya nos muestra la línea narrativa que va a seguir la serie, un personaje con una falsa esquizofrenia que necesita ayuda de otros mutantes, todo mezclado con conspiraciones gubernamentales. A simple vista no parece una propuesta muy diferente al universo cinematográfico que llevamos viendo desde hace más de una década. Pero no es así, conforme pasan los episodios vemos que esa misma perspectiva que tiene el protagonista es transmitida a la perfección. Hawley juega con la audiencia con una maestría abismal y no es hasta prácticamente la season finale cuando todo queda claro -tanto para nosotros como para los personajes-. Nosotros somos ellos.

Por otro lado, y aquí si es cuando el resto de las series superheroicas deberían quitarse la capa (que Netflix me perdone), tenemos la fotografía. Los efectos especiales no se basan en el ruido, las explosiones y edificios cayendo están totalmente fuera de la ecuación. Pero con unos planos cargados de belleza artística y la mezcla de colores perfectamente medida consiguen mucho más que la ejecución de cualquier plan de Magneto. 
Todo esto se añade a un estilo propio, algo de agradecer cuando la televisión americana no deja de lanzar propuestas repetidas maquilladas de novedad. Capaz de introducirnos un musical en el primer episodio o realizar la secuencia más bestia de la temporada en cine mudo. Tal vez no todo el mundo lo sabrá disfrutar pero para eso Marvel sigue salvando Agents of SHIELD.



Al igual que Netflix plantó su bandera en el gran universo de Disney, Legion ha marcado su territorio en lo que Fox no sabía como estirar más. La primera tanda de episodios ha servido como introducción de lo que está por venir, todas las tramas han quedado lo suficientemente cerradas como para no sentirme engañado por hacerme esperar un año, pero abiertas para que las próximas entregas lleguen con fuerza. Veremos que nos tiene preparado Bryan Singer con la segunda serie de este universo, algo que dudo pueda llegar mucho más lejos, pero como he expresado al principio del post, me he equivocado antes. 

Borja Tamayo Martínez
10 razones por las que Batman v Superman apesta


1- Es secuela de El hombre de acero

No, no es El hombre de acero 2 pero sin duda es continuación directa del reboot de Superman. Una película con un guion de pacotilla y acción excesiva. ¿En serio el padre de Clark Kent muere por salvar a su perro? Pero no os preocupéis, aprender de los errores no es para la Warner. Así que hacen más de lo mismo pero con actitud épica.

2- Está dirigida por Zack Snyder

¡Oh mira!  ¡Zack Snyder! ¡Seguro que es un peliculón! Bueno sí, Watchmen es de lo mejor de DC, una adaptación impresionante de un gran cómic. Pero dejemos de contar. Porque a pesar de ser perfecta para verla con tus colegas (incómoda incluso) 300 está sobrevalorada. Y es que con kilómetros de pantallas verdes y muchos edificios cayendo no se hace una buena película y Snyder debería empezar a practicar.

3- Batman es un niño de 40 años

Sí, es la tercera vez (cuarta si contamos el cutre flashback de Batman Forever) que se
nos cuenta el origen del Batman. Cargante pero vale, lo llego a entender. Lo que sí que no cuadra es que Bruce Wayne, un justiciero que ha salvado cientos de veces su ciudad, siga traumatizado por la muerte de sus padres. Quiero decir, tiene unos 40 años, ya le toca madurar y darse cuenta de que era un niño cuando pasó y no fue culpa suya. De hecho veo más creíble al Bruce Wayne de la serie Gotham, y eso es mucho decir.

4- Superman tiene menos profundidad que Austin Powers

“Soy un alien, salvo al mundo, Lois te quiero, mamá te quiero”. Fin. Si la profundidad del personaje de Batman es absurda la de Superman es directamente inexistente. Bueno no, de vez en cuando se siente culpable por haberse cargado su ciudad… ¡Qué considerado!

5- Martha Wayne v Martha Kent

Sin ninguna duda el punto de inflexión del largometraje. Justo cuando pensaba que no podría ir a peor aparece el nombre de Martha. Porque por increíble que parezca, los dos mejores superhéores de la historia dejan de pegarse porque sus madres se llaman igual. No, no es una exageración, es tal cual. Pero para rematar la faena, en lugar de que Superman vaya a salvar a la mujer que le ha dado todo, decide dejarla en manos de Batman y así este pueda redimirse por lo explicado en el punto 3. ¡Todo está conectado!

6- No hay mando para poder jugar la partida

Un gran inconveniente. Si como película deja mucho (pero mucho) que desear, como videojuego parece bastante interesante. Porque la infinidad de CGI y la falta de credibilidad en las peleas no hacen otra cosa que darme ganas de echar unas partidas. De hecho si en la puerta del cine nos dieran un mando, las dos horas y media de duración y los 9€ de entrada no se habría ido por el retrete.

7- Delirios de grandeza

Cine de superhéores. Puro entretenimiento. Algo que deberían grabarse a fuego los directivos de la Warner. Esto no es V de Vendetta o la anteriormente mencionada Watchmen, esto son tíos en mallas pegándose. Y es que en lugar de darle un giro realista como Nolan o una actitud más infantil como Marvel, deciden optar por crear un universo oscuro y trascendente que al querer ser enorme se queda en ridículo. Podrían darse una vuelta por Hell’s Kitchen a ver si se les pega algo.

8- Doomsday está enfadado porque echa de menos a las Tortugas Ninja

El villano más brutal hasta la fecha en una cinta de DC está tan mal hecho que da vergüenza ajena. Un bicho enorme, con demasiado parecido a las patéticas Tortugas Ninja de Bay que cuando hace su gran aparición por poco me da un ataque de risa. Solo quería que lo mataran para que ese crimen contra los progresos tecnológicos acabara.

