Clint Eastwood nos ha demostrado ser, a lo largo de los años, un gran director. Sin Perdón, Invictus, Million Dollar Baby... Grandes películas que emocionaron a muchos y le llevaron a lo más alto, llegando a ganar el Oscar en varias ocasiones. Ahora bien, El francotirador no es así. Nominada a mejor película por inercia, porque parece que si chillas muy fuerte que America mola y los americanos se matan por ella te ponen en la lista de nominados.

American Sniper nos cuenta la historia real del francotirador que más gente ha matado, un gesto digno de elogio solo en USA. Divide la película en la parte bélica y la personal de nuestro protagonista, combinando ambas durante los años que sirvió en Irak. Pero se queda coja por todos lados. No se profundiza en ninguna de las dos y se va perdiendo el interés progresivamente. 
Las actuaciones (o actuación más bien) no destacan en ningún momento. Bradley Cooper, actor al que tengo en estima, no logra mostrar la psicología del personaje. Sin el más mínimo atisbo de emoción en la representación, aunque sea frialdad lo que se intenta transmitir, hace que no se empatice con el personaje y nos deje de importar lo que le pase. Una falta clara de profundización en una película que se supone que nos iba dar a conocer la dureza que supone tener que disparar y quitar una vida sin importar cuál sea.

En la parte de la guerra podemos ver a un militar que se dedica a disparar e intentar dar caza a otro francotirador (el de los malos) para así quedarse en paz consigo mismo y volver a casa. Las tramas secundarias flojean y se desarrollan a medias. No importa quién sea ese tío del taladro ni lo que haga, solo importa el gatillo de Cooper. Es cierto que hay ocasiones en la que la tensión está bien mantenida, sobre todo en el primer tercio del filme, pero la dureza de la situación no tiene ninguna fuerza. La crudeza, el sufrimiento y la devastación de una guerra para ambos bandos no se plasma. Parece que Eastwood está más interesado en justificar la guerra que en mostrarnos la realidad de la misma.
La parte personal y la vida íntima también se queda corta. Las relaciones padre-hijo apenas roza la superficie y el punto de vista de la mujer se deja totalmente de lado para mostrarnos a una madre que se pasa el día llorando sin crearnos lazos sentimentales con ella. Basan las dos horas y cuarto alrededor del marine y obvian a los personajes secundarios completamente (lo del hermano sí que no tiene ningún sentido).

Un conjunto que a pesar de la duración se queda corto, no se sabe bien que te quieren contar. La parte más sentimental no es tratada, dejando un plato superficial que no satisface ni lo más mínimo. Parece ser que El orgullo de la nación del que Hitler estaba tan orgulloso en Malditos Bastardos no está tan lejos. Si ya es injusta su nominación no hablemos si se hubiera llevado el premio. La próxima vez menos banderitas y más contenido.


Borja Tamayo Martínez


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2 comentarios:

  1. La verdad que me da algo de pereza ésta película y tras ver tu crítica más todavía, pero más allá de éste título lo que me comienza a preocupar es la cuesta abajo que se le empieza a adivinar al gran Clint, esperemos que se redima con la próxima.
    http://tododesdemisofa.blogspot.com.es

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  2. No te perderás nada por no verla, la verdad. Lleva tres filmes muy por debajo del nivel que había marcado, coincido en que ojalá se redima y vuelva con una de las grandes.
    Gracias por pasarte!

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