Lenny Abrahamson se pone detrás de las cámaras por primera vez fuera de Irlanda para traernos Frank, una película que nos presenta a Jon (Gleeson) que mientras está aspirando a convertirse en un famoso músico encuentra un grupo de pop independiente liderado por un ¿chiflado? con cabeza de cartón.

Partiendo de la base que al actor más reconocible no se le ve la cara en prácticamente ningún momento, ya se puede entrever que no va a ser un largometraje más que solo busca los millones en taquilla mediante una estrella protagonista. No obstante, Fassbender nos demuestra sus grandes dotes una vez más, reto complicado sabiendo las circunstancias, consiguiendo que empaticemos con un personaje únicamente por su voz. El joven Magneto se une a esa lista de actores que no se limitan a las superproducciones, sino que participan en estas cintas más "pequeñas", algo que sin lugar a dudas agradecemos.

El guión es tan sencillo como complejo. Puede que la historia no sea para nada complicada, pero conseguir transmitir lo que transmite y de la forma en la que lo hace, es algo que dista de lo fácil. Una buena dirección consigue que las excentricidades nos parezcan el único camino posible para llegar a la buena música. Si bien aproximadamente la mitad del metraje sucede en un mismo espacio, la dinámica no se hace en ningún momento repetitiva, sino que juega constantemente con la psicología de unos personajes que estás hechos para dar mucho juego. Excepcional todas las actuaciones, incluyendo la de Maggie Gyllenhaal.

La inspiración va a ser un icono constante a lo largo del film. Cada situación puede ser buena para componer o incluso interpretar una canción. Uno de los mensajes que trasmite es ese, el de que si estás atento cualquier momento puede ser el que estabas esperando, por lo que hay que abrirse, sentir, dejarse llenar por algo tan sencillo como la tecla de un piano. Todo esto en clave de comedia, pero no la típica comedia tonta, sino que gracias a unos participantes psicóticos va a darnos esa sonrisa que hace que estemos bien a gusto en la butaca y nos dediquemos a disfrutar de lo que nos están mostrando.

El otro mensaje que nos trasmite, y con el que juega la película en sí, es que en la sencillez está la grandeza. Puede que no sea una gran banda, pero ellos son grandes. Al igual que el mismo filme; cómo con poco, se puede hacer mucho. 

No es la mejor película del año, puede que ni siquiera la mejor que hay ahora mismo en cartelera, pero no por ello debemos perdérnosla. Sin ser una obra perfecta es totalmente recomendable, por lo que si dejamos de buscar los efectos especiales en el cine, podremos encontrar algo diferente que cumple totalmente con lo que promete.


Borja Tamayo Martínez




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