9- Cameos metidos con calzador

“Tío, tío, tío. Que los Vengadores lo están petando. ¿Y si hacemos lo mismo?” Una sabia decisión, así que como hay prisa meten a prácticamente todos los personajes que van a tener un futuro en la franquicia en un minuto más o menos. Está bien si eres un fan entregado y ver a Aquaman en la gran pantalla es uno de los momentos más esperados de tu vida, pero al resto de los humanos nos parece simplemente un engaño. Si lo hubieran pensado antes y con una introducción (que también me parece ligeramente precipitada) como lo hizo Marvel, otro gallo cantaría.

10- Flashbacks sin argumentación

Otro de los ejes de discusión. Esos flashbacks/sueños/fumadas que nos presentan. No me sirve que sea porque en los cómics o en las hipotéticas secuelas tengan sentido, aquí no. Es una película, no un capítulo de una serie en la que hay que esperar una semana para obtener respuesta. Excesivamente largos e inconexos, estos fragmentos hechos con copy-paste están fuera de lugar en una película que de por sí ya está fuera de lugar.

Bonus: Wonder Woman

Y como con 10 sentía que me quedaba corto, aquí dejo una extra. Uno de esos grandes miembros de La Liga de la Justicia por fin adaptado al cine. Una chica con un uniforme más ridículo que el del Capitán América, pero que si bien a este último consiguen darle cierta verosimilitud, con Wonder Woman logran que parezca haber escapado de un circo de los años 20. De hecho creo que una película basado en eso me interesaría más que la individual que acaban de grabar. Porque con sus dotes interpretativas bien limitadas, Gal Gadot pone su físico para intentar compensar su papel de femme fatale mezclado con superheroína, que bien habría sido mejor reducirlo a uno de esos vídeos en forma de cameo de los que hablaba antes. Aunque siendo sincero no puedo esperar a ver como pilota su avión invisible.
Borja Tamayo Martínez
Capitán America. Civil War: El formato que conquista Marvel


Cuando los hermanos Russo se subieron al gran y lucrativo carro de la franquicia Vengadores, consiguieron dar una vuelta de tuerca a la perspectiva con la que se estaba tomando la saga. Si con El primer vengador me aburrí soberanamente y mi interés por este personaje estaba por los suelos, con El soldado de invierno  lograron llevarme al otro extremo. Ahora con una trama mucho más ambiciosa y por tanto peligrosa, estos hermanos repiten y vuelven a salir victoriosos.

A diferencia de su competencia, Marvel nunca ha querido tener ningún tipo de trascendencia, sus películas son simples y entretenidas sin pie a universos oscuros y ciudades lúgubres. En Capitán América: Civil War estamos ante la cinta más seria hasta el momento, los personajes protagonistas están perfectamente construidos, sus motivaciones convencen y crean una disputa totalmente argumentada. Pero uno de los méritos que tiene es el hecho de no perder el espíritu en ningún momento, esa clave de humor que aligera cuando lo necesita una trama cargada de peso dramático. Lejos claro de lo que fue Batman v Superman, dos ciclados discutiendo no se sabe bien por qué en una odisea de tortazos absurdos, explosiones a lo Michael Bay y un guion más vomitivo que Crepúsculo. Y es que DC debería bajar un poco los humos, darse cuenta de que son superhéroes y observar cómo lo hacen los que lo hacen bien.

Otra gran virtud es la no sobrecarga de personajes. Dos bandos con muchos de los personajes que ya hemos visto anteriormente que se enfrentan para demostrar que aún quedan historias que contar. Los dos personajes nuevos, Black Panther y Spider-Man se comen la pantalla cada uno a su manera. Si bien uno tiene un mayor fondo pero logrando no convertirse en un cliché de lo moral, el joven hombre araña nos demuestra que el personaje, después de todos los enfurruñamientos de los señores con traje y maletín de Sony, había nacido para entrar en este universo. 

Sigue habiendo cine de superhéores para largo, eso es inevitable, pero siempre y cuando sigan apostando por estos formatos iré encantado al cine. Porque sí, es puro entretenimiento, pero el entretenimiento no se basa únicamente en una pantalla verde con mucho fuego y edificios cayendo. Se necesita una buena historia, un guion coherente y la verdad es que nadie lo ha conseguido tan bien en esta franquicia como los hermanos Russo. Estamos ante la mejor película de Marvel hasta el momento y si el resto consigue estar a la altura, ¡bienvenidas sean!


Borja Tamayo MArtínez
"The Walking Dead" Temporada 6: Redención postapocalíptica


Si hay algo que nunca he sabido hacer es abandonar una serie. No importa la calidad de esta o lo mucho que se esté estirando, si la empiezo no puedo dejarla. Con The walking dead esto había llego a límites insospechados, cuatro años de más en el que consumía todos los episodios de cada temporada cuando apenas podía disfrutar un par de ellos, por lo que al llegar a su sexta temporada mis expectativas no podías ser más bajas, pero por una vez mi esfuerzo fue recompensado. 

Continuando la trama de la temporada anterior, Rick y compañía intentan asentarse en la recién descubierta sociedad mientras nuevas amenazas como Los lobos se acercan, además del regreso de Morgan, ese personaje que echaba de menos desde el segundo episodio de la serie. Desde la season premiere ya pude ver que algo había cambiado, si bien argumentalmente no era muy diferente a tantos otros, el primer capítulo traía una estructura diferente que daba aire fresco a la serie. 
Uno de los grandes problemas que siempre me ha indignado es la falta real de peligro, todo me parece artificial e inverosímil. Pero hasta la mid-season esto no es así, acción y suspense por todo lo alto, intercalado por episodios que normalmente me aburrían, ahora con personajes y motivaciones reales me parecían, cuanto menos, interesantes. 


