Mostrando entradas con la etiqueta Sitges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sitges. Mostrar todas las entradas
"The Neon Demon": El oscuro mundo de la moda

The Neon Demon da comienzo con una hipnótica secuencia en la que podemos ver a nuestra protagonista degollada sobre un sofá en medio de un shooting. Sutil metáfora del mundo de la moda que va a retratarse a continuación, un mundo en el que tu vida vale tanto como encajes en los cánones, en el que la belleza se exprime hasta que ya no queda nada y las aspirantes se devoran entre ellas.

Elle fanning es la encargada de dar vida a Jesse, una joven de 16 años que llega a Nueva York cargada de inocencia dispuesta a triunfar en este mundo enfermo. La evolución de su personaje es un reflejo del ciclo de vida al que puedes aspirar aquí; los depredadores de los que hablábamos en primer lugar, se revelan ya en la segunda secuencia del filme y esa inocencia que mencionábamos al principio es arrebatada tan pronto como se le envía a una primera sesión de fotos. 

Las depredadoras no tardan en notar la amenaza de la recién llegada, mostrando desde el primer momento las ganas de devorarla a fin de poder mantener sus privilegios y obtener los suyos. Aquí es donde el filme va un paso más lejos, dejando de lado la simple crítica al mundo de la moda y convirtiéndose en una suerte de elegante largometraje experimental que deriva al mundo del caníbalismo como metáfora de todo lo anterior.


Si bien toda la película es digna de ser analizada frame a frame, es digna de mención la ultraviolenta secuencia del final, que sirve como broche perfecto para resumir todo lo narrado a lo largo del filme. Puede estar sujeta a varias interpretaciones, sí, pero lo que es seguro es que cada plano se grabará en la retina del espectador para no salir de ahí en un largo periodo de tiempo. Tirando de tópicos, no dejará a nadie indiferente.

Nicolas Winding-Refn firma una película de autor que, lejos de abandonar el polémico estilo que ya tocase en Only God Forgives, le reafirma como uno de los directores de cine de género de referencia a nivel mundial. Capaz de dotar cada plano de sus largometrajes con una personalidad incontestable. Podéis odiarle o amarle, pero lo que no puede negarse es que es alguien único. Esperando con ansias sus futuros proyectos.


Manuel Azaña González
"Swiss Army Man": La belleza de lo absurdo


Cuando hay un abandono masivo en las salas de Sundance al proyectar una película, cuanto menos da que hablar. Pero si además esta película nos trae a un Daniel Radcliffe flatulento bajo la condición de cadáver, la locura está totalmente asegurada. Así partimos con Swiss Army Man, el primer largometraje de "los Daniels" que no dejará indiferente a nadie.

Sin duda no es la obra más profunda de la historia del cine, no tenemos una reflexión antropológica sobre el origen del universo y sus misterios; pero tampoco estamos ante una fábrica de pedos y chistes fáciles al nivel de Eddie Murphy y su profesor chiflado. Gracias a la narrativa de esta emergente pareja de directores, se nos presenta una combinación casi perfecta entre lo absurdo y lo trascendente. Hay momentos en los que no sabemos si nos están tomando el pelo o si hay algo detrás de todo lo que se está proyectando en pantalla, no obstante conforme vamos avanzando en esta odisea de bizarradas, podemos apreciar que esta hora y media de vida no se ha ido por el retrete. 


Además de saber desarrollar y transmitir una premisa absurda de manera sobresaliente, no podemos dejar de destacar la fotografía y la banda sonora. Visualmente es altamente atractiva, encontrar la belleza donde en principio no la hay es una gran virtud que logran con creces. Pero es que cuando la acompañas con una banda sonora que cuadra tanto en dicha belleza como extrañeza, se nos regala una fantasía en la que nos adentramos sin pensarlo dos veces. Todo es atractivo cuando debería ser tétrico. Un aplauso por este logro que nunca ha sido fácil.

Como se ha mencionado antes, no es una película que entrará en los anales de la historia. Tampoco es la revelación del año. Pero sin duda es algo que no me perdería y desde luego recomendaría sin dudar (no a todo el mundo, claro). Es el punto de partida de dos directores que, de seguir por este camino, serán para tener muy en cuenta. Nunca unos pedos habían sonado tan armónicos.




Borja Tamayo Martínez

"What We Do In The Shadows": Mockumentary a lo bestia


Falso documental que muestra la vida de un grupo de vampiros que viven en Australia. Viago, de algo más de 400 años de edad, es el que comienza a contarnos cómo vive su día a día esta peculiar "familia" de sádicos chupasangre. Vladislav, Deacon y el ancianísimo Peter de más de 1.000 años de edad son los otros tres no muertos que conviven en la casa. Vampiros a la antigua, de los que se queman con la luz y la plata, temen a los crucifijos y beben sangre humana aunque luego discutan por quién es el encargado de lavar los platos.

Ganadora del festival de Toronto y premio del público en Sitges, What We Do In The Shadows es una delicia de mockumentary (falso documental) que ha cautivado a crítica y público por igual. Teniendo alguno de los mejores sketches en lo que llevamos de año, demuestra que el humor negro puede revestirse sin problemas de buen rollo sin convertirse en algo descafeinado. Porque nunca una artería rota había sido tan divertida. Esperad tópicos, porque los hay, pero esperadlos parodiados hasta la saciedad porque es lo que tendréis. Sátira al género en cada escena, sin adornos, ser sutil no encaja con esta filosofía. Y la caracterización a pesar de su sencillez y el poco curro que conlleva mola mucho, para qué engañarnos.

El largometraje tiene sus carencias, como es obvio. Algunos giros están forzados y algunos personajes o sobran o no acaban de encajar, aún así, en conjunto es de las mejores cosas que podremos ver este año en pantalla. Solo queda esperar a que llegue a la cartelera española, lo cual aún no está programado (aunque en un par de meses ya estará en Estados Unidos). Aún así si no podéis esperar, ya podéis verlo en multitud de plataformas online neozelandesas por un precio más que asequible para cualquier bolsillo. Y no os arrepentiréis, tenedlo por seguro.



