Segunda película dirigida por Angelina Jolie, quién según dicen apuntaba a maneras con su primera producción de origen polaco, que pasó prácticamente desapercibida para el público. Esta vez nos trae una historia muy del gusto del espectador norteamericano, el biopic de un campeón olímpico que, tras el estallido de la guerra, se vio obligado a pasar recluido los años posteriores a su oro en un centro de concentración en Japón. Todo así con en un tono de epopeya que chirría más que la puerta de una casa de campo.

A pesar de no tener nada que ver, me recuerda mucho a producciones tipo Un sueño posible. "Lo conseguiremos luchando", "viva América" y "nunca pierdas la esperanza" como concepto general. Todo esto estaría bien si no fueran conceptos tan oxidados que solo buscan aceptación general por encima de mostrar algo real y que a priori parecían topicazos en los que jamás caerían los hermanos Coen (sí, este guion basura es suyo). Porque Angelina, si tan mal lo están pasando esos tíos en Japón no te limites a mancharlos de hollín y a poner a un japo repartiendo galletas a diestro y siniestro de cuando en cuando. Muestra miseria. Muestra sufrimiento.

En fin, otro biopic más, otra americanada más y como prácticamente la totalidad de los "hits" de este año, una verdadera basura. Al menos el protagonista me recordó que había salido de Tower Block (2012), que esa sí molaba, y por lo visto el pelirrojo es uno de los hermanos Weasley de Harry Potter y va a salir en la nueva de Star Wars. Habrá que ver como se desenvuelve esta señorita en posteriores trabajos, así como su protagonista, que si la mayoría de biopics de este año tienen actuaciones magistrales a pesar de ser una mierda, la de él es más bien medianita. Veremos qué tal le va en 71', que ya está al caer en cartelera y que ha recibido muy buenas críticas.

Manuel Azaña González

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