Para lo que no estaba listo era para el episodio que tenían preparado tras el parón de Navidad. No veía The Walking Dead tan grande desde el piloto, todo lo necesario concentrado en 45 minutos. De hecho si cada temporada durara la mitad pero a este ritmo estaríamos ante una gran serie, pero no. Aunque, a pesar de reiterarme (y es que estoy realmente impactado), por una vez las historias paralelas a la acción tenían fuerza dramática que me aportaba algo más que sueño. 
Los personajes nuevos prometen. No se han explorado en esta tanda de episodios pero nos los preparan para lo que está por llegar. Jesús tiene ese toque canalla que puede rebajar la tensión y el clima sobrecargado que saturaba tanto. Por otro lado está Negan. Negan, ese villano que han tardado 16 episodios en presentar para enseñarlo en los últimos 5 minutos de la season finale, y ojo, que me parece perfecto. Dicho episodio me ganó desde el minuto 1, la tensión que se va creando va en un constante crescendo hasta finalizar con un silbido y un bate de béisbol. Mucha indignación por parte de los fans, pero la verdad es que me da absolutamente igual a quién haya aplastado el cráneo. La presentación es cojonuda. Aunque supongo que si has estado viendo los trailers y te has leído el cómic, mucha novedad no hay. Suerte que no sea mi caso. 

Si hace un año me hubieran dicho que esta iba a ser la sexta temporada de The Walking Dead habría sido imposible que me lo creyera. Pero bueno, todos los genios nos equivocamos y agradezco que así haya sido. Si bien en ocasiones pecan de lo que tantas otras veces me he quejado, saben contrarrestar y salir airosos. Hacía años que esta serie no brillaba tanto y rezaré para que mantengan el nivel establecido. Aunque ahora mismo lo único que espero es que ese absurdo y aburrido spin-off coja la fuerza necesaria para arrancar y traer algo nuevo al panorama televisivo. Pero lo dudo. 

Borja Tamayo Martínez
"Pesadillas": Mucha acción y poca alma


Si hay una saga literaria que haya marcado mi infancia esa es la de Pesadillas. Con una gran cantidad de publicaciones a sus espaldas, R.L. Stine se abría un hueco en las estanterías de millones de niños. Ahora bien, en el mundo del celuloide nunca llegó a triunfar, y es que su serie televisiva no le llegaba ni a la suela de los zapatos. Ahora llegaba una nueva oportunidad a la gran pantalla, lástima que se quede en eso, oportunidad. 

En esta ocasión no estamos ante una adaptación más de las cientos que se podían hacer. Sin duda es el primer y principal punto a favor del largometraje, recoger todas esas historias para crear una nueva aventura independiente. Siguiendo este esquema hay que decir que el clima que envuelve a la saga no se pierde, un riesgo que consiguen esquivar. Pero podría decirse que hasta aquí llega su parte positiva. 
Desde el comienzo ya te han introducido más clichés que cualquier otra cinta actual que recuerde. Los personajes están demasiado estereotipados, así como los problemas sociales que les envuelven. No hay nada nuevo, pero lo que es peor, lo que hay no está ni bien contado.


Tal vez no llegue a aburrir en ningún momento gracias al dinamismo con el que cuenta el filme. Desde el primer monstruo es un no parar que llevará a los protagonistas por una odisea que concluye como toda historia infantil debe concluir. Pero esto no es ni de cerca suficiente para ganarse a una audiencia cada vez más exigente.
Mientras pasaban los minutos, no podía evitar que se me viniera a la memoria Jumanji, una película infantil que, con lo que esto conlleva, sabe llegar a todo el mundo. Porque volvemos a distinguir entre literatura y cine, si bien la primera goza con la ventaja de poder dirigirse a niños exclusivamente, la segunda es bien sabido que tiene que aspirar a más. No es cuestión de hacer Pesadillas en el cine, es cuestión de contar una buena historia en sí. Ni siquiera mi añorado Slappy consigue rescatar la película.

No, no es lo peor que voy a ver este año, y cualquier niño de 6 años va a pasárselo bien en el cine. Pero cuando el cine infantil está plagado de productoras como Pixar que no solo hacen entretenimiento sino cine de verdad, no me creo que se haya perdido esta oportunidad para rescatar esta saga que tantos nostálgicos puede llevar a las salas. Pero bueno, espero que esto inspire a algún directivo de Hollywood y tire a la basura el remake que se está preparando de Gremlins, porque si esta es la fórmula a seguir, es que el mundo está peor de lo que pensaba.



Borja Tamayo Martínez

"Show me a hero": La verdadera edad dorada de la TV


No me canso de hablar de la maestría del señor David Simon, porque si hay alguien capaz de elevar el nivel televisivo un escalón más, es él. Con trabajos a sus espaldas como The Wire o Treme, ahora mismo podría hacer lo que quisiera, pero no cambia. Criticar temas que a día de hoy siguen a flor de piel como el racismo y la corrupción es lo que plasma en cada producto que lleva a cabo. Por lo que era cuestión de tiempo que adaptara esta historia, porque parece hecha para que él la realizara.