Manuel Azaña González
"Aux Yeux Des Vivants": Ronald McDonald vs Los Goonies

Es indudable que a Bustillo y Maury les gusta hacer las cosas diferentes. Gracias a À L'intérieur nos demostraron cómo hacer un slasher sin caer en la monotonía inherente a este subgénero. Con Livide nos enseñaron que las casas encantadas aún no han pasado de moda y que, si bien es cierto que ya no dan tanto miedo como daban antaño, una ambientación acertada puede imponer más que cualquier susto basado en subir el volumen, girar la cámara y meter un "monstruo" de atrezzo en el plano. En X is for Xylophone pudimos ver cuál es el límite del gore al que puede llegarse en menos de cinco minutos sin tocar el efectismo habitual. En esta ocasión, nos llevan de nuevo al cine de aventuras juvenil de los 80, al más puro estilo Cuenta conmigo o Los Goonies, con su "Sloth" particular, pero con peores ideas que este entrañable amigo deforme. Y sí, como habréis supuesto, pasándose los convencionalismos de este género por los distintos pliegues del escroto. Repetidas veces. Y no, esto no es algo necesariamente malo, no obstante en ocasiones puede llevarle a perder la noción de lo que es, desaprovechando determinadas situaciones que se le plantean.

Aux Yeux Des Vivants, titulada Among the Living en los países de habla inglesa y pendiente de título en castellano (se aceptan apuestas para ver la aberración con la que la denominan), da comienzo contándonos cómo una mujer se quita la vida con tal de no seguir cuidando a su monstruoso hijo. Pocos años después, tres amigos irrumpen en unos estudios abandonados de cine para ocultarse tras quemar un granero. Lo que no saben es que una "bestia" con careta de payaso a la que no le gustan demasiado las visitas habita allí. Al igual que le pasase a Los Goonies hace ya casi 30 años, el hecho de remover el pasado lleva a nuestro grupo de protagonistas a verse perseguidos por "los malos", pero todas las similitudes y paralelismos que puedas encontrar hasta la mitad de la película se desvaneceran entre cortes en la piel y huesos rotos. ¿Aventuras? Sí, pero no olvidéis quiénes son este par de franceses y cómo han demostrado hasta la fecha que conciben todo de un modo distinto a los demás, así que por mucho que puedan hacer guiños a producciones anteriores... bueno, dejémoslo en que les basta con un pequeño homenaje de vez en cuando.


El problema de Aux Yeux Des Vivants es, como ya he mencionado antes, que puede perder la concepción de lo que es en realidad, llevándole a mezclar cosas que poco o nada tienen que ver entre sí, viéndose obligada a darnos dos desenlaces totalmente distintos, uno para nuestros protagonistas y otro totalmente distinto para nuestros antagonistas y, contra todo pronóstico, siendo mucho mejor el de nuestros chicos por mucho que parezca quedarse a medio camino, mucho más estable, desde luego, que el de estos malos que parece metido con calzador y que dudo que tenga sentido hasta para quién lo concibió. De todos modos, he de admitir que en conjunto me gustó. Y mucho. Sus 90 minutos pasan en un suspiro y a pesar de sus marcadas lagunas tanto técnicas como narrativas, es un producto más que disfrutable, con unos tramos más entretenidos que otros, eso no puede discutirse, pero cumpliendo, aunque justita, con las altas expectativas depositadas en ella (efectivamente, era imposible estar a la altura de esa maravilla de carteles estilo cómic y de su frenético comienzo). Podríamos resumirlo en que Aux Yeux Des Vivants es un producto que, contra todo pronóstico, podría ser pasable para la mayoría de públicos, pero sus continuos cambios de registro no casan bien entre sí. Una propuesta más simple en la que nuestros directores puedan dar rienda suelta a su imaginación y su violencia extrema siempre será más efectiva. Esperemos no tener que esperar otros 3-4 años para ver otro filme de estos sádicos franceses.


Manuel Azaña González
"The Babadook": sobredosis de traumas infantiles

No hay nada que joda más al terminar un festival al que asistes que haberte perdido alguna de las proyecciones más fuertes. Una de estas fue The Babadook, ganadora del premio del jurado en Sitges y del de mejor actriz para su protagonista Essie Davis (aunque también hubiera sido lícito premiar al niño pequeño, si se me permite apostillarlo). El filme nos cuenta la historia de Amelia, una madre que se ve obligada a criar sola a su hijo de 6 años tras la violenta muerte de su marido mientras iba a visitarla al hospital en el que estaba de parto. Una noche, Amelia le lee a su hijo el cuento de The Babadook, un terrible monstruo que vive bajo la cama y que aterroriza a todo aquel que convive con él. Pronto se darán cuenta de que todo aquello que describía el cuento comienza a hacerse realidad.

Para empezar, la trama es un combinado de traumas infantiles por excelencia. Una vez creces, tu imaginación te dejará pasar más o menos miedo en función de lo que te dejes llevar por la película, la situación en la que te encuentres (es complicado pasar miedo de verdad viendo una película con 6 colegas de cervezas a las cinco de la tarde en tu casa) y muchas otras variables, pero enfrentarte a The Babadook siendo todavía un niño... eso sí que debe ser una aventura. Es complicado ver la película y no imaginarte lo que podría hacer este monstruo del saco combinado con Freddy Krueger con la mente de un niño de 10 años. Es la representación de todas las pesadillas que un niño pueda tener de una forma suficientemente retorcida como para agradar a un público de cualquier edad. La tensión está suficientemente bien llevada como para no necesitar esos sustos efectistas que arrebatan la emoción a casi cualquier filme de terror de este siglo. Crescendo continuo. Buena introducción, desarrollo tenso y explosión final. Una especie de El Resplandor con un Jack Torrance femenino y un niño repelente de cojones tanto en lo referente a trama como a interpretaciones (sin una complejidad tan densa, como supondréis).



