La HBO parece no tener nunca suficiente, y después de un año bien cargado de adrenalina con Game of Thrones o True Detective, nos presentan este telefilm que nos adentra en las entrañas de la comunidad homosexual durante las primeras etapas de la aparición del SIDA. "Malacostumbrados" al tipo de películas que se estrenan directamente en la televisión (normalmente serie B), aquí la calidad tanto argumental como visual, se encontrará muy distante al típico Sharknado.

Ryan Murphy (American Horror Story) se pone detrás de las cámaras para dirigir el guión preparado por Larry Krame, sujeto que se dedica a contar sus propias experiencias durante los tres años que abarca la película. Sin lugar a dudas, impecable en la dirección que nos lleva a un deleite en cuanto a las actuaciones se refiere. Mark Ruffalo es el encargado de llevar las riendas durante los 127 minutos, acompañado de un elenco de actores que si bien no todos mundialmente famosos, son totalmente capaces de conquistar al público aprovechando la oportunidad dada. Matt Bomer (Ladrón de guante blanco) acompaña en modo de amante a nuestro querido Hulk, además de las caras conocidas de Julia Roberts y Jim Parsons, tal vez el que más nos deja que desear. 

Cierto es que se trata de un drama, pero no intentará sacar la lágrima fácil sino que mostrará la angustia del no poder hacer nada, la lucha, el fracaso, la victoria, la discriminación social... Una muestra de que cuando hay una causa, se da todo por lograr el objetivo final.
Puede que no sea fácil de ver en ciertos momentos debido a su alto contenido sexual entre hombres, sobre todo en el primer tercio del largometraje. Pero si el espectador es capaz de dejar de lado prejuicios infundados y abrir la mente, podrá disfrutar del transcurso de los hechos, ya que a pesar de haber escenas de cama, no se centra en ello, está por encima del puro morbo.


Con un Emmy como mejor TV Movie a sus espaldas (y nueve nominaciones), The Normal Heart entró en nuestras vidas el 25 de mayo (31 en España) para demostrarnos que no es necesario una gran pantalla para hacer buen cine. Destacar que verla en V.O es casi imprescindible, porque cuando cada actor es mejor que el anterior, el doblaje se deja la mitad de la interpretación por el camino.

Puede que no sea la mejor película que vayamos a ver este año, pero sin duda alguna se ha ganado el reconocimiento recibido y como crítica social, nos hará reflexionar sobre la forma de actuar en los inicios del "cáncer gay", por lo que nadie que la vea perderá ni un solo minuto de las dos horas que dura. 


Borja Tamayo Martínez








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