Show me a hero nos cuenta la vida de Nick Wasicsko, alcalde de Yorkers, una ciudad en principio con poco que contar. Pero con sus 6 episodios vemos que esto no es así. Mientras el pueblo pide que el gobierno elimine la normativa por la cual se ven obligados a construir viviendas sociales para los menos favorecidos, nuestro protagonista tendrá que hacer frente a los gobernados. Como ya hizo anteriormente, Simon nos vuelve a colocar en la contraposición de ambos mundos. Vemos de nuevo los bajos fondos de la ciudad, donde todo es crimen pero no todos criminales. Familias que solo buscan prosperar en un ambiente más sano, algo que no contentará a la parte mejor establecida de la sociedad, llena de personas clasistas que tendrán miedo de las nuevas incorporaciones a sus acomodados barrios. Gracias a esto podemos ver que no son los pobres los que tienen que cambiar, el mundo de la droga no concierne solo a los traficantes sino a todos los que se ven afectados por este. Los prejuicios son uno de los mayores virus que contamina la sociedad y su cura está en la aceptación. Algo que muchos de los protagonistas irán aprendiendo poco a poco.

Paul Haggis sabe llevar a un Oscar Isaac de la mano a una de sus mejores interpretaciones. Desde la felicidad en el inicio de la serie hasta la más profunda depresión por el abandono de aquellos que le dieron la mano en su momento al final; consigue plasmar a la perfección esa progresión hacia la caída inevitable forjada por un sistema contaminado. Porque no hay que olvidar que si la figura representada se fundamenta en el progreso que suponen sus ideas, estas ideas vienen causadas por el éxito entre los bajos fondos. Ideales que se verán destrozados y enterrados en aras del triunfo político. Todo es un bucle que se repite y que solo cambia según los votantes vayan cediendo. No consiste en que la gente con poder aporte valores éticos a la sociedad, sino en contentar al pueblo para poder llegar al ayuntamiento.

Es pues una muestra más de que la televisión no tiene límites. Que ganar dinero no es el único objetivo cuando se cuentan historias. Hay mundo después de los patrones que triunfan para quedarse y seguir facturando. Lástima que España aún no sepa apreciar esta edad que estamos viviendo, pero ya le llegará su momento. Porque son estos productos los que dejan su huella en la historia, y nosotros somos los que tenemos en nuestra mano agradecer el vivir en esta época.


Borja Tamayo Martínez
"Beasts of No Nation": Preparad las armas

"Preparad las armas" como dice el comandante (Idris Elba) a lo largo de la película, parece ser la premisa que ha lanzado Netflix con esta, su primera película. Escrita y dirigida por Cary Joji Fukunaga, creador de la reciente primera temporada de True Detective y Jane Eyre, narra la historia de Agu (Abraham Attah), un niño africano que tras escapar del horror del que es capaz el ser humano se encuentra luchando ferozmente en una guerra civil.

La primera media hora del film te llega a acariciar el corazón(¿en serio?). Disparos, muerte, desolación… Eso es la guerra y lo que te muestra a la perfección el largometraje, todo es dureza en esta producción. Más que un drama, es una realidad tan asfixiante que te atrapa, te atrapa en tu sofá hasta el final de ella donde te devuelve la paz, la esperanza y el amor por el ser humano.

Pero la película no se queda solo aquí, la gran actuación del londinense, Idris Elba y el pequeño Abraham Attah hacen de algo sumamente horrible una de las películas más bellas de lo que llevamos de año. 

El único pero que puede tener este gran largometraje es no poder verla en pantalla grande y su duración de poco más de dos horas, porque quisieras que fuera más extensa para poder disfrutar de ella por mucho más tiempo.
Jesús Ponce Juan
"The Strain" (2ª temporada): Más lenguas asesinas


Gillermo del Toro y Chuck Hogan siguen su aventura televisiva adaptando la trilogía literaria que dieron a luz por primera vez en 2009. Sin cosechar unos datos de audiencia desorbitados, la serie se ha asegurado su propia supervivencia otro año más una vez terminada su segunda temporada, y no es para menos. Después de dejarnos con la miel en los labios tras ver como el sol no puede con "el maestro", nuestros héroes se quedaban con la incertidumbre de averiguar como acabar con su enemigo. La nueva tanda prometía y no ha decepcionado.

El director de grandes obras como El laberinto del fauno, comienza regalándonos una secuencia en la que se nos cuenta el origen del villano. Un aperitivo de lo más exquisito para llevarnos al momento en el que nos habían dejado. A diferencia de otros productos en los que nos cuentan como el mundo se va yendo poco a poco al garete como la reciente Fear the walking dead, aquí no hay tiempo para tonterías. El peligro es constante y a pesar de que los personajes ya van mas experimentados, nadie está a salvo. Esto, combinado con una trama de conspiración protagonizada por el viejo rico que quiere vivir para siempre y el segundo del maestro, ese nazi que nos trae la mirada más psicótica de la trama. De este conoceremos más de su pasado, llevándonos a casi empatizar con él, en contraposición a momentos que nos deja sin palabras, angustiándonos a más no poder (esa horrible habitación de hotel se quedará en la memoria de la serie mucho tiempo).

Tal vez no encontremos un objetivo común que desemboca en la season finale como el año pasado, las tramas son más dispersas. Pero aunque nos priven de un final adrenalínico, es cierto que con "el nacido" y las nuevas trayectorias que se han ido tomando (destacar la de Gus), podemos perdonarlo. Tal vez la única pega sea el Occido Lumen, el libro que Setrakian busca sin cesar pero que a base de intentar y fallar acaba siendo ligeramente cargante. Por otro lado hay que decir que sí, la trama en ocasiones roza lo ridículo (¿de verdad nadie se toma realmente en serio lo de unos vampiros sueltos por la ciudad?), pero es algo superficial. No buscamos coherencia constante y que se nos explique el porqué de cada situación. El mundo es así y punto, veamos como se sobrevive a él.
Lo que sin duda me ha repelido desde el minuto 1 es ese cambio de actor de Zach. No solo lo cambian por alguien con capacidades interpretativas, cuanto menos, cuestionables; sino que encima le dan una vuelta de tuerca al personaje. Pasa de ser un niño fuerte y con encanto a un niñato insoportable que está todo el día con cara de querer recibir un buen y merecido guantazo. Si bien la historia de la madre y los niños araña tiene gancho, queda ensombrecida por este odioso personaje.