Técnicamente hablando, la película es mejor todavía. La dirección de Jennifer Kent es más que notable (sobresaliente teniendo en cuenta que es su primer largometraje), el guión es bastante potable y las actuaciones de nuestro duo protagonista deberían ponerse de ejemplo en cualquier escuela de interpretación. El niño es perfecto en todo momento de la película, pero es que Essie Davis... pasa por todas las fases de cordura posible así como de la locura más profunda, al igual que en su momento ya lo hiciese Nicholson a lo largo y ancho del "Hotel Overlook". En todas no solo es creíble, sino que es simplemente perfecta. A su vez, me gustaría recalcar el trabajo de fotografía realizado. Los planos son una delicia y el dominio de la luz en todos ellos es más que evidente. Un ejemplo de ello es la imagen que viene a continuación, en la que podemos observar cómo está dosificada la luz para iluminar solo aquello estrictamente necesario, conservando la atmósfera oscura en todo lo demás y usando fuentes de luz aparentemente reales.


En definitiva, The Babadook es otra de las pruebas que nos están llegando este año de que el cine de terror aún está en plena forma. Sí, es cierto que la gran mayoría de fórmulas parecen agotadas, pero quizás no es el género el que agoniza, sino un público que no demanda nada fresco y unos directores que no se mojarían ni en medio de un bukkake. Atentos todos a la sangre fresca del cine de terror, porque llega con ganas de ponerse tras las cámaras y llevar cosas diferentes a las pantallas de vuestras casas, porque el cine de terror no se limita a James Wan por muy efectivas que sean sus producciones a veces, así como no todas las ideas originales nacen de la ya no tan turbia cabeza de Stephen King, por muchas obras maestras que tenga. No despeguéis los ojos de encima de Jennifer Kent, Alexandre Bustillo, Julien Maury, Jonas Govaerts, Till Kleinert, David Robert Mitchell... porque a pesar de que haya contadas excepciones como el eterno gamberro Joe Dante, nuestro querido Vigalondo o los controvertido Alexandre Aja o Ti West, todos estos chavales tienen más huevos sin apenas experiencia que el 99% de los que llevan toda la vida rodando lo que ellos llaman terror.


Manuel Azaña González
"Cold in July": sexo, mentiras y cintas de vídeo

Cold in July comienza mostrándonos a un padre de familia interpretado por Michael C. Hall que descubre a un joven dentro de su casa. El miedo y el nerviosismo le llevan a dispararle esparciendo sus sesos a lo largo y ancho del salón. Todo se complica cuando el imponente padre de la víctima va a visitar a nuestro protagonista buscando venganza. Interesante punto de partida para un thriller que nos sitúa en el sur de Estados Unidos a mediados de los años 80. Sam Shepard interpreta al a priori antagonista del filme, un secundario habitual en producciones de esta índole al que ya pudimos ver en Mud o Out of the Furnace. Don Johnson cierra lo que podríamos llamar el trío protagonista, probablemente el grupo independiente de justicieros más imprevisible que podáis recordar.

Lo que hace que Cold in July sea una película tan sumamente divertida es su alocado planteamiento. Crees conocer una situación y por tanto especulas con diversos desarrollos posibles, pero el director (Jim Mickle) se encarga de recordarnos que Cold in July bebe de referencias como el antiguo cine de John Carpenter para lo bueno y para lo malo, así que mejor evita las elucubraciones si no quieres recibir un bofetón tras otro. Lo que creías importante ya no lo es y por tanto se olvida, si un personaje está vivo o muerto no te será revelado de ser secundario para la trama, la verdad sobre las decisiones de un personaje u otro solo ellos la saben, así que si esperas que el filme se detenga en dotar de unas características determinadas a alguno de los protagonistas, quizás esta película no sea para ti. Cold in July es simple y llanamente entretenimiento, lo que se agradece es, que por una vez, una película que solo busca hacer pasar un buen rato al espectador sea realmente buena.


Su calidad no pasó desapercibida en Sundance y Sitges, festivales en los que agradó a crítica y público por igual con su carácter desenfadado, sus giros constantes en la trama y su carácter ochentero, el cual encuentra su punto álgido en una banda sonora que deja atrás la repetición inherente en este campo en producciones de este estilo. Esperemos que en España obtenga el reconocimiento que se merece y que ya ha tenido allá por donde pasa. 12 de diciembre en los mejores cines (o en aquellos que estén cansados de ofertar solo mierda porque se vende mejor, que serán un par a lo sumo en las ciudades grandes y alguno, con mucha suerte, en las demás).



Manuel Azaña González
"Coherence": Anatomía del multiverso


Hoy llega a la cartelera la ganadora en la categoría de mejor guión en Sitges del pasado 2013. No es de extrañar, estamos ante lo que probablemente sea uno de los guiones más enrevesados de los últimos años, literalmente podrías perderte media película si parpadeas más veces de las necesarias. Esto no es malo necesariamente, no es que estemos ante una película de difícil digestión, se deja ver con bastante facilidad, es más, hace una presentación muy del estilo "Física cuántica for dummies" que hará que hasta el más despistado pueda, como mínimo, seguir la trama. ¿Enrevesado?, puede ser, pero perfectamente hilado y equilibrado. Eso no quita que si quieres disfrutarla como es debido, yo que tú no despegaría la vista de esa sala de estar que tanto juego va a dar durante algo menos de hora y media, tened en cuenta que mantener la atención del espectador durante 89 minutos, sin efectos especiales, con ocho actores y un solo escenario solo puede conseguirse mediante un guión minuciosamente elaborado. Existe la ciencia ficción de calidad sin apenas presupuesto, solo necesita trabajo y originalidad. 