Una segunda temporada a la altura de las expectativas. Queríamos más strigois y los tenemos. Las cosas no se ponen más fáciles, pero se empieza a ver una luz al final del túnel. Esperemos que sepan mantener el nivel y nos conduzcan bien los próximos años, algo que visto lo visto parece bastante factible. Aguardaremos con ganas el regreso, recordando el momento que sin duda no se borrará con facilidad de mis recuerdos: Santiago Segura luchando contra un cazavampiros vestido de luchador de lucha libre. Simplemente exquisito. 

Borja Tamayo Martínez
"Hannibal": This was your big design


Corría el año 1991 cuando el señor Anthony Hopkins improvisaba un castañeo de dientes y el público entumecía en las salas de cine. Pasaron 23 años y la NBC, sin saber a lo que se exponía, dio luz verde a la adaptación de Bryan Fuller para la televisión. Era de esperar que saliera de muchas formas, algunas mejores y otras peores, pero lo que nadie pensaba es que íbamos a degustar un producto de semejante proporción. 

Existen dos puntos de partida con Hannibal que podían dar señales positivas en su arranque: La diferenciación con las películas previas y el reparto. Mads Mikkelsen nos había demostrado ya en Casino Royale que era totalmente capaz de crear un ambiente oscuro como el que más, pero aquí eleva el nivel por encima de lo que nadie podía imaginar. Eso sumado a un Hugh Dancy enfrentándose airoso a un papel ciertamente complicado, surge un espectáculo interpretativo macabramente atractivo. Pero no son más que eso, puntos de partida. Porque lo que nos iban proponiendo episodio a episodio era un desarrollo perfectamente medido, sin prisas y purificando al detalle cada situación. 
(Mal)Acostumbrados a lo rápido e intenso, aquí podemos ver como el nudo argumental no lo es todo. La exquisitez del protagonista se plasma plano a plano, donde con una combinación de la banda sonora y un montaje simbólico se recrea un ambiente tan brutal como obsesivo. Los disparos no lo son todo. Pero cuando el crescendo llega a su clímax, la adrenalina que nos hacen segregar no es poca. 

La primera temporada fue la toma de contacto, o te gusta o tu serie es CSI. Con la segunda nos van preparando para un desenlace que todos queremos ver; aumentando los puntos fuertes que ya habíamos visto hacía un año. Así pues llegó su tercera y última tanda, dividiéndose en dos partes bien diferenciadas.
Durante los siete primeros capítulos vemos la continuación semi-inmediata de la season finale de 2014. Prima la belleza visual de Florencia, intercalada con momentos que encogen el corazón de todos los fans ("tripas fuera o tripas dentro"). Sin duda un metraje mucho más lento y psicológico que lo que nos tenían preparado para su transcurso final. 
En el octavo episodio llega el monstruo con el que Thomas Harris inició su saga literaria. Tercera película con Hopkins (y peor) a la que no tienen miedo de mirar a los ojos y humillar por momentos. El dragón rojo despliega las alas para concluir una serie que desde luego debería codearse con las más grandes. Tensión constante, escenas rodadas con magia y estilo propio y un final tan emotivo como necesario.

Una serie para cadena privada en una pública. Demasiado grande como para prevalecer, pero podemos dar gracias a su equipo por habérnosla regalado tal y como tenía que ser y no aquello que los genios de los billetes tenían pensado. Porque sabemos que sin audiencia no se va a ningún lado, pero que no nos vendan la "televisión de calidad" cuando no lo es. 
De haber tenido su vida prevista podríamos haber disfrutado de hasta seis temporadas. Descartados los rescates, tengo que decir que ha sido un plato con el que he disfrutado tanto como las más "gourmet". 

Este era su diseño. Hasta siempre Hannibal.

Borja Tamayo Martínez
"Juego de Tronos" (T5): Preparando el camino

¡OJO! La siguiente review está cargada de SPOILERS del último episodio de la quinta temporada de Juego de Tronos.


Cuando el año pasado concluía la cuarta temporada de Juego de Tronos, despedimos Poniente por todo lo alto. Pero es que no podía ser de otro modo, ya que suponía la conclusión de historias que venían contándonos desde hace tiempo. Cerraban sus puertas para abrirlas de nuevo el pasado abril, y como reapertura que es, lleva trabajo y horas hacerlo.
Durante los dos primeros tercios de la temporada se puede apreciar como los personajes realizan sus primeros pasos siguiendo el mapa trazado en la season finale de 2014. Mucho se ha hablado de la separación completa entre los libros y la serie, pero en Cenital y Nadir no nos cansamos de reiterar que Juego de Tronos no es lo mismo que Canción de hielo y fuego. Hasta el propio George R. R. Martin está harto de las protestas.

Contrariamente a lo que se pudo especular, la historia que menos acción ha desarrollado ha sido todo lo referido a Dorne. Si en un principio creíamos que nos íbamos a encontrar a una Mycella Baratheon víctima de la venganza Martell, lo que hayamos cuando el reformado Jaime llega a nuestra querida Sevilla es una princesa viviendo una vida de cuento rodeada de jardines y príncipes. Las serpientes de arena nos regalan uno de esos momentos que se quedarán en nuestra memoria (no pondremos nunca más en duda quién es la mujer más guapa), pero no han resultado tan letales como podíamos pensar. No obstante, gracias a este último episodio sabemos que van a tener que demostrar que lo son. Porque aún con Cersei destrozada tras haber vivido su propio "paseo para recordar", los rubios tienen mucho que decir, sobre todo si La Montaña está de por medio.

Stannis por otro lado se lleva su merecido. Matar a su hija no es de recibo. Pero no se va como debería irse. Después de tres temporadas preparándose para la guerra, cuando llega a Invernalia no dura más de tres minutos. Queríamos más, el desenlace es demasiado rápido.
En cuanto a Arya tengo que decir que es la historia más aburrida en toda la serie. ¿Cuándo va a pasar algo? Totalmente prescindible, aunque sí, lo de ir quitando caras parece interesante. No como su hermana, dominada por el mismo Ramsay que creó a Hediondo. Veremos si con esto de escapar (saltando por un muro como si nada) se une a Brienne y le dan alguna utilidad de una vez al personaje. Que mirar el castillo durante 10 episodios es un poco cansado.



Otro de los grandes momentos fue el encuentro más esperado por los fans (por mucho que en los libros no haya sucedido). Tyrion llegaba a una Mereen invadida por el caos que estaba suponiendo el alza de la Harpía. El enano se instaura, Daenerys se monta en el dragón y todos aplaudimos vigorosamente. Ahora bien, lo que es avanzar, poco se ha avanzado. Veremos cómo gobierna Tyrion alejado de la capital y si la fuerza de una melena rubia consigue conquistar a un ejército tan grande como el que se nos ha mostrado. Algo digno de ver cuánto menos.
Por último la causa de toda polémica. Jon Nieve protagonizó la secuencia de acción que provocó más taquicardias que la fiesta del Red Bull. Los caminantes blancos están aquí y van a enseñarnos lo nunca visto. Pero lo de dejar entrar a los salvajes no gustó mucho a sus compañeros de negro, sentenciando al uno de los iconos desde el capítulo uno a morir (al niño ese podrían clavarle un hacha en la cabeza, ¿no?). Una despedida por todo lo bajo de un personaje que estaba en lo más alto. Nos costará asumir esta muerte, aferrándonos a pelirrojas con tal de no aceptar lo que el actor ha confirmado.

Ha sido por lo tanto un ecuador en la serie. Si bien la adrenalina ha vuelto a correr por nuestras venas, no se ha hecho otra cosa que prepararnos a lo que está por venir. Los salvajes peleando con la guardia de la noche, Daenerys dominando su dragón expuesta a un ejército, Cersei con dos venganzas en mente, las hijas de la víbora con mucho que repartir, étc, (a ver si Arya hace algo útil ya). La sexta temporada vendrá pues cargada de historias pendiente de clímax y en manos de los guionistas está dejarnos con la boca abierta. Algo que dudo que no consigan. Por lo que solo queda una pregunta por formular ¿cuando se estrena?

Borja Tamayo Martínez
"The Flash" y "Arrow": El nacimiento y la decadencia

Como ya dije al hablar de Gotham, cuando veo series de este estilo lo hago sabiendo a lo que voy, entretenimiento barato que no tiene más ánimo que ese, el de entretener. Porque la calidad visual y cinematográfica que se da en productos como True Detective no es algo que pase siempre, y es de agradecer esta diversidad. 
Con el éxito que tuvo Arrow en el canal adolescente CW, tras su segunda temporada se anunció la expansión del universo traído por DC con The Flash, un spin-off que nos contaría las aventuras del superhéroe más rápido de la historia. Pero lo que poca gente sospechaba es que esta acabaría superando a su antecesora. 

Tras dos años viendo la evolución de Oliver Queen nos llevaron a un final de temporada por todo lo alto (todo lo alto que puede llegar a ser, claro), cerrando el ciclo argumental. Todas las tramas estaban concluidas y los guionistas se enfrentaban a la dura tarea de comenzar de nuevo, lástima que olvidaran quiénes eran y qué producto estaban escribiendo. Porque si hay algo peligroso en esta clase de series eso son los delirios de grandeza. Se olvidaron de lo que habían conseguido con poco y les dio por hacer a los personajes más profundos, algo absurdo que si bien conforme avanzan los episodios resulta cargante, hay que decir que en ocasiones se volvía patético. Pero todo esto es fácil de olvidar si al menos te hace pasar un buen rato, porque para eso están estas producciones, para desconectar y dejarte llevar durante los 40 minutos que duran sus episodios. Pero no, la trama principal a pesar de dar mucho juego se queda en la superficie y no llega a impactar como hiciera el año pasado. Así es, uno de los mayores villanos del universo DC no impacta en ningún momento, quitando toda la tensión posible que había que trasmitirse. Por no hablar de las completas idas de olla fantasiosas que desentonan totalmente con el clima creado hasta el momento. Si algo que está hecho para entretener no lo hace, solo es cuestión de tiempo que acabe desapareciendo.
El último episodio ya es para matarse. Porque si en la mid-season fue un "¿y qué más?", aquí directamente saben que lo han hecho mal y ni se esfuerzan por arreglarlo. Protagonistas en un peligro que sabes que se va a arreglar en un abrir y cerrar de ojos y el villano con un plan que te mete menos tensión que Arguiñando cociendo patatas. Un final acorde con la temporada, sí, pero ir acorde con la basura no es algo bueno.