Coherence nos presenta a un grupo de amigos bromeando, entre copas, sobre lo que ocurrió a última vez que pasó un cometa; la gente se desorientó y una mujer llegó incluso a denunciar al hombre que estaba en su casa por no ser su marido... diez años después, son ellos los que se preparan para ver pasar un cometa. Disparatada sinopsis que sin presentación previa nos sitúa en esa sala de estar en la que se desarrollará la mayoría del largometraje. De primeras puede parecer rara una puesta en escena sin esa contextualización estándar, hace sentir al espectador fuera de la trama, como esa primera vez que escuchas hablar entre ellos a un grupo de amigos que no es el tuyo, siendo complicado hacerte partícipe de una conversación completamente ajena a ti. Este problema lo solventa nuestro director novel particular (James Ward Byrkit) dando una sonora bofetada al espectador con la primera escena tras el paso del cometa. Una suerte de largometraje de ciencia ficción que se atreve incluso a explicar en tono cómico la paradoja de Schrödinger. Un multiverso simplificado que, aún así, entraña más complejidad que ningún otro llevado nunca a la gran pantalla. Un desenlace que crees que aclarará cada uno de los problemas planteados, pero que se convierte en una declaración de intenciones del director al más puro estilo "aquí manda mi polla". Simplemente, no os la perdáis.


Manuel Azaña González
"Annabelle": Cómo vender mierda diciendo que es caviar

Hace ya mucho, mucho tiempo, que se anunció un spin-off de Expediente Warren: The Conjuring, la película de terror que revolucionó las salas de todo el mundo el verano pasado demostrando que no era necesario crear una fórmula nueva, usar la fórmula de siempre planteándola como es necesario puede ser suficiente para hacer terror de verdad. Situación clásica, suspense mantenido y sustos bien puestos, una orgía de clichés bien enlazados que siguen dando como resultado una película de verdad. Algo parecido a lo que hizo It Follows, devolviéndonos a los slashers clásicos, tales como Halloween o Pesadilla en Elm Street. Lo de Annabelle es un quiero y no puedo constante. No sé si en parte intentaba homenajear a este subgénero clásico o reinventar el cine de muñecos diabólicos dándonos una muñeca que dé miedo de verdad. Sea cual sea el caso, Annabelle no está ni de lejos a la altura.

Esta vez es John R. Leonetti quién dirige el filme. Todos empezamos a sospechar cuando James Wan se desvinculó del proyecto dejándolo en manos de su director de fotografía en Expediente Warren: The Conjuring (entre muchas otras), pero se ve que el célebre director americano ya tuvo muñecos diabólicos para toda una vida con Silencio desde el mal, quizás su única película que no ha sido un éxito de crítica y público. El cine de Wan puede gustar más o menos, pero es innegable que es capaz de crear momentos de verdadera tensión (que levante la mano el que no sufriera durante la primera mitad de Insidious por mucho que también sufriese de distinto modo el segundo tramo del filme), Leonetti, por otra parte, hace gala de su inseguridad en estos aspectos, quizás debido a que su carrera como director es más que corta, habiendo dirigido solo secuelas de baja cuna, tales como Mortal Kombat: aniquilación (1997) y El efecto mariposa 2 (2006). Sí, el listón estaba alto, pero un cine conservador del que solo son destacables unos planos meramente estéticos y un par de sustos bien colocados no bastan para cubrir el expediente.


Annabelle es deficiente se mire por dónde se mire, su trama no engancha, sus actores no son capaces de hacer que el público empatice ni un ápice y su previsibilidad cierra la puerta a cualquier susto efectista que se intente durante el largometraje, por mucho que se valga de música estridente y de muñecas con malas pulgas. Estamos ante un momento crítico para el cine de terror. Su función es aterrar, adentrarse en tus pesadillas, pero es algo que no consigue desde hace décadas quitando contadas excepciones y son producciones como Annabelle las que están haciendo que superar estas dificultades sea cada vez más difícil. En definitiva, podríamos asegurar que hubiera sido más importante para el cine en general un crossover amoroso entre Annabelle, Chucky y Slappy, de la mítica serie Pesadillas, al menos habrían conseguido que nos riésemos en vez de sumergirnos en esta aventura que más que solo consigue dar sueño. Da que pensar que esta muñequita consiga dar más miedo en 15 minutos de Expediente Warren, que durante todo un largometraje dedicado a ella.


Manuel Azaña González 
Crítica "Relatos salvajes": Dulce venganza

Relatos Salvajes es la nueva sorpresa Argentina enviada como candidata a los premios de la academia del año próximo. Inspirada en las producciones episódicas (Cuentos asombrosos) de Steven Spielberg, la venganza es el tema principal de cada relato salvaje que vemos plasmada en cada final de una forma peculiar, grandiosa y a la vez aterradora (no querríamos ser el vengado, aunque el vengador... quizá sí). Comenzamos por la primera historia, titulada Pasternak, y precisamente Pasternak es nuestro protagonista implícito del relato. Nunca lo vemos, pero está ahí. Empieza con una inocente conversación dentro de un avión que deriva a una no-casualidad entre los pasajeros, todos conocidos de ese tal Pasternak. No desvelaremos el final, pero pongo la mano en el fuego porque la gente se quedará con la boca abierta. Una narración que evoca a la resignación, la soledad, y digamos la explosión personal (en sentido literal y figurado). 

La segunda historia, Las ratas, una de mis favoritas junto con la ya mencionada tiene lugar en un bar de carretera. Un hombre empresario y político (empezamos bien) pide mesa para cenar, pero la camarera se da cuenta de que precisamente ese hombre corrupto, Cuenca, le hizo la vida imposible a su familia y por su culpa su padre se había suicidado. Lo mejor de este corto es, sin ninguna duda, la cocinera. Con sus monólogos acertadísimos que hacen que el público asienta con la cabeza. Miedo, presión y desahogo firman el final del relato. Un aplauso por la cocinera, por favor. 


El más fuerte, una historia de encontronazos con revanchas inútiles. Tiene lugar en una carretera que circula hacia Salta. Diego Iturralde viaja en su Audi cuando de repente se cruza con un coche que se sitúa delante de él. Por mucho que Diego pite e insulte, el conductor, Mario, no se aparta. No nos encontramos con una venganza individual en la que aparece un vengador y un vengando. Esta vez, es un “jódete” del destino o del Karma o lo que el público prefiera. La elocuente deducción de uno de los policías será la clave para arrancar más risas todavía. Aun así, en mi opinión, una de las más flojas, por su final predecible aunque no por ello menos desternillante. Bombita, cuarto relato de la cinta. Tan real e irónica como la vida misma. El actor Ricardo Darín, con carácter y humanidad como en El Secreto de sus Ojos, actúa como Simón Fisher, un ingeniero que, a pesar de perderse el cumpleaños de su hija, tiene que ir a recoger su coche, llevado por la grúa. Por varios motivos de administración, funcionarios y desquicia, Simón, movido por la desesperación y la inconformidad, decide realizar su particular “vendetta” a la misma burocracia. A partir de ahí, se convierte en un ídolo de masas en las redes sociales. Enormes carcajadas durante el relato que no dejarán indiferente a nadie. Solo queda decir, todos queremos ser "Bombita". 

Con La Propuesta observamos una crítica a la corrupción de oficiales de policía y abogados donde el dinero lo mueve absolutamente todo. La exasperación de una “familia bien” por no ver a su inútil hijo en la cárcel, ha producido un accidente de coche en el que muere una mujer embarazada, les lleva a proponer al jardinero hacerse cargo y asumir la responsabilidad del accidente, a cambio una buena suma de dinero. Tras una serie de conflictos, todo parece terminar bien, pero, indudablemente, y después de ver cuatro cortos de un humor así, Szifron no nos iba a dar algo tan fácil. Una venganza en escasos treinta segundos que nos hace pensar si siempre pagamos justos por pecadores. 

El último, pero no por ello menos importante, relato es Hasta que la Muerte nos Separe. Todo comienza con una gran boda, la de Ariel y Romina, todo bonito, quizá demasiado. Enseguida Romina descubre que su reciente marido le ha estado poniendo los cuernos durante un tiempo con una compañera de trabajo. Con terrible angustia y cabreo, Romina decide devolvérsela de la forma más típica, pero todo no termina con una venganza. La escena que se montará en el salón principal “arropada” por todos y cada uno de los invitados será algo inolvidable. Podríamos decir que un tórrido y legendario final para una pareja hecha pedazos.


Lucía Naharro Martínez
De secuelas cinematográficas y no narrativas


Supongo que no fui el único que tembló de miedo al ver que Monsters, la película independiente presentada en Sitges en 2010, presentaba secuela. Por suerte, Monsters 2: Dark Continnent no se trata de una secuela en el más estricto sentido de la palabra. Estamos ante una secuela hablando en términos cinematográficos, sí, pero ni de lejos en el sentido narrativo. Dejamos de lado la tediosa producción de Gareth Edwards que nos muestra a una pareja correr de un sitio a otro en un lugar dónde habitan monstruos (se supone), para dejar paso a una superproducción que quiere contar lo mismo que su predecesora, pero dejando más claro el mensaje y contado de una manera más amena y eficaz.

Gareth Edwards deja paso a Tom Green, director de Misfits, que fiel a sus principios reúne a varios de los actores ingleses con más ganas del momento a fin de hacer su película con gente en la que confía y con la que se siente cómodo trabajando. Así pues, contamos en el elenco con Joe Dempsie (Skins, Juego de tronos), Johnny Harris (This is England 88', Piratas del Caribe), Parker Sawyers (La noche más oscura) y Sam Keeley (Misfits), que adoptará el papel protagonista, teniendo que soportar, junto a Harris, el mayor reto dramático de la película, algo que ambos solventan con soltura. El unir a personajes tan característicos, da lugar a lo que Green quería lograr: un Monsters macarra cuando puede, pero serio y emocional cuando llega el momento.


Su predecesora tenía el objetivo de crear una película sobre monstruos en la que los monstruos fueran los humanos. Un mensaje implícito que dejaba claro solo a ratos y que quedaba empañado por el más que soporífero desarrollo de la película. Esta secuela es diferente. No tiene miedo de mostrar esos monstruos a los que se combate, de entrelazarlo con la cara más dura de la guerra y de mostrar la parte más oscura de la naturaleza humana. ¿Exterminar a los monstruos por necesidad? Solo miedo a lo diferente, uno de los problemas que asola a la humanidad prácticamente desde su nacimiento. Probablemente no fuesen necesarios 125 minutos para dar a entender todo esto, alarga planos innecesariamente y crea metáforas que más que ayudar a la comprensión del mensaje global, estorban. No obstante, si el objetivo era resarcirse de un error o dar una continuación digna a una película de la que aparentemente están más que orgullosos, lo han logrado con creces. 


Manuel Azaña González
"Firestorm": Guerra urbana para dejarte boquiabierto

Hoy colabora con nosotros Lucía Naharro, que nos trae la crítica de Firestorm, un thriller policíaco asiático que retrata la guerra urbana entre la policía y una de las bandas organizadas más peligrosas de Hong-Kong, todo ello visto desde el punto de vista de Lui, un oficial de policía incansable en su lucha por la justicia, Bong, un exconvicto que no tarda en volver a las andadas y Bing, informante de Lui y padre de una niña autista. Los japoneses han demostrado en innumerables ocasiones su solvencia realizando largometrajes de esta índole, véase Infernal Affairs, de la que posteriormente nació Infiltrados con la que Scorsese ganó la estatuilla. ¿Será Firestorm otra muestra de la calidad que tienen los asiáticos rodando productos de este género? Veamos:

Ya en los primeros minutos de la película nos encontramos con dos historias que no solo hacen que estemos atentos a la pantalla, sino que también provocan un aumento de curiosidad importante. El “rescate” de un amor y el reencuentro de un padre y una hija. Ambas tras salir de la cárcel. Enseguida queremos saber quiénes son él y ella y qué hay detrás de aquello. De repente una persecución con inocentes muertos de por medio. Son esos primeros quince minutos sin tiempo apenas de respirar los que nos meten de lleno en la película. Comienza la acción. En mi caso, ya no puedo despegar la mirada de la gran pantalla y estoy impaciente por saber qué está ocurriendo, porqué “el malo”, Cao Nam, tiene cogido por los huevos a Lui, policía principal cansado de injusticias y sus hombres. 