Por otro lado tenemos la reciente The Flash, con un tono mucho más desenfadado que te sacará (si estás abierto a ello) una sonrisa en cada episodio. Sencilla y efectiva, nada más. Porque si bien hay personajes como el de Cisco o Iris que odié desde el minuto 1, a medida que van avanzando los episodios se hacen más soportables llegando incluso a obviarse por completo su molesta presencia. Porque los guionistas tienen consciencia de lo que están escribiendo y lo hacen bien. Puede que nunca me llegue a gustar tanto como las dos primeras de Arrow, pero sin lugar a dudas ha superado con creces a su tercera temporada. Lástima que el final no estuviera a la altura, porque es costumbre en esta clase de series dejar un final abierto con el objetivo de llamar la atención de la audiencia de cara a septiembre, pero no así. Durante todo un año te desarrollan una historia para acabarla en el último episodio justo antes de abrir otra que nos deje con ganas de más, pero aquí esto no pasa, simplemente la dejan a medio cerrar quitando su merecido premio a todos los seguidores que no hemos faltado a ninguna cita. 
Un reto al que se enfrentaba era su desvinculación con la serie original, algo que ha hecho a medias. Porque vale, el crossover moló, pero más allá de eso ¿realmente era necesario meter a Felicity? El personaje ya empieza a resultar cargante en Arrow como para que encima me lo metan aquí dándoselas de madura y experimentada. Aunque ciertamente se agradece ver a los héroes unidos repartiendo a los malos, pero en el momento en el que se pasen (y no andan demasiado lejos) pasará a ser un "¡venga ya!".

La fiebre de superhéroes no va a parar y eso lo sabemos, de hecho ya hay confirmado otro spin-off que juntará a viejos y nuevos personajes para combatir el crimen, y hay que decir que tiene buena pinta. Esperemos que el decaimiento de Arrow haya sido solo un bache para olvidar y que retome el ritmo al que estábamos acostumbrados, así como The Flash se mantenga igual. Porque evidente es que no son "buenas", de hecho el público objetivo es adolescente (sí, muchos de los que suelen flipar con El barco o Física o química), pero eso no quiere decir que no sean capaces ofrecer un material semanal que enganche y se disfrute.  

Borja Tamayo Martínez
Gotham: La serie que no debería ser de FOX

No me canso de hablar de la fiebre de superhéroes desmedida que estamos tan solo empezando a sufrir. Y es que la TV es un mundo que empieza a ser conquistado por la ficción que envuelve al universo de los cómics. Pero lo peor de todo es que por el momento solo podemos hablar de una que realmente puede considerarse como buena, Daredevil, y tristemente Gotham no es otra excepción, sino que se une a ese entretenimiento por entretenimiento que lidera en la parrilla televisiva. 

Actualmente se está experimentando un auténtico boom en lo que a calidad se refiere. Porque la verdad es que gracias a canales como HBO o Showtime (por no hablar ya de los ingleses) tenemos temporadas que pueden competir con la gran pantalla sin pestañear. Ahora bien, habiendo tanta oferta es normal que no todo sean buenos productos, algo que no es malo del todo. Porque hay momentos en los que no apetece un Boardwalk Empire o ver los problemas familiares de los extrañados Soprano. No, hay veces que solo se busca el entretenimiento simple. 
Series como Agents of SHIELD, Gotham, Arrow o The Flash pertenecen todas a un mismo saco en el cual se ha establecido un público objetivo que será leal siempre y cuando los 40 minutos del episodio se hagan amenos, independientemente de la calidad audiovisual de los mismos.

Tras la primera temporada de la serie basada en los orígenes de la delincuencia en la ciudad de Batman, solo puedo pensar en lo que podría haber sido de haber sido emitida en otra cadena (Netflix, digamos). Porque bajo la estructura de cualquier otra serie de detectives, que no faltan, hay una trama bien trabajada en la superficie que de haber prescindido de filtros por la calificación de edad o cumplir el número de episodios preestablecido para un año, quizás hubiera alcanzado otro nivel. Porque la mafia no es un tema infantil y aunque toda la historia de Falcone y Fish Mooney tuviera mucho que ofrecer, se pierden en el enfoque generacional. La relación entre los dos protagonistas da mucho juego constantemente y es uno de los motivos por el que la seguí viendo. Otro es Pingüino, sacando una vena sicótica y manipuladora que va totalmente acorde con el mundo tétrico y peligroso de la ciudad. Por lo demás todo queda poco trabajado e infantil. Bruce Wayne tiene sus momentos de lucidez, pero por lo general se nos presenta a un niño pijo que le da por hacer dibujos raros e intentar liarse a tortazos con la sociedad. Pero la palma se la lleva Bárbara, la novia de Gordon que de no estar buena se habría pasado de ella en el primer momento. Así es, una rubia guapa que el único interés que tiene es ese, el de ser rubia guapa. Pero peor que su personaje es la evolución que se le ha dado, porque si en la mid-season ya me quedé con la sensación de que los guionistas se estaban empezando a fumar algo, ahora con la season finale estoy totalmente convencido de que no solo se lo fuman sino que además se lo esnifan.

En cuanto a los míticos personajes que pondrán difíciles las cosas al futuro caballero oscuro, cabe destacar a Enigma, que ya apunta maneras y que después de verle enloquecer por primera vez sabemos que volverá con fuerza en la segunda temporada. Al igual que el Joker, un joven psicópata que protagonizó uno de los mejores momentos de la serie. Por lo demás, conseguidos sin más, aunque hay que decir que el actor que encarnó en su día a Peter Petrelli en Heroes nos regala una gran interpretación que de no haber sido alargada sin razón me habría conquistado completamente.