Aun así, esta no es la típica película de empieza bien y termina más bien regulera, esta vez, es un filme que va de muy bueno a mejor todavía. Tres historias unidas en una sola que vamos descubriendo mientras elegimos quiénes son nuestros protagonistas particulares. Hacía tiempo que no veía unas escenas de acción tan bien trabajadas. Impecables que no dejan casi que parpadees. Una especie de valla o ventana que va cayendo sustentada por cuerdas de tender, entre dos edificios y sobre la que se presenta la mejor pelea de la cinta. Grabada de forma increíble, produce un gran impacto a los asistentes. Supongo que los aplausos y vítores que surgieron al unísono al final de la secuencia hablaron por sí solos. Los sucesos dramáticos hacen al público incorporarse en su asiento, ya sea por un grito desgarrador o unas lágrimas en silencio. Descubrimos qué hay detrás de los personajes principales, exceptuando a Lui, nuestro protagonista trajeado. Su misterio nunca es desvelado, lo que deja con ganas de saber más sobre su pasado. A pesar de eso, su sonrisa, mostrada en contadas ocasiones hace sonreír o estremecerse también a los asistentes. Todo ello culmina con un épico final para esta guerra urbana, más que necesario, que una vez más arranca de forma inmediata los aplausos de un público amante del cine.


Lucía Naharro Martínez
"It Follows": Volviendo a los slashers ochenteros

Se agradece recibir una bofetada en forma de cine de verdad cuando crees que el cine de terror es una fórmula agotada. Cuando crees que se recurre al susto como sorpresa fácil porque ya es imposible crear un suspense que funcione, revolver al espectador en su butaca y hacerle tener pesadillas durante meses. Quizás la solución no era hacer algo totalmente diferente y esperar los mismos resultados. It Follows se plantaba en Sitges como una de las triunfadoras de Cannes. ¿Su premisa? Volver al cine de terror de los ochenta que tan buen resultado daba entonces. ¿El resultado? Digamos que esa noche no olvidarás cerrar con llave la puerta de casa y no dejarás abierto el armario de tu habitación. Terror del de siempre logrado mediante la fórmula de siempre, pero contado de un modo que no dejará a ningún espectador indiferente.

It Follows nos cuenta la historia de Jay, una chica de 19 años que tras salir con un chico al que apenas conoce, se verá inmersa en un juego del que no podrá escapar. "Algo" la perseguirá hasta que tenga sexo con otro chico y le pase el testigo. Una premisa peculiar, más aún teniendo en cuenta que hablamos de cine de "fantasmas" por catalogarlo de algún modo, pero que funciona. Vaya que si lo hace. Desde su prólogo, que logra atrapar a cualquier persona que sea testigo del mismo, mostrándonos a una chica que se ve acosada por algo que no podemos ni imaginar qué es, pasando por esos planos rodados con la máxima profundidad de campo posible a fin de mostrarnos a figuras constantemente andando hacia nuestros protagonistas, aumentando una tensión que no te abandona durante la totalidad del metraje, hasta su conclusión, cerrando el círculo.


Sin duda un debut perfecto para Robert Mitchell, logrando a la perfección retratar ese cine ochentero que le representa (no veréis ni un solo móvil en todo el metraje, como curiosidad), tanto en lo referente a la ambientación, muy en la línea de los slashers de la época (Halloween, Pesadilla en Elm Street), como a la agobiante música que te persigue en cada plano, en cada susto. Si bien la escena de la piscina en parte me sobra, solo refuerza aún más la tesis de que estamos ante una película que busca contentar al género que homenajea, mostrándonos sus clichés y elevándolos a algo más serio, pero que en ningún momento buscará contentar a ese espectador al que mantendrá en constante tensión durante todo el metraje. Una declaración de intenciones que nos hace soñar con que le sea devuelta la magia a un género que lleva demasiado tiempo de capa caída.


Manuel Azaña González
"V/H/S: Viral" + "ABCs of Death 2" + "México Bárbaro"


Durante la madrugada del sábado, se proyectó un maratón que incluía México Bárbaro, ABCs of Death 2 y V/H/S: Viral, en ese orden. A pesar de que a más de uno le molestase el orden (entre los que me incluyo) dado que el maratón terminaba a las 7 de la mañana, he de admitir que tenía bastante lógica. México Bárbaro es la original propuesto de unos directores mexicanos casi vírgenes en el mundo del cine o lo que es lo mismo: ¿Acaso alguien se hubiese quedado a ver su trabajo después de ver la contribución de Álex de la Iglesia a ABCs of Death 2 y la parte de Vigalondo para V/H/S: Viral? Lo imaginaba.

México Bárbaro tiene una premisa similar a las demás en su forma: Ocho historias jodidamente gore aderezadas por un humor negro finísimo. De entre todas ellas, destacaría sin duda "La cosa más preciada" de Isaac Ezban. Trata de un grupo de "Alushes" (un tipo de duendes del bosque que parecen trolls chiquitines) tratan de robar la virginidad de nuestra protagonista, una chica repelente que parece salida del vídeo de "Amo a Laura". Creo que jamás podré olvidar ver a toda la gente romper el silencio de la sala al tiempo con una sonora carcajada. Respecto a las demás, destacar lo cuidado que estaba cada plano que se mostraba, cuando el trabajo se convierte en placer se transmite al espectador. Mención especial para "Drena", de Aarón Soto. Le bastó con dos minutos para que el público no despegase los ojos de la pantalla lo que quedaba de metraje. A veces basta con un simple "te chuparé el alma por el culo".