Una serie entretenida sin ningún tipo de ambición. Algo que estaba muy bien cuando eran pocas las que así eran, pero hoy día que cada vez se apunta a más productos del mismo estilo es algo peligroso. Porque cuántas series iguales seremos capaces de aguantar antes de abandonar por completo los productos que hasta ahora nos han hecho desconectar el cerebro. Veremos qué nos depara la segunda tanda de episodios, pero dudo mucho que estando en una cadena como la FOX que prioriza el llegar al máximo número de gente posible y ganar todo el dinero que esté en su mano ganar, cambie de rumbo.

Borja Tamayo Martínez
"Vengadores: La era de Ultrón": Fin de la fase 2

Cuando en 2012 Marvel culminaba su primera fase lo hizo por todo lo alto, juntando a sus superhéroes en la película para el estreno más taquillero de la historia. Ahora, tres años después, cierra la fase dos tras una serie de películas claramente superiores a las anteriores (solo hay que comparar El primer vengador con El soldado de invierno). 

La verdad es que a esta secuela no le ha faltado polémica, desde las discusiones de Joss Whedon con los directivos de la casa hasta su abandono de las redes sociales debido a los insultos de los ¿fans? Y es que las expectativas eran demasiado altas. Después de meses acribillándonos a teasers, trailers y demás medios de propaganda, uno de los más grandes villanos de Marvel llegaba a la gran pantalla dividiendo a un público que peca de exigente. Porque no hay que olvidar que el objetivo de esta franquicia es la de entretener y, a ser posible, la de aumentar la venta de palomitas y refrescos de la sala.

Las comparaciones con la primera parte son inevitables, pero más allá de las diversas explosiones que vamos viendo, hay que reconocer que en cuanto al desarrollo de sus personajes la secuela se alza con el trono. Porque a esos dos protagonistas que nadie tiene en cuenta (ni siquiera el estudio a la hora de darles filmes propios) se les presta por fin la atención que merecen. Tanto Viuda Negra como Ojo de Halcón cobran interés y podemos ver que tienen o han tenido vida más allá de lo que implica acompañar al resto del grupo. Las nuevas incorporaciones sí que se quedan cojas, priorizando esto en Mercurio, alguien con mucho que aportar pero que se queda en tres carreras y cuatro comentarios graciosos. Pero bueno, siempre nos quedará la memorable escena de Evan Peters en X-Men: Days of future past. Por último el villano, otro de los puntos de rotura en la valoración de los seguidores, que si no es como nos lo habían pintado en los infinitos avances, la verdad es que da mucho juego durante todo el largometraje. Porque al igual que Locki en su momento, Ultrón tiene ese carisma que me enamora desde el minuto uno.

Ciertas tramas cierto es que se me hacen repetitivas, porque ver a un Hulk reprimido constantemente o a los propios Vengadores pelear entre ellos hasta que Furia pone orden es algo que ya había visto y que no, tampoco me acabó de gustar la primera vez que lo hice. Pero en conjunto se puede ver que el mismo material (puñetazos con ingeniosos gags) está mucho más trabajado que en 2012 y nos preparan para lo que está por llegar. Sin embargo aún les queda mucho para superar los bailes de Starlord. 

Lo que está claro es que pagas para ver lo que quieres ver. Aquí no hay engaños. Si te metes en la sala es porque tu objetivo es entretenerte y dejar tu cerebro desconectado un par de horas. Porque Marvel no falla, la acción es constante, bien conseguida y acompañada de unos efectos especiales brutales. Superando a su predecesora, Marvel cierra la segunda fase para entrar en territorio desconocido que aventura ser el más épico de la franquicia. 


Borja Tamayo Martínez
"Puro vicio": hippies, dementes y prostitutas asiáticas

Paul Thomas Anderson vuelve a la gran pantalla para dar rienda suelta a su vena más personal y macarra. En Puro vicio nos cuenta la historia de Doc (Joaquin Phoenix), un detective privado hippie al que pide ayuda su antigua novia Shasta (Katherine Waterston), de la que sigue enamorado. Al intentar solucionar sus problemas, se ve inmerso en una red criminal en la que están implicados cárteles de droga, prostituas e incluso el FBI.

PTA, considerado por muchos uno de los mejores directores del panorama, vuelve a sus orígenes trayendo una de las comedias más complejas, rápidas y dementes de todos los tiempos. Y no, no es exagerar. Si despegas los ojos un par de minutos de la pantalla, dudo que puedas seguir sin problemas el diálogo que venga después. Mucha información, giros cada vez más enrevesados... una verdadera locura. 

A decir verdad, no sé si es más sorprendente la película en sí o el hecho de que Josh Brolin no haya hecho un papel de mierda como nos tiene acostumbrados, qué sé yo... desde Los Goonies. Benicio del Toro, por otra parte, se desenvuelve como pez en el agua en papeles de esta índole, Reese Witherspoon ya ha dejado patente que tiene madera para coger cualquier tipo de papel y esta es otra prueba de ello y Owen Wilson... pues, seamos claros, lleva 20 años haciendo el mismo papel, ¿pero qué cojones? Mola mucho. Lo de nuestro protagonista, Joaquin Phoenix, es para tratar aparte. Uno de los mejores actores de nuestro tiempo al que se tiene infravaloradísimo.

En resumidas cuentas, una brillantísima adaptación de la novela homónima de Thomas Pynchon sobre el detective privado Doc Sportello y su ex Shasta. Brillantemente rodado, un montaje sumamente ágil e inteligente y un guion trabajado hasta la saciedad. Una genialidad.


Manuel Azaña González