¿Qué decir respecto a ABCs of Death 2? Pues lo que ya se ha dicho hasta la saciedad respecto a este tipo de películas. Una montaña rusa en la que destaca más la diferencia de calidad entre directores que su contenido en general, algo que no debería sorprender cuando juntas a directores inexpertos o casi con gente que ha estado nominada a un premio de la academia ("P is for P-P-P-P Scary!" es uno de los muchos ejemplos que aquí pueden encontrarse de cómo no hacer un cortometraje). Para empezar, destacar la aparición de Miguel Ángel Muñoz en uno de los cortos más cómicos de la entrega solo equiparable a "A is for Amateur", que abre la cinta y al del gordete aficionado a las sales de baño ("M is for Masticate"), que fue la ganadora de un concurso para ser incluida en la fiesta. La creación de Vincenzo Natali (Cube) tiene más crítica social en tres minutos que cualquier superproducción específicamente creada para denunciar. ¿Mi favorito? "X is for Xylophone" de Alexandre Bustillo y Julien Maury (À L'intérieur). Creo que es una de las más perturbadoras muestras de cine gore que he visto en mi vida. Merecedor de una ovación eterna. Sumamente graciosa a su vez la aparición de Laurence R. Harvey (The Human Centipede 2) después de los créditos, así que ya sabéis, no os despeguéis del asiento hasta que termine del todo. Como nota negativa, la ausencia de la huella de Álex de la Iglesia. Creo que ha llegado la hora de que Filmaffinity actualice la ficha de la película y borre su nombre.

Por último, toca hablar de V/H/S: Viral. Tercera entrega de una saga casi de culto para los amantes de este género. Aún teniendo sus más y sus menos, sus dos primeras entregas daban una vuelta de tuerca a las producciones de este tipo, mostrando que se pueden hacer cosas diferentes sin perder esa esencia que las hace ser lo que son. Contando con Vigalondo como reclamo, V/H/S: Viral arranca cambiando todo lo que conocíamos acerca de la saga. Si bien dejan el formato Found Footage intacto, la historia central no actúa como ese nexo que une todas las demás historias y te hace querer saber más y más de esa que se te muestra a trazos entre las demás para culminar con algo que te haga estremecerte durante horas tras haber visto todos los demás trabajos. Esta entrega empieza dejando atrás el terror a excepción de un pequeño susto al final de la primera historia y da la bienvenida a la ciencia ficción. La prueba de ello es el cortometraje sobre universos paralelos dirigido por Vigalondo (en español y con actores españoles, como curiosidad), dejando la puerta abierta a la ciencia ficción sin perder el toque gore de la saga, siendo lo único destacable de un filme que deja atrás la aparentemente nueva premisa para terminar con un corto de esqueletos carente de interés y un micrometraje que no cuenta nada en absoluto. Como curiosidad, mencionar la similitud entre los personajes de la realidad alternativa de Vigalondo y "los malos" del falso film que presenta en Open Windows (si es que no son los mismos). En resumidas cuentas, si sus predecesoras se valían de ser conscientes de lo que eran y ofrecer al público un producto acorde a ello, V/H/S: Viral no sabe ni lo que es. Un final pésimo para una saga que prometía mucho. Un batiburrillo inconexo. Veremos si la próxima vez tiene tan fácil arrastrar tantísimo público a las salas.

Manuel Azaña González
Cuando de una peli salen 3 y ninguna buena

Cuando vas a ver una película de Takashi Miike debería especificarse en la entrada que vayas a verla despejado y con la mente abierta. Quizás no se te muestre explícitamente aquello que se te quiere contar, pero la metáfora implícita en su forma es tan grande que no es necesario explicarlo. A veces es mejor dejar escrito "dos más dos" y que sea el espectador el que decida si es un cuatro lo que va detrás. Esto es lo que pretende Over Your Dead Body, mostrándonos la vida de una infeliz pareja dentro del machista marco de familia del Japón actual, intercalando, mientras tanto, los ensayos de una obra de teatro en la que ambos son protagonistas, como si de un reflejo absoluto de su vida real se tratase: lo que ocurre en una, ocurrirá en la otra instantes después, sin excepción del detalle en cuestión (aunque se narre de otra manera).

Todo esto está muy bien, pero el dilema comienza allá dónde termina el engaño. El problema de Over Your Dead Body es que juega contigo. No está justificado reírse del espectador solo para que al final la sorpresa con la que culmina el largometraje sea mayor. ¿O acaso ahora pueden soñar las personas sin cabeza? De no ser así, ¿de dónde viene tan bizarro delirio? Lo que podría ser entendible en producciones de otra índole, se torna problemático en un producto de mayor calibre. Quizás Over Your Dead Body podría haber sido un cortometraje o medio-metraje muy bueno, pero como largometraje se queda corto en el momento en el que nos presenta dos historias a las que no da (ni lo pretende) un principio y un final. Si esas dos historias las aderezas con una tercera que intenta dar conclusión a las anteriores desde un plano onírico encubierto apaga y vámonos. Historias confusas que se entremezclan de un modo aparentemente inteligente hasta que te das cuenta de que solo siguen adelante para ensalzar la sorpresa en la que reside prácticamente la totalidad del filme. Lo siento Takashi, pero una decapitación sorpresa no compensa el que me trates como a un gilipollas.

Manuel Azaña González
"The Tribe": Planos secuencia, sordomudos y gafapastas

Tenía muchas esperanzas puestas en The Tribe. Una película que llegaba como uno de los bombazos del reciente Cannes y que había cautivado a crítica y público por igual. Parte de una de las premisas más originales de todos los tiempos: sin subtítulos, ni conversaciones "Porque el amor y el odio no necesitan traducción". Pero no, esto no era lo esperado. Sí, de puta madre, quizás el amor no necesite traducción, pero yo aquí no veo amor. Mucho menos veo la necesidad de besar allá donde pisa una película que le da diálogos de diez minutos en lenguaje de signos a personajes dentro de un mismo marco. Se ve que debo ser de los pocos que no conocen este lenguaje, pero al menos puedo considerarme de los exigentes que no se conforman con entender una historia a trazos solo por los gestos que en ella se realizan. Respecto al amor... en fin. Yo creo que más que ante amor estamos ante el retrato de una obsesión. Poco amor puede surgir de la unión de un desequilibrado y una prostituta.

El primer tramo de la película es soporífero hasta la saciedad. Si bien la inexpresiva cara de nuestro protagonista es interesante y la historia en la que comienza a verse envuelto es particular cuanto menos, como ya he mencionado antes, es difícil mantener la atención y las fuerzas ante una película que da tantos altibajos durante sus 130 minutos de duración. A pesar de todo, si bien quizás no consiga una atención desmesurada hacia el aspaviento en cuestión que hace tal o cual personaje, sí que consigue, aunque sea por mera curiosidad, que el espectador no despegue los ojos de la pantalla durante prácticamente la totalidad de su metraje. Esto es, sobre todo, gracias a sus planos secuencia, de manual y que probablemente sean grandes responsables de la desmesurada duración del largometraje, ya sea por la creación de suspense en la subida a la escalera de caracol al más puro estilo Hitchcock, o por la demostración de ingenio cambiando escenarios y espacios sirviéndose solo de eternos travellings y steadycams que a veces necesitan "viajar" algo más lejos de lo que lo necesitaría un simple cambio de plano.


A pesar de que su segunda mitad me parece una de las demostraciones de principios más bestias en todos los sentidos en lo que llevamos de año, rodada en su totalidad con una maestría que debería estudiarse en las escuelas de cine, mis principios me impiden hacer como hizo todo Cannes y medio Sitges y arrodillarme ante The Tribe. Quizás la cinta se explique y sea yo quién se niega a entenderla, no obstante, tras terminar el visionado, no puedo evitar pensar que la gran mayoría de asistentes a estos festivales están tan de vuelta de todo que se bajan los pantalones ante cualquier premisa que parezca aportar algo diferente o cuente lo que tenga que contar de una manera innovadora. Lo siento gafapastas, The Tribe está muy bien rodada y creo que todos coincidimos en que la escena del aborto y de las "venganzas" harán que cualquier persona se levante del asiento, pero todo esto no basta para arreglar una primera hora que me hizo desear no haberme levantado de la cama esa mañana.


Manuel Azaña González
Crítica "Dead Snow 2: Red Vs. Dead": Así sí


Es innegable que su primera parte ("Zombis nazis") fue controvertida cuanto menos, detestada por unos y apreciada por otros como una brillante crítica a un género cuyos recursos parecen llevar agotados mucho, muchísimo tiempo. Pero si no le quedó claro a todo el mundo con su primera parte, Wirkola da un puñetazo en la mesa y nos demuestra que esto no es así. Los zombis pueden ser un recurso agotado si se presentan de un modo convencional, no obstante esto no es un apocalipsis zombi, sino una lucha entre nazis y ejército rojo. Pero en estado máximo de descomposición. Así, sin anestesia.


Se nos sitúa en el punto de vista de Martin, único superviviente de la película anterior. Las cosas han cambiado, Dead Snow es más consciente de lo que es. Si la otra vez debía hacer comedia negra y se quedaba a medias, esta vez logra un humor más negro que un testículo con gangrena. El "Zombie Squad" es desternillante, siendo solo superado por el primer lacayo zombi que hace Martin, regalándonos unos gags que ni Herzog siendo más hijo de puta que nunca puede igualar. Por último, digno de mencionar un final para el que debéis estar preparados; no apto para todos los público ni todos los estómagos, pero fiel a la moraleja del film: no hay que cometer el error de reinventarse para triunfar. ¡Disfrutad de los zombis como nunca los habíais visto!


Manuel Azaña González
Crítica "Maps to The Stars": Satirizando a todo Hollywood

Tras la controvertida Cosmópolis, Cronenberg necesitaba reconciliarse tanto con la crítica como con su público. Maps to The Stars tiene todo aquello que nos gusta ver en Cronenberg, todo aquello de lo que Cosmópolis carecía. Para empezar, nos volvemos a encontrar con la faceta más "bestia" del director, dando lugar a una de las películas más retorcidas que ha hecho (y divertidas, por consiguiente). Aparte de todo esto, Cronenberg nos ofrece algo que no nos había brindado hasta la fecha: comedia. Y no, no comedia para todos los públicos, sino un humor más negro que los esclavos de Raíces en el que lo más "light" que encontrarás será un niño de 13 años con severos problemas de alcoholismo.

Maps to The Stars es una sátira fresquísima de la industria cinematográfica contemporánea, un retrato de las facetas ocultas de cada persona, un filme que no se conforma con satirizar la sociedad hollywoodiense, sino que va más allá riéndose de cosas que deberían ser serias de verdad, tales como el linfoma, la esquizofrenia o la muerte de un niño pequeño ahogado en una piscina. Prueba de que volvemos a tener al Cronenberg de verdad, el Cronenberg sin filtro que nos enamoró con producciones como Una historia de violencia o Promesas del este.


Con un reparto estelar encabezado por una Julianne Moore espectacular,haciendo de actriz fracasada, un Robert Pattinson más que correcto, Mia Wasikowska haciendo al fin un papel que le exige algo más que ser una pavisosa de 18 años sin apenas malicia, Evan Bird, al que apenas recordaba de Fringe y The Killing, desempeña un rol sumamente divertido y... con John Cusack, cuyo mayor logro en el largometraje de Cronenberg es aparecer poco tiempo en pantalla, Maps to The Stars es una película que nadie debería perderse, ya sea solo para redescubrir que el cine solo tiene los límites que alguien quiera ponerle o que el humor significa no tener que decir nunca "lo siento".

Manuel Azaña González